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Los inmigrantes están en el punto de mira de los empresarios; en este sector de la clase obrera, los empresarios han encontrado un auténtico filón para ser utilizados como mano de obra barata y sin derechos. Los trabajadores de otros países que vienen al Estado español huyendo de la pobreza que les invade y en busca de un futuro mejor se convierten en carne de cañón para la insaciable voracidad de los capitalistas.
Tanto los que tienen sus papeles en regla como los que no, son explotados despiadadamente y las condiciones de trabajo de muchos de ellos recuerdan las existentes en el siglo XIX.
Ante esta escandalosa situación CCOO propone (El País, 18-01-07) un cupo que establezca cuántos inmigrantes se podrán contratar cada año, siempre en sus países de origen, para satisfacer la demanda del mercado laboral español. Que el ejecutivo generalice la política de visados para evitar la entrada como turistas de inmigrantes que luego se quedan en el país en situación irregular. En definitiva el sindicato apuesta por un férreo control de fronteras y la contratación en origen.
CCOO argumenta esta posición de la siguiente forma: "No podemos tolerar que se reproduzcan las grandes bolsas de inmigración irregular, que haya trabajadores explotados, de segunda".
La derecha y los reaccionarios claman constantemente contra la supuesta invasión que estamos sufriendo y exigen continuamente un endurecimiento de la política de inmigración y un mayor control de las fronteras.
Los dirigentes de CCOO, con estos planteamientos, se hacen eco de estos argumentos, contribuyendo, en la práctica, a introducir el veneno de la división entre los trabajadores en líneas nacionales, responsabilizando en gran parte a la inmigración del deterioro de nuestras condiciones de trabajo y de hacer que los servicios sociales se saturen.
Otro argumento utilizado por los dirigentes de CCOO es que "tampoco vamos a tolerar un modelo económico en el que los empresarios se aprovechan de una mano de obra barata y masiva, el beneficio empresarial se dispara y los servicios públicos se saturan".
Estamos de acuerdo con este objetivo, pero ¿cómo es posible hacerle frente? Millones de jóvenes tienen un contrato temporal (el 68% de los cinco millones de trabajadores menores de 30 años, según datos de CCOO), cobran entre un 20 y un 30% menos que los más veteranos por jornadas laborales inacabables con ritmos infernales; condiciones laborales que son la base para las escandalosas cifras de "accidentes" laborales que se registran en este país. Su condición de españoles no impide que sean "trabajadores explotados, de segunda", ni tampoco que sean "mano de obra barata y masiva" que hace que "el beneficio empresarial se dispare".
Las propuestas de CCOO son no sólo erróneas, sino profundamente reaccionarias. La experiencia demuestra que no evitarán que estos trabajadores sigan intentando venir en busca de un porvenir mejor. En cambio sí servirá para que las mafias que trafican con personas se fortalezcan, haciendo que el poder entrar en este país dependa más de ellas.
Sólo hay una forma de evitar que los trabajadores, tanto españoles como inmigrantes, sean sobre explotados por los empresarios. Los sindicatos deben dar un giro de 180 grados en su estrategia sindical. Es necesario que los cuadros sindicales orienten su trabajo a organizar a todos los trabajadores, independientemente de su nacionalidad, en la defensa de unas condiciones de trabajo dignas; hay que volver a estar constantemente en los tajos, denunciando las malas condiciones laborales, demostrando a los trabajadores más indefensos que el sindicato es un instrumento para defender sus derechos y explicando con las palabras y los hechos, que sólo con la lucha y la organización es posible defenderse de los abusos de los patrones.
Esta es la única forma de conseguir que el miedo que muchos trabajadores tienen a perder su puesto de trabajo vaya desapareciendo y se apunte al verdadero responsable: los empresarios y el sistema capitalista, no nuestros compañeros de clase. Además, la única manera de que la indefensión que hoy tienen muchos obreros, tanto nativos como inmigrantes, sea anulada es tener unos sindicatos combativos dispuestos a dar la batalla en cada centro de trabajo por los derechos de los trabajadores y no introduciendo ideas ajenas a los trabajadores y facilitando la labor de zapa de los empresarios.