Corriente Marxista Internacional

Resolución aprobada en la asamblea de IU Villaverde del Río (Sevilla)

La crisis que mantiene Izquierda Unida requiere un análisis serio que pasa por hablar claro y llamar a las  cosas por su nombre. Reconocer que los malos resultados son consecuencia de la política que se viene realizando en las esferas dirigentes. Es la consecuencia del abandono de una política de clase que centre el 90% del trabajo político en la calle, es decir, entre el movimiento obrero, a través de sindicatos abiertos, en los centros de trabajo, a la cabeza de las luchas y las reivindicaciones de los trabajadores, en las barriadas, en las asociaciones, entre los jóvenes para luchar por el derecho a una vivienda digna, etc, ganando día a día el respeto de las familias trabajadoras, demostrando, en la práctica, que IU y el PCE son herramientas útiles para la lucha y para conseguir mejoras sustanciales en una fábrica, en una barriada o en una asociación de vecinos.

Resolución aprobada en la asamblea de IU Villaverde del Río (Sevilla)

Izquierda Unida ha obtenido en estas elecciones generales sus peores resultados desde el comienzo de la democracia, por debajo incluso de las elecciones de 1982 cuando el PCE se quedó con 4 diputados. Obtiene 963.040 votos, un 3,80% de los votos emitidos, lo que supone una pérdida de 321.042 votos y pasar de 5 diputados a tan sólo 2. La injusticia del sistema electoral que se aplica en el estado español aumenta más el varapalo, ya que como se puede apreciar en el cuadro que adjuntamos, partidos como CIU obtiene 10 diputados con 774.317 votos o el PNV que consigue 5 con poco más de 300 mil votos, la tercera parte de IU.

Sin embargo, estas son las reglas del juego, que desde luego son injustas y hay que cambiarlas, pero que no pueden servir para justificar la caída de votos que IU viene teniendo en cada elección desde hace doce años, en los que se ha dejado en el camino más de millón y medio de votos.

 

Bipartidismo y voto útil

Estos son dos lugares comunes de los que hay que huir si se quiere entender seriamente el resultado de las elecciones. El voto no ha subido significativamente en los dos grandes partidos. El PSOE, consigue 11 millones de votos, apenas 38 mil votos más que en las anteriores elecciones. Por su parte, el PP sólo consigue 400 mil votos más. Esto es un fracaso después de cuatro años de oposición salvaje, de movilizar y sacar a la calle a los sectores más reaccionarios de la sociedad contra cualquier medida progresista a probada por el parlamento. La derecha ha movilizado a su base social, ha ido a votar en masa y esto es lo máximo que ha podido sacar.

Respecto a la cuestión del voto útil, efectivamente, el acoso de la derecha apoyada por los curas y otras imágenes indignantes, ha causado también el efecto contrario. Muchos electores de izquierda han acudido a las urnas no porque estén ilusionados con la política de Zapatero, sino para que esta derecha no vuelva al gobierno, una situación similar a la de las anteriores elecciones, después de los atentados de Atocha. La participación en estas elecciones ha sido de un 75,53%,  tan alta como en las del 2004, que ya fue muy elevada.

Pero, ¿se puede explicar el descenso de votos de IU sólo por la agrupación del voto útil? De ninguna manera. IU pierde 321.000 votos mientras que el PSOE sólo gana 38.000 respecto a las anteriores elecciones. Sin duda, una parte del electorado de IU ha apoyado al PSOE en estas elecciones para frenar a la derecha. Precisamente, la política de seguidismo al PSOE que Llamazares ha llevado en el Parlamento, favorece la tendencia a este "voto útil". Si  los sectores de la izquierda no ven diferencias sustanciales entre los dos partidos, tienden a concentrar su voto en el más grande. Esto es una ley tan cierta como la ley de la gravedad

Pero la mayoría del voto que IU ha perdido no ha ido a parar al PSOE, sino a la abstención, como demuestra el dato que hemos dado anteriormente. Y esto es una muestra clara del descontento con la política que ha llevado Izquierda Unida, centrando la mayor parte de sus propuestas y su actividad política entre las cuatro paredes del parlamento. Esta es la verdadera explicación de los malos resultados electorales y de la situación en la que hoy se encuentra IU. Por aquí es por donde hay que empezar para cambiar las cosas. Recurrir de nuevo a culpar al "bipartidismo y el voto útil" de la debacle de IU, es mirar para otro lado y no afrontar las responsabilidades.

