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Las pasadas elecciones en Euskadi, además de estar marcadas por los acontecimientos que han provocado las mayores movilizaciones de la clase obrera y la juventud en los últimos años —movilizaciones estudiantiles, huelga general, las movilizaciones co Las pasadas elecciones en Euskadi, además de estar marcadas por los acontecimientos que han provocado las mayores movilizaciones de la clase obrera y la juventud en los últimos años —movilizaciones estudiantiles, huelga general, las movilizaciones contra la guerra imperialista en Iraq, el desastre del Prestige, la lucha de los trabajadores de Sintel— también han estado determinadas por la cuestión nacional vasca, con la ilegalización de EH y la prohibición de centenares de candidaturas electorales de la izquierda abertzale.

De cara a estas elecciones municipales, el Gobierno del PP no ha dudado en ilegalizar a la formación politica que en los anteriores comicios de 1999 obtuvo un total de 272.446 votos y 890 concejales. EH fue la segunda fuerza política municipal en las tres provincias encuadradas en la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) con 228.147 votos, un 19,63% del respaldo electoral y 679 concejales; y la tercera fuerza municipal en Navarra, con 44.299 votos, un 14,99% de apoyo electoral y 211 concejales.

Estos datos dan una idea bastante aproximada del enorme impacto que supone esta medida, en el recorte de las libertades democráticas.

El PP ha seguido utilizando la cuestión nacional vasca para tratar de desviar la atención del desgaste político que ha sufrido en todo el Estado, intentando aparecer como el principal defensores de la “paz” y la “democracia”. Sin embargo, esta apariencia “democrática” choca en estos momentos con la evidencia de que el PP ha apoyado la masacre imperialista en Iraq, revelando su absoluta falta de legitimidad para hablar de paz.

Posiblemente nada ha contribuido más a contrarrestar esta auténtica cara del PP y fortalecerle en Euskal Herria que los métodos nefastos del terrorismo individual y del sectarismo de ETA, combinado con el respaldo dado por la dirección del PSOE al gobierno en este terreno. Con esta postura, el PSOE se ha atado al carro del nacionalismo español renunciando a plantear una política de independencia de clase, auténticamente socialista.

¿Fiesta de la democracia?

El PP y la dirección del PSOE han caracterizado estas elecciones como una “fiesta de la democracia”, cuando han sido las elecciones más antidemocráticas desde la caída de la dictadura franquista como consecuencia de la ilegalización de la izquierda abertzale. Miles de personas en Euskal Herria se han visto privados del derecho a elegir alcaldes y concejales para sus respectivos pueblos.

Pero para los fríos cálculos partidarios la tarta electoral se amplía, al eliminar a una organización que hubiese obtenido más de 500 representantes en Euskal Herria. La elección de junteros y concejales ha quedado así totalmente distorsionada por la supresión de las candidaturas de AuB.

En vano ahora, tras las elecciones, la izquierda abertzale se dirige al PNV-EA para que tengan en cuenta y hagan posible “de una manera creativa” la representación popular que les corresponde. La derecha vasca, que únicamente se comprometió a “contar los votos nulos”, ni siquiera tuvo el detalle en la noche electoral de permitir que las cadenas vascas ETB1 y ETB2 informasen del desarrollo de ese voto nulo. Simplemente lo hicieron desaparecer, no existió y ese detalle sirve para comprender que las auténticas intenciones de la burguesía vasca consisten en extirpar literalmente la izquierda abertzale, por todos los medios, como si de un cáncer se tratase. Buscar un aliado en la burguesía vasca para la defensa de los derechos democráticos en Euskadi es como pedir peras al olmo.

En plena campaña electoral la Ertzaintza daba puntual cuenta al juez de los actos previstos por AuB u otros susceptibles de ser ilegalizados. Poco después la misma Ertzaintza se presentaba en dichos actos para prohibirlos “por orden del juzgado”. El PNV se limitaba así a “cumplir la legalidad”, pero cada vez engaña a menos gente.

