Imprimir

Han sido ya demasiados años de agachar la cabeza y tragar con lo que el PP dispusiese en cada momento: empeoramiento de las condiciones laborales, de las infraestructuras, práctica congelación salarial y sobre todo la constante y cada vez más evidente privatización de la escuela pública.

Han sido ya demasiados años de agachar la cabeza y tragar con lo que el PP dispusiese en cada momento: empeoramiento de las condiciones laborales, de las infraestructuras, práctica congelación salarial y sobre todo la constante y cada vez más evidente privatización de la escuela pública.

Lamentablemente, durante todo este tiempo las direcciones de los grandes sindicatos no han estado a la altura de las circunstancias, y se han caracterizado por su ausencia sistemática. Eso sí, en todo este período no han faltado quiénes excusaban su inactividad con las manidas frases de: "los profesores no se mueven", "están aburguesados", "viven muy bien" etc, etc.

Pero el miércoles 7 todo esto cambió.  Desde nuestra organización venimos planteando la existencia de un malestar creciente en las aulas, no sólo por parte de los estudiantes, que por supuesto, sino también entre el profesorado. Es por esto que hemos insistido permanentemente a los sindicatos en que era necesario movilizar conjuntamente a profesores y estudiantes con un calendario de lucha amplio, que pusiese contra las cuerdas a la Consejería de Educación y al gobierno del PP. Pensamos que estas movilizaciones son ahora más necesarias que nunca, y que para garantizar su éxito deben estar orientadas al conjunto de la clase obrera madrileña, que padece el mismo deterioro de sus condiciones de vida y de trabajo que el profesorado, fruto precisamente de los ataques salvajes que la derecha ha llevado a cabo con la mayor osadía en los últimos años en Madrid. Es por esto que las movilizaciones estudiantiles son únicamente una gota más en este océano de descontento en el que vivimos millones de jóvenes y trabajadores madrileños. La consigna de una Huelga General de toda la Comunidad es algo que emana de una forma natural de esta situación.

Miles de estudiantes toman las calles

Explicar en pocas palabras el ambiente que se vive entre la comunidad educativa es algo realmente complejo. Las últimas horas han sido sólo un pequeño destello de la inmensa fuerza que encierra la clase obrera en su seno. El pasado día 7 comenzaba con la convocatoria por parte del Sindicato de Estudiantes de una manifestación a las 12 de la mañana, coincidiendo con la jornada de Huelga planteada por los sindicatos de profesores CCOO, UGT y CGT y el propio Sindicato de Estudiantes.

15000 estudiantes y profesores recorrimos las calles de Madrid en un ambiente electrizante, que recordaba a los inicios de las históricas luchas contra el gobierno del Partido Popular entre los años 2000 y 2004. Aunque los profesores no estaban oficialmente convocados la manifestación estudiantil, gracias a la propaganda que dirigimos hacia el profesorado, hizo que miles de ellos acudieran a la cita del Sindicato de Estudiantes. Los grupos de profesores que, durante todo el recorrido, fueron incorporándose a la marcha eran acogidos entre aplausos y al grito unánime de "Obreros y estudiantes, unidos y adelante".

Probablemente uno de los momentos más intensos de la manifestación fue el saludo que los trabajadores de Telemadrid, a través de su comité de empresa, dirigieron a los asistentes. En su intervención explicaron gráficamente que la lucha que estamos llevando acabo contra la privatización de la educación y unas mejores condiciones de trabajo para el profesorado, es la misma lucha que ellos libran día a día contra la manipulación, el ninguneo y la soberbia de la que hacen gala los responsables políticos de la cadena pública.

Por último cabe destacar que la manifestación finalizó con las enérgicas intervenciones de dos destacados compañeros del Sindicato de Estudiantes, que desde el primer instante supieron conectar con el gran ambiente existente en ese momento, suponiendo una gran clausura reivindicativa para esta importante movilización. Éste estado de ánimo permanente durante el recorrido también se vio reflejado en las importantes aportaciones económicas que los estudiantes y profesores hicieron a las huchas con las que el Sindicato de Estudiantes pedía apoyo económico para poder financiar la lucha.

Una demostración de fuerza de la clase obrera

Sólo con esto la jornada ya habría sido todo un éxito, pero la verdad es que esto no era más que un "simple" aperitivo. A las seis de la tarde estaba prevista una concentración que los convocantes preveían que rondaría las 10000 personas. Sin embargo, estas previsiones fueron ampliamente superadas por el movimiento, con más de 30.000 profesores, padres y estudiantes, que, como quedó claro, no se iban a conformar con una nueva concentración (la quinta en un mes), sino que por encima de la voluntad de las direcciones sindicales, desafió abiertamente al amplio dispositivo policial, que tenía la orden de garantizar que la concentración se mantuviese durante las dos horas siguientes frente a la Consejería de Educación, alterando, de esta forma, mínimamente el tráfico de la ciudad.

