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Ha quedado visto para sentencia el juicio contra el militar y reconocido militante fascista Josué Estébanez, por el asesinato del joven antifascista de 16 años Carlos Palomino apuñalado a sangre fría en un vagón del metro de Madrid. El fiscal pide para Estébanez 30 años de cárcel. Este juicio ha tenido un gran impacto mediático por la fuerte presión social que generó y sigue generando este asesinato. El 12 de septiembre coincidiendo con el juicio, se convocó una manifestación en Madrid con unos 10.000 asistentes.

Este hecho no es ni mucho menos secundario. La única manera de que el estado burgués actúe contra estos elementos es forzándoles mediante la movilización social del conjunto de la izquierda para que se tomen medidas.
El hecho de que Josué sea un militar no deja lugar a dudas de cómo está infestado el aparato militar y judicial del Estado, entre otras cosas porque durante la transición no se depuraron estos cargos. Sólo podemos confiar en nuestras propias fuerzas, en los trabajadores y en los jóvenes organizados para hacer frente a esta lacra.
Así es como hemos defendido nuestra caseta en la Feria de Málaga este mes de agosto. Una joven compañera de izquierdas fue agredida por un grupo de fascistas que la golpearon y una vez en el suelo la pegaron patadas. Inmediatamente, en plena feria, lanzamos una campaña de explicación en la que denunciábamos esta agresión y que fue secundada por un gran número de organizaciones de la izquierda. Días después, los fascistas vinieron a atacar la caseta de El Militante. Los compañeros consiguieron retenerles en la puerta y la policía se vio obligada a reducir a este grupo, uno de ellos legionario profesional, pasó una semana en el calabozo. Sin duda, la campaña lanzada días antes obligó esta intervención.

Continúan las agresiones
 
Por desgracia ésta no es la primera ni la última agresión, recientemente en las fiestas de la localidad de Fuenlabrada (Madrid), un grupo de reconocidos fascistas asaltó la caseta de la agrupación local de IU al grito de "rojos hijos de puta", "asesinos", amenazando de muerte a varios militantes de este partido con navajas. En el municipio de Alcorcón otro grupo de fascistas acudió a un concierto de grupos de rock claramente antifascistas, al grito de "Carlos hijo de puta", dieron una paliza a un joven, tras lo cual la policía se los llevó para que no fuesen apaleados por los miles de jóvenes de izquierdas allí presentes. También el secretario general del Sindicato de Estudiantes de Parla fue amenazado por un joven fascista por el mero hecho de convocar huelgas en defensa de una educación pública digna para los hijos de los trabajadores. Tras esto el fascista tuvo el descaro de denunciar al compañero acusándole de amenazas. Queda bien claro que la impunidad con la que actúan en muchos sitios las bandas fascistas la terminan pagando los jóvenes y trabajadores de izquierda.
Como queda demostrado, no podemos ceder ante los fascistas. El fascismo siempre ha sido un instrumento al servicio de los sectores más reaccionarios de la sociedad. Su único objetivo es amedrentar al movimiento obrero y a la juventud, desorganizarnos e impedir que luchemos. La única garantía para acabar con estas agresiones es la organización y la movilización masiva de los jóvenes y trabajadores.