Si tomamos la CAV y Navarra juntas, el reparto de representantes en las elecciones municipales y a Juntas del pasado 25 de mayo ofrecen unos resultados absolutamente distorsionados por la ilegalización de 225 candidaturas de la izquierda abertzale que, según los datos de la Comisión de Garantías formada para el seguimiento del voto nulo, habrían obtenido con un 13,59% de los votos, 579 concejales.

Unos resultados electorales distorsionados

Al ver los datos de estas últimas elecciones municipales y compararlas con las anteriores de 1999, la evolución del voto indica que la cuestión nacional sigue marcando en lo fundamental la vida política de Euskal Herria, mostrando un desarrollo específico en Navarra

La participación electoral en las provincias de la CAV pasó del 65,01% (1.172.056 votantes) al 69,84% (1.262.200 votos) lo que supone un aumento de 4,83 puntos (90.144 votantes más).

En Navarra, la participación en las municipales aumenta 3,59 puntos (20.389 votos) y 10,03 puntos (21.321 votos) en las autonómicas al Parlamento Foral.

Fracaso de la politica

del PP en Euskadi

Los actuales resultados en la CAV dan que el PP-UA pierde 9.163 votos, con lo que reduce su porcentaje en 0,66 puntos, esto significa un pequeño retroceso similar al que tiene a nivel estatal (-0,66 puntos).

El PP está estancado en Euskadi, no sólo no consigue avanzar terreno en estas elecciones, sino que pierde 105.179 votos comparando las actuales a Juntas Generales con las autonómicas de 2001, momento en que se produjo en el terreno electoral la mayor polarización en líneas nacionales entre el PP y el PNV, cuando la derecha presentó a Mayor Oreja para “reconquistar Euskadi” y cosechó un tremendo fracaso.

También en el caso de Navarra retroceden con respecto a las anteriores autonómicas y prácticamente se estancan en las municipales.

En conjunto, PP-UPN-UA se paralizan al pasar de 534 a 567 ediles, logrando mantener la plaza de Vitoria sólo si reciben el apoyo del PSE-PSOE.

Estos datos demuestran el fracaso de la política del Partido Popular en la CAV y Navarra, que se ha caracterizado por un ataque brutal a los derechos democráticos y al euskera. El retroceso del PP-UPN-UA en Euskal Herria, sin duda, hubiese sido mucho mayor si los dirigentes del PSOE y de IU tuviesen un programa auténticamente de izquierdas, como hemos explicado ampliamente en anteriores artículos desde estas páginas.

El PNV-EA avanza

a costa de EH

Por otra parte la derecha vasca, PNV-EA, ha conseguido aumentar en 104.221 sus votos con relación a las anteriores municipales de 1999, práticamente los mismos que pierde EH en el mismo periodo (100.812). Pero hay que tener en cuenta que en aquellas municipales de 1999 la izquierda abertzale obtuvo un espectacular incremento de votos, en plena tregua de ETA, que después perdió.

El hecho de que aquellos votos, durante la tregua, puedan pasar de la izquierda nacionalista a la derecha nacionalista se ha visto facilitado en este periodo por la postura que la dirección de EH ha venido planteando sistemáticamente, al basar su estrategia política en los continuos llamamientos al PNV-EA, para que defienda una parte de su programa.

PNV-EA ha crecido en Euskal Herria de 1.176 ediles a 1.669, pasando en Bilbao de 9 a 13 concejales; tienen la mayor representación en las tres Diputaciones y supera a los socialistas en la margen izquierda de Bilbao.

Pero al mismo tiempo no ha conseguido mantener el apoyo que había logrado en 2001, perdiendo casi 100.000 votos entre aquéllas y las actuales a Juntas Generales; y si electoralmente no sufren un castigo mayor, es por la actual polarización en Euskadi en torno a la cuestión nacional, que está siendo utilizada demagógicamente pero con habilidad por la burguesía vasca para ocultar su politica social de ataque a los trabajadores. En este sentido, la derecha nacionalista aparece públicamente arropada con la bandera de la defensa de los derechos democráticos, frente a los ataques del PP y los dirigentes del PSOE.

Hay que tener en cuenta además, el carácter de primarias de estas elecciones, con la mirada puesta en las generales del próximo año, e incluso la posibilidad de convocatoria de unas elecciones anticipadas en la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) apuntada por el PNV-EA para lograr acercarse a la mayoría absoluta, aprovechándose de la ilegalización de Batasuna.

