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Casi un millar de inmigrantes han entrado en Ceuta y Melilla desde los últimos días de septiembre en espectaculares asaltos al doble perímetro vallado de ambas ciudades. Ni las cuchillas de las vallas, ni los alambres de espino, han conseguido desani ¡Basta de represión contra los inmigrantes!

Hay que combatir la pobreza y la guerra que genera el capitalismo, no a sus víctimas

Casi un millar de inmigrantes han entrado en Ceuta y Melilla desde los últimos días de septiembre en espectaculares asaltos al doble perímetro vallado de ambas ciudades. Ni las cuchillas de las vallas, ni los alambres de espino, han conseguido desanimar los intentos de millares de inmigrantes (fundamentalmente subsaharianos) para llegar al “paraíso español”. Este intento de alcanzar un futuro mejor se ha saldado con el asesinato de catorce inmigrantes, once de ellos por armas de fuego en la madrugada del 29 de septiembre y del 5 de octubre.

Asesinados por tener hambre

Es vergonzoso e indignante que bajo un gobierno socialista aún esté sin esclarecerse la muerte de los cinco inmigrantes en la madrugada del 29 de septiembre. En un primer momento las autoridades españolas intentaron evitar responsabilidades culpando sin pruebas concluyentes a la policía marroquí de los disparos. Pero después de la reunión de Zapatero con el primer ministro marroquí, Driss Jettu, a la siguiente mañana todo fueron sonrisas diplomáticas. Zapatero no ha pedido ningún tipo de responsabilidades por estas muertes. Quizás porque no todos los disparos provinieron del lado marroquí, como nos quieren hacer creer. Pero cuando todavía no nos hemos olvidado de estos asesinatos, en la madrugada del cinco de octubre, otros seis inmigrantes han sido asesinados. Esta vez parece que por disparos de la policía marroquí. Esta operación, cuando todavía no se conocían estas seis muertes, fue calificada por fuentes del gobierno español como un ejemplo de coordinación y eficacia policial entre ambos países.

Cuando salen imágenes de inmigrantes llenos de sangre al cortarse cruzando las vallas o aparecen testimonios de maltratos, la prensa oficial, ya sea El País, La Vanguardia, El Mundo, o cualquier otra, carga las tintas para echar la culpa de la situación, fundamentalmente, al gobierno de Marruecos y alabar la actuación de las fuerzas de orden público españolas: “es la policía marroquí la que pega brutalmente a los inmigrantes”, “cuando dispararon las balas procedían de territorio marroquí”.

Pero hay bastantes ejemplos de la misma brutalidad empleada por parte de los medios policiales españoles, empezando por la guardia civil. Ahí está el reportaje de Tele 5 del martes 4 de octubre, con imágenes bastante concluyentes, donde se ve a un guardia civil pateando brutalmente sin parar a un inmigrante maniatado y reducido por otros guardias civiles. El País del 30 de septiembre se ve obligado a recoger un testimonio de Médicos sin fronteras: “Un camerunés (…) es detenido por varios agentes de la Guardia Civil y maniatado con una brida de nylon. Los agentes le propinan una paliza antes de abandonarlo en territorio marroquí en estado de semiinconsciencia. Permanece tres días a la intemperie, incapaz de moverse, sin comer ni beber”.

Durante el verano vimos el escándalo del agricultor asesinado en el cuartel de la guardia civil de Roquetas de Mar (Almería) tras la descomunal paliza recibida, entre otros, por el mando del cuartel (que estaba propuesto para general). Si así es como se trata a los españoles ¿Quién se va a extrañar porque las palizas a los inmigrantes sean sistemáticas y cotidianas en puntos calientes como Ceuta, Melilla o Almería?

Es evidente que en las fuerzas policiales y el ejército encuentran su acomodo individuos que provienen de lo más bajo de la sociedad, que son utilizados por los elementos franquistas que campan a sus anchas en estas “instituciones” fomentando los más bajos prejuicios e ideas reaccionarias. De todos es conocido, aunque ningún medio de comunicación lo ha recordado ahora, que casi no pasa un año sin que en Melilla turbas de decenas y decenas de legionarios ejecuten la caza al moro en auténticas razzias en los barrios musulmanes de la ciudad.

¿Más policías y vallas más altas para frenar la inmigración?

“Da igual que refuercen el perímetro, no consigues pararlos… Puedes elevar la valla, o poner cuatro guardias en vez de dos, llenar un foso de agua,…, pero no vas a poder impedirlo” (El País, 4 de octubre). Son palabras de un guardia civil en activo en Melilla.

