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El desastre del Prestige fue también el desastre del Estado burgués. Abandonados a su suerte, los marineros y las mariscadoras le hicieron frente por sí mismos a la marea negra. La ría de Arousa simboliza esa lucha de los trabajadores del mar, y dent El desastre del Prestige fue también el desastre del Estado burgués. Abandonados a su suerte, los marineros y las mariscadoras le hicieron frente por sí mismos a la marea negra. La ría de Arousa simboliza esa lucha de los trabajadores del mar, y dentro de ella fue O Grove donde alcanzó su nivel más elevado. En esta localidad se formó un Comité de Emergencia. Que este Comité tuvo que encargarse de absolutamente todo lo demuestran sus comisiones de trabajo: Almacén y distribución, Alimentación y hospedaje, Vigilancia en el mar, Actuaciones en playas, Recursos humanos y Fauna. Incluso hay organizado un servicio de masajes. Para conocer mejor todo este ejemplo de autoorganización, EL MILITANTE estuvo el 30 de diciembre conversando en O Grove con cinco de los componentes del Comité de Emergencia: Xan Caneda y Francisco López Chasqui, concejales de Esquerda de Galicia y de Independentes do Grove respectivamente, Manolo Iglesias, vicepatrón mayor de la Cofradía, y Román y Gerardo, miembros del cabildo de la Cofradía, y en A Illa de Arousa, con Juan Jesús Vázquez, un bateeiro militante de Izquierda Unida. A partir de esas entrevistas, Xaquín García Sinde preparó este reportaje.

En realidad, el Comité se formó ya antes de que la marea negra amenazase con entrar en la ría. “Cuando vimos que el barco cogía rumbo sur —comenta Manolo Iglesias—, ya pedimos medidas preventivas. El conselleiro de Pesca, López Veiga, golpeando en la mesa, dijo que no iba a pasar nada ‘porque lo decía él’. Si no llega a ser por este Comité, tendríamos las playas y la ría llenas. El gobierno central, la Xunta y el gobierno municipal entendían que aquí no pasaba nada, pero el extintor hay que tenerlo antes del incendio, no ir a comprarlo cuando el incendio ya empezó”.

“La constitución del Comité —nos cuenta Xan Caneda— fue un acuerdo plenario del Ayuntamiento a instancias de la oposición municipal. Pero a los pocos días, el conselleiro vino aquí e hizo aquellas famosas declaraciones de que la ría estaba limpia, que éramos unos alarmistas, que el fuel no llegaría a las Rías Baixas, etc. El alcalde, que es del PP, asume esas declaraciones y no le da adelante a la constitución del Comité. Alrededor de una semana más tarde, la noche del primer día que la marea negra amenaza la ría y obliga a los marineros a salir sin medios, sin material, sin nada, hay una asamblea de marineros y mariscadoras convocada por la Cofradía y una reunión del Ayuntamiento, en la que la oposición pedimos constituir el Comité aquí [se refiere al local de la Cofradía, donde se mantuvo esta conversación], llamando a todos los colectivos ciudadanos de cierta importancia”.

En el Comité se integran todo tipo de organizaciones, desde la propia Cofradía o la asociación de mejilloneros hasta los empresarios y los hosteleros de la localidad, pasando por la Plataforma en Defensa de la Ría o el Centro de Iniciativas Turísticas. El gobierno municipal también forma parte del Comité, aunque, como resalta Xan, “eso en teoría, porque en la práctica está en una actitud pasiva. Falta la primera reunión en la que viniese con alguna propuesta”. Las primeras tareas del Comité son conseguir material para la limpieza (desde prendas personales hasta bidones y camiones para el transporte) y gestionar la comida y las habitaciones, “todo eso al margen, e incluso en contra de la opinión del Ayuntamiento. De hecho, el primer material institucional llegó después de varios días con miles de personas trabajando”.

Todo ese trabajo convierte al Comité de Emergencia, que al principio se reunía dos veces al día, a la 1 del mediodía y a las 8 de la tarde, y ahora ya sólo por la tarde, en el centro de toda la actividad, en el centro real de poder en O Grove: organizó 15 grupos de 10 hombres cada uno para salir todos los días al mar en los barcos bateeiros; organizó en la lonja un comedor para los voluntarios (llegaron a darse 500 comidas y cenas diarias), atendido por las mariscadoras, que también se encargan de la limpieza de los capachos, botas, ropas de aguas...; repartió vales de gasolina, compró material poniendo las facturas a nombre del Ayuntamiento, etc. Pero no se trató sólo de la organización de los afectados: “Protección Civil, la Policía Municipal, la Guardia Civil —comenta Chasqui— seguían las indicaciones del Comité. Y en el teléfono 900 para el voluntariado, les decían que nos llamasen a nosotros. También Tragsa se incorporó al Comité. Y cuando a los diez días llegó el Ejército, se incorporó desde el primer momento. Fue alucinante. El primer comandante que vino dijo que venía a ponerse a las órdenes del Comité. A mí —tercia Román para dar un ejemplo— me ofrecieron un coche militar con conductor para llevarme adonde necesitase ir”.

