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Como ya informamos en este periódico, número 174, la negociación del III Convenio Colectivo Estatal de Telemarketing, cuya vigencia comenzaría en enero de este año que termina, se ha estancado en un pozo del que no parece haber visos de salir. Como ya informamos en este periódico, número 174, la negociación del III Convenio Colectivo Estatal de Telemarketing, cuya vigencia comenzaría en enero de este año que termina, se ha estancado en un pozo del que no parece haber visos de salir. Tras un verano de incertidumbre, se volvió a reunir la mesa de ‘negociación’. En la reunión del 28 de octubre la parte social expuso que tanto la subida salarial como la reducción de jornada son insuficientes, la ampliación de las bandas horarias es intolerable, que sin subrogación es imposible garantizar empleo estable, que la contratación a tiempo parcial debe disminuir considerablemente... En definitiva, que tras once (¡once!) meses de negociación no se ha llegado a nada.

Para la patronal y sus sicarios la flexibilidad es lo único que importa. Los sindicatos deciden convocar tres jornadas de huelga general de 24 horas los días 7, 23 y 30 de diciembre. Con este talante nada negociador se llegó a la reunión de mediación en el SIMA (Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje) el 18 de noviembre.

En esta ocasión la propuesta de la patronal se basa en tres líneas: vigencia del convenio de un año, el 2004; subida salarial del IPC actual y compromiso de sentarse a negociar el convenio para 2005 a partir de enero del mismo año. Esta propuesta es una carcajada en nuestras caras, una provocación a los trabajadores y familias del sector, que han ido perdiendo poder adquisitivo mes tras mes, que han puesto toda la carne en el asador durante los paros y la huelga de antes del verano, una broma que demuestra el cinismo y la mediocridad de la clase dominante, a la que no le importa sentarse a ‘negociar’ durante un año y proponer bazofia y miseria.

Esta reunión, previa a la huelga del 7 de diciembre, consiguió caldear el ambiente y lanzar a los trabajadores a secundar dicha jornada de paro de forma masiva, superando el 85%, a pesar de la falta de organización, asambleas e información agitativa de los sindicatos. Las principales empresas del sector, Renfe, compañías telefónicas, de electricidad, banca telefónica, de Internet..., se tuvieron que conformar con poner grabaciones tipo: ‘por motivos ajenos a nosotros el servicio no se presta a los largo de este día’. Algo así se pudo escuchar en la empresa en la que trabajo. Una empresa cuyo lema es: el gestor es lo más importante. Una frase que nos han intentado vender a la vez que no nos reconocen ni nos pagan el plus de gestor. Tampoco el plus de transporte a los trabajadores que salimos a las 12 de la noche, a pesar de venir recogido en el convenio y en un acuerdo de la comisión paritaria, donde uno de los representantes de Transcom aparece como firmante. Y éstas son sólo dos perlas del ejemplo de civismo y educación de la multinacional que nos expolia cada día y en la que trabajo. No nos engañemos, este trabajo, que es más una carrera de obstáculos con animales de presa y carroñeros de tres al cuarto asaltándote por doquier, no dignifica, embrutece.

Para los trabajadores

sólo migajas

Un día antes de la segunda jornada de huelga se vuelve a reunir la mesa negociadora. En esta ocasión la actitud de la patronal desvela su naturaleza: quieren para ellos todo el pastel, dejándonos apenas las migajas. Se deja notar sin tapujos la mala fe en lo que respecta a la negociación. Un grupo de empresas vinculadas a Telefónica: Atento, Unitono, Posa, Sitel, Teleperformance y Transcom, junto con Ranstad, rompen toda negociación posible. Está claro. Quieren mano de obra barata, intensiva, sin derechos ni la más mínima concesión por su parte.

El día 23 el seguimiento de la huelga alcanza el 70%. Los trabajadores están dispuestos a todo. A pesar de los días en los que se convoca la huelga y las dudas que eso pudiese ocasionar, la depauperización de la calidad de vida de los trabajadores del sector está llegando a unas cotas que no se pueden tolerar. Con la nómina de enero de 2005, ¡estaremos cobrando el mismo sueldo que en enero de 2003! Esto es ya un motivo más que suficiente para que hayamos dicho basta.

La huelga del día 30 fue desconvocada por UGT, CCOO y CGT pocos días antes. En el caso de CGT se desconvocó 24 horas antes. ¿La explicación? Ninguna convincente. Los trabajadores nos sentimos engañados. Los sindicatos alegan que, como éste va a ser un conflicto duradero en el tiempo, como esta huelga iba a conseguir ‘nada’, como sólo iba a causar cobrar menos en la próxima nómina, pues ¿que mejor que desconvocarla? Llevamos un año luchando por conseguir lo que consideramos nuestro por derecho. Un año sin IPC, sin nuevo convenio, sin garantías... Sólo con la unión de todos los trabajadores del sector, con el apoyo solidario del resto de los trabajadores, con reuniones, asambleas, con una propuesta firme. Sólo con unos representantes dignos de sentarse en una mesa negociadora a luchar y exigir lo que nos pertenece, con nuestro apoyo firme y decidido, lo conseguiremos.

Lourdes Medina

Delegada sindical

por UGT en Transcom