Se dijo en los primeros días de la crisis que los inmigrantes podían entrar en Ceuta y Melilla porque, aunque ahora se ha elevado casi todo el perímetro vallado que rodea a las ciudades con alambradas de seis metros de altura, todavía había huecos en los que la valla medía sólo tres, y por ahí entraban. Pues bien, uno de las entradas más masivas de inmigrantes se efectuó por uno de los tramos donde la valla medía 6 metros. Después de haberse enviado refuerzos policiales y de la legión (sin material antidisturbios, ¡pero con fusiles de campaña y blindados!) todavía se produjeron entradas de más de un centenar de inmigrantes en una sola noche.

Estas medidas no van a parar la emigración. Quizás tengan un efecto temporal o local, pero no van a parar el proceso global. Y es que los culpables de la emigración los conocemos muy bien en el Estado español, que vimos a más de un millón de españolitos marchar fuera a buscarse la vida, cuando en este país sufríamos hambre, opresión y miseria. Peor situación, mucho peor situación, es la que se vive ahora en África entera, por no hablar de otros lugares del mundo. Las guerras en la República Democrática del Congo (antiguo Zaire) han provocado más de 3 millones de muertos en los últimos 10 años. En el ex-Zaire, riquísimo en cobre, diamantes, uranio y todo tipo de materias primas, Estados Unidos y Francia están librando una auténtica guerra a brazo partido sin mandar un solo soldado. Cada uno apoya a un gobierno para que intervenga militarmente, crean “guerrillas”, azuzan los conflictos interétnicos en su propio beneficio… Pero si miramos a Sudán, la región de los grandes lagos o África occidental, no encontramos nada diferente.

Millones de personas huyen de estas guerras por las materias primas y la miseria que provoca. Pero hay mucho más. El problema es el capitalismo y la explotación que provoca, de un país imperialista a otros muchos oprimidos, de una clase explotadora a otra oprimida. Recientemente la prensa se ha hecho eco de la última hambruna que azota Mali, Níger y otros países. Pero ésta está provocada por la explotación imperialista: gigantescos campos de monocultivo que sustituyen a los cultivos tradicionales y provocan periódicas hambrunas por la sequía o el bajo precio del cultivo producido (cuyo precio está controlado por las multinacionales). Según el último informe de la ONU sobre desarrollo humano 2.000 millones de personas sobreviven con menos de dos dólares al día; 870 millones de seres humanos se van a la cama con hambre, de los que 300 millones son niños. 1.000 millones no tienen acceso a agua potable y cinco millones de niños mueren de hambre en el mundo cada año. Cada día mueren 35.000 menores en el planeta por enfermedades evitables. Según la FAO, en el mundo hay más de 852 millones de personas mal nutridas (el 54% en India y África). Desde 1990 hasta el 2004 la pobreza ha crecido en el mundo un 25%, según datos de UNICEF. Pandemias como el sida afectan a 40 millones de personas en todo el mundo y en África más de 3,1 millones han contraído la enfermedad que ya ha causado la muerte de más de 2,3 millones de africanos.

Toda esta barbarie es causada por la economía de libre mercado, la misma que permite que miles de inocentes mueran en los EEUU tras el paso del huracán Katrina. En estas condiciones ¿no está absolutamente justificado que millones de personas luchen con uñas y dientes por un futuro mejor para ellos y sus familias, huyendo del infierno de sus países? ¿No es repugnante la hipocresía de la clase dominante y de los abogados del capitalismo que claman por frenar “la invasión” de estos millones de desheredados, cuando ellos y su sistema son los responsables de esta hecatombe?

Los marxistas decimos que nada puede frenar a estos millones de desesperados. Se echan a la mar en botes que casi no se pueden mantener a flote sabiendo que muchos de ellos pueden acabar ahogados, cruzan desiertos durante meses y años, asaltan los alambres de espino de las vallas de Melilla dejándose literalmente la piel y la carne en el alambre… Nada puede parar a un ser humano que busca un poco de futuro y de dignidad en medio de tanta alienación ¿Estos inmigrantes piden más que los españoles que emigraban en los 50 y 60 del pasado siglo a Alemania, Francia o Suiza?