No en vano la ETB hizo una extrapolación de los resultados del 25 de mayo en el caso de haber sido unas autonómicas en la CAV, según la cual, el PNV-EA hubiese obtenido 35 parlamentarios, el PSOE 17, el PP 16, IU 5 y Aralar 1.

EH mantiene buena parte de su apoyo electoral

A pesar de toda la persecución a la izquierda abertzale, la ilegalización de las candidaturas presentadas por AuB y de 245 listas electorales locales presentadas por otras tantas plataformas locales, avaladas con cerca de 90.000 firmas, los votos nulos en las elecciones a Juntas Generales fueron de 131.816 (10,45%) y al Parlamento Foral de Navarra de 21.289 (6,51%), un total de 153.105 votos nulos y de 145.850 en las municipales.

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Según algunas estimaciones, esto supondría una representación de 579 concejales y 12 Junteros.

La ilegalizada Euskal Herritarrok había obtenido en la CAV 228.147 votos (19,63%) y 44.299 (14,94%) en Navarra en las municipales de 1999, pero esto fue durante la tregua de ETA, una situación excepcional que tuvo como reflejo electoral un tremendo aumento de votos para la izquierda abertzale. Por eso, la comparación en términos de votos, es más precisa hacerla con sus resultados electorales a partir de la ruptura de la tregua. En las autonómicas de 2001, EH obtuvo en la CAV 142.784 votos (10,1%). Si vemos los datos en detalle, podemos observar que mientras en Guipuzcoa el voto de EH en 2001 fue del 15,3% (69.286 votos) ahora ha sido del 15,82% (63.065 votos nulos), o en Vizcaya, donde EH obtuvo en 2001 el 8,1% con 61.705 votos, ahora obtiene el 8,21% en las Juntas Generales, con 56.300 votos nulos.

Estos datos muestran que una gran parte del electorado que votó EH se ha mantenido firme en este voto de protesta, teniendo en cuenta que sus papeletas fueron perseguidas, se les eliminó de cualquier espacio electoral y se prohibieron la mayor parte de sus actos y mítines. Incluso la manifestación de Bilbao al inicio de campaña, con cerca de 40.000 personas, fue declarada ilegal.

La ilegalización y la represión no podía tener otro efecto que provocar un cierre de filas, como demuestran los más de 150.000 votos nulos obtenidos por AuB.

En Navarra, en concreto, si se suman los votos nulos de AuB, los de Aralar y Batzarre veríamos que un sector de la juventud les ha votado para expresar su rechazo a la represión. Aralar ha pasado de no tener ningún concejal a obtener 47.

Sin la ilegalización de AuB la pérdida electoral que ya sufrió Euskal Herritarrok en las pasadas elecciones autonómicas probablemente se hubiese acentuado aún más, mostrando el cansancio de un sector de su periferia con la política de pactos y alianzas con la burguesía vasca y el rechazo al terrorismo individual.

El que ETA haya mantenido hasta las elecciones una pequeña tregua, refleja de hecho que en la propia izquierda abertzale es probablemente muy mayoritaria la crítica a los métodos del terrorismo individual, aunque no los condenen públicamente.

Sin embargo, por paradójico que parezca, es en estos momentos cuando se ilegaliza a la izquierda abertzale y se empuja a cientos de jóvenes a pasar a la clandestinidad para, probablemente, acabar nutriendo las filas de ETA.

Los resultados electorales reflejan el inicio de un giro a la izquierda que habrá que profundizar

El PSE-PSOE mantiene, prácticamente, su apoyo electoral en las municipales y tiene un pequeño descenso de 10.003 votos entre las autonómicas de 2001 y las actuales a Juntas generales en la CAV, pasando de 510 a 554 concejales. El PSOE ha logrado su mayor éxito en Donosti, donde Odón Elorza ha logrado la mayor subida, y han incrementado su representación en Álava.