Frente a esta realidad, los manifestantes lo tenían claro, este era el momento de dar un puñetazo encima de la mesa. La amplitud de la movilización fue tal que la policía no pudo evitar que se cortase la Gran Vía de manera inconsciente por parte de los convocados. Posteriormente, una vez que se constató la fortaleza de los concentrados quedó abierta la caja de Pandora. A través de consignas ampliamente coreadas por el conjunto de manifestantes se decidió marchar a la Cibeles, lo que implicaba cortar el Paseo de la Castellana, una de las principales arterias de la ciudad. Esto suponía un desafío frontal a las decenas de antidisturbios que inútilmente trataban de contener la determinación del movimiento. Finalmente, y durante más de una hora, la Plaza de la Cibeles, el tráfico de la Castellana, la Gran Vía madrileña y parte de la calle Alcalá; es decir, el centro neurálgico de la ciudad, estuvo a merced de la voluntad de los "concentrados".

La lucha debe continuar

El pasado 7 de Mayo ha sido la mejor demostración de la inmensa disposición de lucha que existe entre el profesorado. Esto, que a la luz de los acontecimientos parece algo obvio, debe resaltarse, puesto que hasta este mismo instante hemos sido la única organización que sistemáticamente ha explicado que estaban dadas las bases para organizar una gran movilización del conjunto de la comunidad educativa.

A nuestro juicio la actitud que han mantenido para esta convocatoria las direcciones de los grandes sindicatos no ha sido la adecuada, empezando por el modo de elegir las fechas de la movilización, muy negativas para los estudiantes y peores aún para dar continuidad a la lucha. La mejor forma de haberla organizado hubiese sido realizando asambleas conjuntas de profesores y estudiantes en hora lectiva, como solicitamos desde el primer momento desde el SE. También creemos que el hecho de haber aceptado que los sindicatos afines al Partido Popular (ANPE y CSIF) dictasen el ritmo y el contenido de la lucha ha supuesto hacerle un flaco favor a la educación pública. Pensamos que una de las consecuencias de haber tomado ese camino en el momento inicial supuso que posteriormente se cometiesen toda una serie de, a nuestro juicio, errores importantes. Probablemente el más significativo de ellos haya sido no convocar de manera seria, sistemáticamente y desde el principio a los profesores a una manifestación conjunta con los estudiantes por la mañana. Si eso hubiese sido así, y a la luz de los acontecimientos, estamos absolutamente convencidos de que el 7 de Mayo habríamos tenido una manifestación histórica que habría superado con facilidad los cien mil asistentes, como recientemente sucediera en Barcelona.

Por si esto no fuera poco las movilizaciones estudiantiles continuaban el 8 de mayo, también en Madrid, donde se celebraba una manifestación con más de 8000 jóvenes universitarios contra los conocidos como Planes de Bolonia, que no son más que la intención de privatizar y elitizar la enseñanza superior no sólo en el Estado español sino en el conjunto de la Unión Europea, suponiendo en la práctica el mayor ataque reciente a la educación pública y contra las conquistas históricas de la clase trabajadora. A pesar de la incesante lluvia y las malas fechas para una movilización de este tipo, la verdad es que la asistencia fue muy elevada y como ya viene siendo tradición en Madrid, sumamente combativa. Sin duda esto refleja la comprensión y las ganas que amplios sectores de la juventud tienen por luchar y mejorar sus condiciones de vida y sus expectativas de futuro.

De la misma forma que planteamos más arriba, creemos que si esta última movilización se hubiese convocado para el día anterior en un unidad de acción con el profesorado y los estudiantes de medias, el efecto hubiese sido muy superior. Al fin y al cabo todas estas luchas son contra la privatización de la enseñanza pública y sobretodo afectarán a los estudiantes hijos de trabajadores que se encuentran a día de hoy en secundaria.

Llegados a este punto creemos que es más necesario que nunca establecer un calendario amplio de movilizaciones para el primer trimestre del próximo curso, que culmine con una gran Huelga General de toda la Comunidad de Madrid. En realidad, esto no supone más que dar un cauce de lucha a las necesidades que cada vez más notoriamente expresan los jóvenes y trabajadores madrileños; sobre todo en este contexto de crisis económica, que no hará más que sacar a la luz la debilidad de la burguesía madrileña a la par que obliga a millones de jóvenes y trabajadores a luchar por unas condiciones de vida dignas.