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El movimiento sindical, una prioridad para el PCE

El movimiento sindical, una prioridad para el PCE


Actualmente atravesamos la crisis más profunda del sistema capitalista y esto debería ser una oportunidad para reforzar las fuerzas del marxismo en nuestro país. Anteriores crisis ya vinieron acompañadas de movimientos revolucionarios entre la juventud y los trabajadores. Pero, ¿cómo debemos actuar ahora los comunistas?
Nuestro papel fundamental ahora debe estar en el movimiento sindical. La crisis pone en evidencia la incapacidad del capitalismo ante millones de trabajadores. En estos momentos el conjunto de los trabajadores exigen una política sindical más combativa.
En este punto el texto congresual ha sabido acercarse a la realidad del movimiento sindical, defendiendo una política en defensa de los trabajadores. Donde el documento ha quedado cojo ha sido mejorado desde la base. En la agrupación de Parla, entre otras, se aprobó como mayoritaria una enmienda señalando la necesidad de un sindicalismo democrático, de clase y combativo; posteriormente también fue asumida en el congreso de Madrid.
Es obligación del PCE organizar y dirigir su política para reconquistar las posiciones perdidas en CCOO. Además, esto se debe combinar con una política sindical revolucionaria para construir y desarrollar una corriente sindical de izquierdas que ofrezca una política alternativa agrupando a todos aquellos afiliados a los sindicatos que comparten con nosotros este programa. Esto debe conseguirse acompañando a los sectores más avanzados de la clase, ocupando la primera línea en la lucha y reivindicando y planteando nuestras propias alternativas, sólo así ganaremos la autoridad en la base de los sindicatos. Nuestra actividad en ellos se debe nuclear en torno a las consignas de nacionalización de la banca, sanidad, educación y transportes, así como la de las empresas en lucha, bajo el estricto control de los trabajadores. La solución del paro tiene que pasar por la reducción de la jornada laboral a 35 horas sin reducción salarial. Además en las empresas nacionalizadas, al no cargar con los gastos extraordinarios que los directivos y jefes suelen autoasignarse, sería factible el incremento del salario de los trabajadores hasta una cantidad digna. Siempre trabajando activamente por la extensión y unificación de las luchas de las distintas empresas y sectores en lucha.
El futuro del PCE pasa por tomar como una de sus prioridades recuperar nuestra influencia en el movimiento sindical. Una política certera en este campo nos permitiría revitalizarnos, nutrir nuestros censos de jóvenes trabajadores y devolver al partido al lugar que ocupó en la calle, con los trabajadores, en el pasado.