Izquierda Unida, finalmente, ha crecido claramente a lo largo de las últimas convocatorias electorales, pasando de 106 a 122 concejales, logrando una subida importante en Bilbao y en Guipuzcoa, al entrar por primera vez en numerosos ayuntamientos donde era fuerte la izquierda abertzale, como Arrasate-Mondragón. Igualmente, ha aparecido una nueva fuerza, Aralar, una escisión de la izquierda abertzale, que ha obtenido representación sobre todo en Navarra, alcanzando en total (Euskadi y Navarra) 16.878 votos.

El PSE-PSOE, que ha tenido una pérdida mucho menor en votos que la derecha, ha sido incapaz de rentabilizar la lucha de la calle y lo mismo le ha pasado a Ezker Batua y la razón es su política de alianzas con los partidos burgueses. En el caso del PSE sus votos han sido imprescindibles para garantizar la gobernabilidad del PP en el caso de la Diputación de Álava y el Ayuntamiento e igualmente en la margen izquierda, donde han retrocedido posiciones importantes en Sestao o Portugalete. Nunca el PNV les ganó en estos feudos obreros. Estos datos demuestran que si el PSE adoptase una política correcta en relación a los derechos democráticos del pueblo vasco, defendiendo el derecho de autodeterminación como lo hizo en el pasado, la situación política en Euskadi sería muy diferente.

Las grandes reservas de abstención de la izquierda aún se mantienen. Mientras que la participación en estas elecciones municipales en el conjunto de Euskadi ha sido del 69,84%, en localidades como Portugalete sólo llegó al 61,42%, lo que significa 8,42 puntos menos de participación, o en Sestao, donde sólo llegó al 56,14%, es decir 13,7 puntos menos que en el conjunto de Euskadi. Todos estos datos demuestran que centenares de miles de votantes de izquierda continúan muy críticos con los dirigentes del PSOE, principalmente, y de IU, sumida en continuas crisis internas. No obstante el comportamiento del electorado no ha sido homogéneo ya que, como no podía ser de otra forma, han influido las particularidades de ámbito local, provincial etc.

La política de pactos con el PP y su apoyo a la regresiva Ley de Partidos y a la represión está desgajando a los socialistas vascos. Los principales medios de comunicación burgueses, con El País a la cabeza, animan al PSE a mantener el “frente constitucionalista con el PP”, que es un auténtico abrazo del oso. Tampoco se trata de cambiar el apoyo al PP por el apoyo al PNV. La solución pasa por dar un auténtico giro a la izquierda, defendiendo una alternativa de clase.

Es evidente que ésta no es la perspectiva más probable a corto plazo. Por la propia composición del Partido Socialista, las crisis internas se irán sucediendo, crisis tan graves como la que hizo desaparecer a Nicolás Redondo Terreros y aupó a Patxi López, que ha sido incapaz de hacer hasta la fecha una política diferente.

Ezker Batua, en lugar de felicitarse tanto por los resultados obtenidos debería poner los medios para fortalecer una organización sin práctica vida interna que ha sacado adelante la campaña electoral contratando los servicios de empresas privadas debido a la desmotivación de su propia militancia. La conclusión que quiere extraer Javier Madrazo de estas elecciones es que los pactos con el PNV-EA le han ido bien y que hay que profundizar en esa política de giro a la derecha, cuando la realidad es que también el voto a IU ha sido un voto crítico, un mal menor. La situación demuestra que en Euskal Herria hay suficiente crítica para una organización de masas de la izquierda, como podría ser Ezker Batua si contase con un programa de clase y revolucionario. Esto es así debido al elevado grado de politización de una juventud que rechaza la represión pero que cada vez se siente menos atraída por el programa que le ofrece la izquierda abertzale.

Estas elecciones han vuelto a poner en evidencia que la mayoría de la clase trabajadora y la juventud votamos críticamente, sin entusiasmo, debido a la política que llevan las direcciones de los partidos de izquierda. Por ello hoy más que nunca se nos presenta la tarea de construir una auténtica alternativa de izquierdas, marxista y revolucionaria, con un trabajo paciente, formando cuadros que comprendan las ideas del marxismo en toda su extensión. Así es como estamos construyendo y desarrollando El Militante y Ezker Marxista, para luchar por la transformación socialista de la sociedad.

Eloy Val del Olmo

Ezker Marxista