Todo esto contrasta enormemente con la incompetencia del Estado, a pesar de sus enormes recursos económicos. Por tanto, dado que, con el Prestige hundido, la solución al problema no era fácil —“hasta que venga el verano tenemos que esperar que eso esté vertiendo seguido” comenta Gerardo— el Comité de Emergencia debe continuar funcionando, a pesar de que todo esto al PP no le hace ninguna gracia y va a intentar dinamitarlo, de lo que son plenamente conscientes: “Transcurridos los primeros momentos, ya empezamos a notar que molestábamos, que se nos veía como un poder paralelo al poder establecido”, dice Chasqui. Indudablemente, el PP teme que la organización de los trabajadores del mar en O Grove se convierta en un punto de referencia, en un modelo a imitar para suplir la ineptitud del Estado, ineptitud que no fue producto de la confusión de los primeros días. “Hace unos días recibimos llamadas telefónicas desde Muxía y Lira pidiéndonos alimentos para los voluntarios. Esto es inconcebible después de mes y pico, cuando el Gobierno se cansa de decir que todo está controlado. Les pedimos la petición por escrito porque dijimos: ‘¿qué está pasando aquí a estas alturas?’. Ayer salieron para allí dos trailers con comida”.

Pero quizás lo que mejor revela que sigue la incompetencia del PP es la propia lucha contra la marea negra. “La Xunta dice que hay un plan para cada ría –dice Xan–, pero nadie sabe de ellos”. Esta carencia de los medios que exigen los marineros (barreras oceánicas, skimmers, bombas de achique, etc.) motivó la huelga de hambre de los patrones mayores de O Grove y de A Pobra do Caramiñal y del gerente de Cangas porque —como comenta Manolo— “la gente de Arousa vamos a seguir luchando para que el fuel no entre, pero demandamos medios porque somos marineros, mariscadores, bateeiros, y el único oficio que tenemos es sacar los productos del mar”. El PP arremetió contra esa huelga precisamente porque seguía evidenciando la carencia de medios, la incompetencia del Estado, y lanzó acusaciones de todo tipo, como siempre con la inestimable colaboración de algunos medios de comunicación burgueses, desde que la huelga tenía motivaciones políticas (ya se sabe, la acusación “clásica” de la derecha) hasta las descalificaciones personales, pasando por la de no ser representativos, etc., en un intento por dividir a las cofradías. Y para rematar la operación, el subdelegado del Gobierno se desdijo de los compromisos que él mismo adquirió y que llevaron a la desconvocatoria de la huelga.

Esto no es extraño. Para el PP, lo más importante es que nadie se atreva a cuestionar el “principio de la autoridad”, o sea, su autoridad. Por eso el PP está dispuesto a subordinarlo todo, incluso la propia lucha contra la marea negra, a la destrucción de aquello que no controla, algo de lo que son conscientes, como se desprende de las palabras de Xan: “Los ataques contra el patrón mayor son por ser un poco la imagen de la disidencia”. De igual manera que son conscientes de lo que pueden esperar. Xan continúa: “Va a haber una ofensiva, ya la está habiendo, del PP y del Gobierno a todos los niveles. Nosotros aquí estamos dispuestos a echarle un pulso, y vamos a echarlo porque a esta ría le va todo en esta historia. No podemos estar con la guardia baja y que nos pase como pasó en la Costa da Morte, nuestro objetivo es que ni una sola bola de chapapote entre en la ría. Va a ser un enfrentamiento duro, una pelea muy gorda contra todo el aparato del Estado, para mantener este operativo a partir de ahora. Estoy convencido de que el Ejército y Tragsa desaparecerán del Comité, y a partir de ahí van a intentar que todo vaya canalizado a través de ellos”.

Con esta perspectiva, Xan está de acuerdo en que sería necesario extender el modelo de autoorganización de los marineros y mariscadoras de O Grove por toda la costa: “Ya veremos si somos capaces de extender el reguero de pólvora hacia el norte; pienso que algo va prendiendo, pero el control del PP sigue siendo muy fuerte, aunque, sobre todo a raíz de la entrada de la tercera marea negra, a alguna gente, incluso con carné del PP, ya le llega el chapapote al cuello y dice que así no se pode seguir, porque estos siguen echando balones fuera, siguen diciendo que no pasa nada, el ministro Matas diciendo que sólo hay dos playas con chapapote, Trillo que están esplendorosas...”. En este sentido, Xan le hace una crítica constructiva a la Plataforma Nunca Máis: “La Plataforma está bien, pero sólo funciona en el aspecto político-reivindicativo del tema. Pienso que debería tener la otra pata: coger a toda las asociaciones, sindicatos, grupos políticos, asociaciones ecologistas, amas de casa... lo que sea, y organizar nosotros una cosa paralela”.

El resultado final de esta batalla está por ver; será, por utilizar la expresión marxista, “una lucha entre fuerzas vivas”. Es cierto que el PP sigue teniendo un enorme poder, pero también lo es que nada es igual tras el desastre del Prestige, que pase lo que pase esto marcará un antes y un después. La razón la expresa con gran claridad Juan Jesús, el bateeiro de A Illa: “Creo que la gente se dio cuenta de hasta dónde puede llegar el PP con su inoperancia y de hasta dónde pueden llegar ellos con su reacción espontánea, exprimiéndose los sesos para buscar soluciones. Aquí hubo cosas curiosas: las transformaciones de los aparejos que se utilizaron eran inmediatas. Se salía con ellos al mar, se veía que no funcionaban y se llamaba y se decía ‘había que hacerle esto’. Y se hacía, y de allí a media hora se volvía a llamar, ‘pues mira, va bien, pero iría algo mejor si se le hiciera de esta manera’. Fue un proceso de ingenio impresionante”.

Ahora la tarea es que toda esta experiencia tan valiosa, esta comprobación directa a través de la propia experiencia de que la gente trabajadora tenemos no sólo más voluntad, sino también más capacidad de resolver los problemas, se convierta en conciencia y organización. Juan Jesús lo tiene muy claro: “El PP intentará que esto no lleve a la gente a pensar un poco más allá, pero como yo les digo a mis compañeros: ‘aunque no lo creáis, todo esto tiene que ver incluso con la guerra de Iraq’. Había que canalizar todo esto hacia la lucha política”.