Corriente Marxista Internacional

El Militante.— Explícanos en qué se diferencia el programa que presentáis al resto de los partidos políticos.

Santiago Jiménez.— Bueno, lo primero que hay que explicar es que los ayuntamientos, en principio, tienen como función dar una serie de servicios a la población en materia de infraestructuras, viviendas y demás. Pero esto se encuentra siempre con graves obstáculos, por los limitados recursos económicos que tienen los ayuntamientos. Y aquí es, entre otras cosas, donde está la diferencia de los programas de otros partidos y el de IU en Villaverde. Nosotros entendemos que no pueden darse estos servicios con las raquíticas subvenciones que vienen de las administraciones superiores. Es más, con las cuentas en la mano, si tú te diriges a los trabajadores prometiéndoles de todo y no explicas cómo, de dónde vas a sacar el dinero, les estás mintiendo y confundiendo. Con el presupuesto real del Ayuntamiento a lo mejor en quince años construyes algo, con lo cual se quedaría un tanto anticuado el primer ladrillo que utilices, ¿no? Por eso partimos de que el ayuntamiento tiene que crear riqueza potenciando las empresas públicas y aprovechando los recursos que tiene la localidad y la comarca. Así es como se podrían financiar las infraestructuras básicas para los trabajadores y la mayoría de la población en materia de cultura, deporte, educación, sanidad, etc. y, por supuesto, creando empleo directamente.

¿Cómo crear esa riqueza? Está claro que el sector privado no es suficiente, porque no llega ni cubre todas las necesidades sociales para la gran mayoría de la sociedad. Por eso, a través de empresas municipales, se tienen que llevar a cabo la construcción de viviendas y centros de producción agrícolas (viveros, plantas ornamentales...) e industriales. Con ese objetivo queremos potenciar la Sociedad de Desarrollo Municipal como herramienta para llevar adelante estos objetivos.

EM.— Pero este programa va contra las leyes del mercado. Todos los días se privatiza y se vende todo aquello que es público. ¿Cómo queréis conseguir esto?

SJ.— Es evidente que por sí misma la Sociedad de Desarrollo no va a cambiar las cosas, tendremos que enfrentarnos a los especuladores que se aprovechan de los recursos de todos. La cuestión es la voluntad de disputa que tiene que tener el gobierno municipal sobre esos recursos de la localidad o la comarca. Las promotoras de viviendas sólo construyen viviendas de promoción libres para pedir el precio que les dé la gana, mientras que de protección oficial y baratas apenas existen. Esta es una contradicción de la oferta del mercado a la que sólo podemos enfrentarnos a través de la intervención pública. Sabemos que nos encontraremos con obstáculos, ya que los propietarios de tierra, por ejemplo, no van a regalar nada. Pero nosotros no descartamos las expropiaciones y otras iniciativas para evitar esa especulación del suelo. Va a ser una lucha fuerte por conseguir que el máximo de plusvalía que se crea repercuta en mejorar las necesidades que existen y no vayan a los bolsillos de unos pocos. Pero si no se interviene de forma pública será imposible dar viviendas baratas a los jóvenes, parados o los sectores más desfavorecidos. No hacerlo es prometer lo imposible, no hay medias tintas, o intervienes o la iniciativa privada seguirá manteniendo precios inflados.

EM.— Además de la vivienda, ¿qué otras cuestiones se plantean para el pueblo?

SJ.— En cuanto al empleo planteamos una defensa absoluta e innegociable de que los servicios básicos sean públicos (limpieza, etc). En el mismo sentido está que todos aquellos trabajadores contratados por el Ayuntamiento tengan empleo estable. Sólo se pueden tener buenos servicios si los trabajadores tienen condiciones laborales dignas, creando una conciencia de que tú trabajas para otros trabajadores. Por otro lado, en cuestiones sociales hay una obra empezada, como es el Centro de Salud, que habrá que dotarlo de todo lo necesario. Además está el Centro de Día para la tercera edad, la Casa de la Cultura para jóvenes, un Taller de empleo para parados, zonas deportivas y educativas. En fin, todo aquello que ayude a elevar el nivel de vida de los que menos posibilidades tienen.

EM.— Antes hablaste de la creación de empleo. ¿Qué tipo de participación se le dará a los trabajadores y a la población en esas nuevas empresas?

SJ.— Es evidente que al principio la gestión de esas empresas tendrá que venir del Ayuntamiento y por tanto de los concejales ayudados por técnicos. Ahora bien, lo que nosotros queremos conseguir es ir creando una dinámica, ahora inexistente, de participación de los trabajadores no sólo en la producción sino también en la dirección de esas empresas. Lo que queremos hacer no se podría mantener sin el apoyo de la mayoría de la población. En muchas empresas públicas lo que ha pasado es que, por la forma en que se administran, se produce una burocratización del trabajo tan grande que los trabajadores no se sienten motivados en absoluto y eso crea graves problemas y deficiencias en los servicios. Por eso, los trabajadores empezarán a creerse que esas empresas son suyas si hay una participación directa. Además esto elevaría su nivel de conciencia de clase y confianza en su fuerza.

EM.— ¿Qué postura tienes respecto a los salarios de los concejales y demás representantes políticos?

SJ.— Un representante de los trabajadores jamás debe tener un salario mayor al de un obrero cualificado. Si quieres luchar y defender de verdad los intereses de los trabajadores tienes que compartir sus mismas condiciones.

EM.— ¿Crees que se pueden solucionar todos los problemas de los más desfavorecidos a través de la política municipal?

SJ.— Evidentemente no. No podemos olvidarnos del sistema en que vivimos. El capitalismo es un corsé para desarrollar los medios de producción y para dar salida a las necesidades de la mayoría. Pero el trabajo de los comunistas a través del ayuntamiento es una aportación a la lucha general. Si los trabajadores se dan cuenta que son capaces de organizar la actividad productiva y de dirigir esa producción, invirtiendo la plusvalía no para un interés lucrativo sino para mejorar sus condiciones de vida, entonces se dará un salto cualitativo en la conciencia.


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