Elecciones al Parlamento Andaluz

Las elecciones autonómicas no han supuesto tampoco unos buenos resultados para IU, a pesar del empeño por aparentarlo que ponen algunos dirigentes de nuestra formación en Andalucía. Se mantienen los 6 diputados pero perdiendo 21.000 votos y alcanzando sólo un 7,09% de los votos. El PSOE revalida la mayoría absoluta pero pierde 80 mil votos y el PP tiene una importante subida en torno a los 300 mil votos y 10 diputados más.

La política que han desarrollado los parlamentarios de nuestra formación en Andalucía no se ha diferenciado mucho de la que hemos descrito en las cortes generales, pero sí es cierto que en Andalucía, IU es una alternativa al PSOE en muchas poblaciones, y tanto en el parlamento como en otras instituciones la política que desarrolla nuestra coalición aparece más diferenciada del PSOE, frente a la dependencia que se muestra en Madrid. Esto ha hecho que los simpatizantes de IU han castigado más a la lista de IU a las generales que a las autonómicas, aunque las urnas se encontraban una junto a la otra. Para las elecciones generales se han obtenido 229.000 votos en Andalucía mientras que para las autonómicas se han conseguido 316.000, casi 90.000 votos más.

¿Qué política necesitamos para fortalecer IU?

La crisis que mantiene Izquierda Unida requiere un análisis serio que pasa por hablar claro y llamar a las  cosas por su nombre. Reconocer que los malos resultados son consecuencia de la política que se viene realizando en las esferas dirigentes. Es la consecuencia del abandono de una política de clase que centre el 90% del trabajo político en la calle, es decir, entre el movimiento obrero, a través de sindicatos abiertos, en los centros de trabajo, a la cabeza de las luchas y las reivindicaciones de los trabajadores, en las barriadas, en las asociaciones, entre los jóvenes para luchar por el derecho a una vivienda digna, etc, ganando día a día el respeto de las familias trabajadoras, demostrando, en la práctica, que IU y el PCE son herramientas útiles para la lucha y para conseguir mejoras sustanciales en una fábrica, en una barriada o en una asociación de vecinos. Esta tenía que ser la labor de los dirigentes de IU. Participar directamente en la luchas y orientar todos los medios de la organización en esa dirección.

En lugar de esto, el 90% de la actividad que realizan los representantes de nuestra organización se concentra en las instituciones, en los parlamentos, en el interior de los Ayuntamientos, en las interminables sesiones y reuniones parlamentarias donde se llevan 14 horas diarias hablando y debatiendo de cosas que en nada suponen una solución real para los problemas de los trabajadores, como la aprobación de estatutos que no interesan a nadie. Esto que nuestros dirigentes han acabado por llamar responsabilidad política o alta política no es otra cosa que charlatanería. Eso sí, una charlatanería muy bien pagada, con calefacción en invierno y aire acondicionado en verano.

Esto es lo que ha hecho Llamazares durante cuatro años, además con un discurso similar al del gobierno del PSOE. A nadie debe sorprender que con esta política sólo se consiga la progresiva pérdida de confianza entre el electorado, como han demostrado estas elecciones. Lo que ha fracasado y consigue tan malos resultados en las elecciones no son los métodos de clase, revolucionarios y dirigidos al movimiento obrero. Lo que ha fracasado es el modelo reformista, socialdemócrata y centrado en el trabajo parlamentario en el que muchos, empezando por Llamazares, quieren convertir a IU.

Hay lugar para la esperanza. IU y el PCE  son hoy  tan necesarias como en el pasado y pueden volver a retomar la confianza de millones de jóvenes y trabajadores ¡a condición de llevar la política a la calle con un programa orientado a dar respuesta a los problemas reales que tiene la clase trabajadora y la juventud, tal y como hacemos en Villaverde!. El actual camino no conduce a ninguna parte.

Villaverde del Río.25 de Marzo de 2008


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