El gobierno Marroquí y la “defensa de los derechos humanos” del gobierno español

“El gobierno marroquí colabora” o “el gobierno marroquí lo está haciendo bien” dicen Moratinos o Zapatero. Nada se dice de la connivencia entre el aparato del estado marroquí y las mafias de la inmigración. Por supuesto, menos aún se dice de la explotación salvaje a la que es sometido el pueblo marroquí por su propio rey y el entorno que le rodea, el llamado majcen, cuyo patrimonio supera según algunas fuentes más del 40% de la riqueza producida en el país. Al contrario, todos los dirigentes respaldan al monarca feudal (Chirac, Bush o el propio Zapatero). Todos entienden que Mohamed VI, como su tirano progenitor Hassan II, ha jugado un buen papel manteniendo el orden establecido, permitiendo la apertura del país a las multinacionales, y reprimiendo periódicamente al pueblo cuando se levantó contra la miseria.

Recientemente el gobierno Zapatero anunció su intención de elevar el porcentaje de ayuda humanitaria que destina el gobierno hasta el 0,35% del PIB ¡Qué gran logro! Pero habría que ver en el actual proyecto de presupuestos generales del Estado cómo se va a distribuir esta “ayuda humanitaria”. Hasta ahora, buena parte de este concepto lo constituían créditos “a devolver” por los países beneficiados (es decir, no era una ayuda a fondo perdido); a veces, también se obligaba a que el país que recibiera determinada partida estuviese obligado a comprar un determinado producto español con dicha ayuda, por ejemplo, muy frecuentemente armas.

Para poner un ejemplo concreto y que podamos entender mejor la situación: el 14 de diciembre de 1988 los trabajadores y jóvenes del Estado español participamos en la huelga general más grande habida en nuestro país en cuanto a participación para reclamar nuestros derechos se refiere; pues bien, otro 14 de diciembre, los trabajadores marroquíes hicieron lo mismo. Una de las diferencias que hubo entre ambas huelgas generales era que en Marruecos hubo decenas de muertos, trabajadores asesinados por el ejército y la policía mandados por el majcen, tan sólo por reclamar unos mínimos derechos. La mayor parte de las balas utilizadas para matarlos eran fabricadas en el Estado español ¿Fueron esas balas fruto de la ayuda humanitaria? A propósito, Marruecos es uno de los países más beneficiados de la ayuda humanitaria española.

Cuando el presidente Zapatero estaba en la oposición fue a Marruecos de visita oficial. Entonces, estaba preso en la cárcel marroquí el conocido periodista Ali Mrabet, tan sólo por publicar una viñeta humorística donde se aludía al rey. En una rueda de prensa, le preguntaron a Zapatero qué pensaba del caso Mrabet y Zapatero afirmó que no tenía nada que decir. Lo mismo ha ocurrido en lo referido a la represión salvaje de los activistas saharauis que luchan en territorio marroquí. Han sido encarcelados, torturados y decenas asesinados, pero el gobierno español y los dirigentes del PSOE han mantenido silencio total para no molestar a las autoridades marroquís y proteger las inversiones de nuestros capitalistas.

Frente a la miseria y la represión ¿Qué alternativa defender?

Toda esta situación que afecta trágicamente a los más débiles, los trabajadores inmigrantes, encubren en realidad, miremos por donde miremos, la barbarie en directo que supone el capitalismo. Para combatir esta matanza contra nuestros hermanos de clase es necesario levantar una genuina alternativa de izquierdas ante el problema de la inmigración. No se puede recurrir a la represión o al ejército para combatir un problema que hunde sus raíces en la barbarie del sistema capitalista:

· Investigación inmediata y depuración de todas las responsabilidades políticas y penales de lo sucedido en la frontera de Melilla y Ceuta en todo lo que concierne a los cinco asesinados el 30 de septiembre. Esta investigación tiene que ser realizada por una comisión independiente integrada por representantes de los partidos de la izquierda, los sindicatos de clase, las organizaciones de inmigrantes y humanitarias presentes en la zona, y representantes elegidos por los propios inmigrantes recluidos en Ceuta y Melilla.

· Expulsión fulminante de la Guardia Civil de todos aquellos mandos y guardias implicados en malos tratos. Derechos democráticos y políticos para la guardia civil y el ejército.

· Fuera el ejército de la frontera de Ceuta y Melilla. No más represión contra los inmigrantes.

· Paralización inmediata de las deportaciones de inmigrantes por parte del gobierno español.

· Derogación de la Ley de Extranjería. Plenos derechos legales, sociales y políticos para todos los trabajadores inmigrantes residentes en el Estado español.

· Basta de utilización de dinero público para respaldar regímenes antidemocráticos. Que el gobierno realice una política exterior activa de denuncia de la opresión imperialista.

· Que todas las organizaciones de clase del estado español defiendan activamente los derechos de los trabajadores inmigrantes y que fomenten la organización de los mismos en sus filas.

· ¡Organízate con los marxistas de El Militante! ¡Lucha con nosotros por la transformación socialista de la sociedad!