Corriente Marxista Internacional

La detención de nueve dirigentes de la izquierda abertzale en la sede de LAB de San Sebastián, entre los que se encontraban Arnaldo Otegi y Rafael Díaz Usabiaga, fue respondida masivamente dos días después por una multitudinaria manifestación de rechazo. Ha sido la manifestación más numerosa desde el cierre del diario Egin, siendo esta vez convocada por las organizaciones sindicales que impulsaron la huelga general del 21 de mayo.
La detención de nueve dirigentes de la izquierda abertzale en la sede de LAB de San Sebastián, entre los que se encontraban Arnaldo Otegi y Rafael Díaz Usabiaga, fue respondida masivamente dos días después por una multitudinaria manifestación de rechazo. Ha sido la manifestación más numerosa desde el cierre del diario Egin, siendo esta vez convocada por las organizaciones sindicales que impulsaron la huelga general del 21 de mayo.

Rubalcaba ha explicado que dichas detenciones han impedido la formación de un frente soberanista promovido, entre otros, por los dirigentes detenidos de la ilegalizada Batasuna. A participar en dicho frente estaban invitadas organizaciones como Eusko Alkartasuna, Aralar, los sindicatos ELA, LAB y otras organizaciones de izquierdas que agruparían el nacionalismo vasco a la izquierda del PNV. La izquierda abertzale, con la fórmula del rechazo a "todo tipo de violencia" intentaba participar en las elecciones municipales y a Juntas de 2011. Por su parte, el sindicato ELA ha elaborado un documento titulado "Desarmando la razón" demandando a ETA el abandono de la "lucha armada". Sin embargo, el ministro de interior del PSOE ha dicho que "la izquierda abertzale no va a hacer política mientras exista ETA" y ha dado otra vuelta de tuerca en la escalada represiva que se vive en Euskal Herria.

¿ETA derrotada?

Según Rubalcaba ETA estaría detrás de esta estrategia, a pesar de que numerosos medios informativos como El País, Deia y otros han publicado extractos de diversos documentos internos de ETA y Batasuna donde se expresan fuertes críticas y discrepancias internas. La dirección de Batasuna, más cercana al sentir de las bases obreras de la izquierda abertzale aglutinadas por LAB, critica a ETA -según dichos documentos- por la ruptura de la última tregua. Hace también referencias a los movimientos de masas en América Latina, y se pronuncia claramente a favor de la lucha de masas social y política lo que puede interpretarse como una alternativa a la "lucha armada". Por su parte, ETA, debido a sus condiciones de clandestinidad y alejamiento del movimiento, así como a su propia naturaleza, desconfía de la capacidad de la lucha de masas y y desde esta óptica critica a la dirección de la izquierda abertzale su incapacidad para dar una respuesta suficiente a la creciente ola represiva, así como el hecho de que tenga puesta su mirada puesta en representación institucional.
En estas circunstancias, la detención del sector de la izquierda abertzale que busca una salida política no puede sino beneficiar a quienes creen que la única respuesta frente a la represión del Estado es la que practica ETA, ya que se está impidiendo a cerca de 150.000 ciudadanos vascos a expresarse en los procesos electorales libremente.Este es uno de los motivos por los que el PNV se sumó a la manifestación de San Sebastián y por el que algunos de sus dirigentes como Egibar y Arzallus tratan de restablecer los puentes con la izquierda abertzale.
La dirección del PSOE está interpretando, incorrectamente desde nuestro punto de vista, que la vía de la represión (reforzada por una mayor cooperación policial con Francia, EEUU) y las ilegalizaciones está teniendo éxito y que ETA es cada vez más débil y se la puede vencer por métodos policiales. El PP y los medios de comunicación apoyan y amplifican este mensaje. Pero este discurso es muy viejo.
Nosotros pensamos que la represión aunque tenga un gran costo para la izquierda abertzale, como demuestra la gran cantidad de detenidos y las condiciones a las que son sometidos, a la larga actúa como sustento de ETA. El propio Rubalcaba reconoció este verano que la supuesta debilidad de ETA contrastaba con la enorme cantidad de zulos y material explosivo que se estaban encontrando y que los éxitos policiales estaban promoviendo a la dirección a sectores más jóvenes y duros. Si añadimos el ingrediente de una juventud cada vez más afectada por el paro, la pobreza y carente de futuro, podemos afirmar que la represión es una vía estéril y que tendrá graves repercusiones en el futuro para el propio PSE-EE.
El creciente aislamiento de ETA, que indudablemente es hoy mayor que en ningún otro período, proviene no sólo del rechazo a los métodos de ETA sino a un protagonismo creciente de las masas en acontecimientos de gran trascendencia política en los últimos años. Los millones de jóvenes y trabajadores que salieron a la calle tras el 11-M para echar al PP o las decenas de miles que inundaron las calles de Euskal Herria en la huelga general del pasado 21 de mayo o acontecimientos como los que se están viviendo en América Latina, han puesto encima de la mesa que la solución a la lucha por los derechos democráticos y sociales pasa por la movilización y la lucha de la clase trabajadora y la juventud, en detrimento de las expectativas de que con atentados se pueda conseguir el más mínimo avance. El creciente protagonismo de las organizaciones sindicales vascas ELA y LAB no es ninguna casualidad.

¿A quién beneficia la represión?

El PSE, cuyo gobierno depende de los votos del PP en la cámara vasca, está cediendo a los dictados e intereses de la derecha española, que a su vez representa los intereses del sector más reaccionario del aparato estatal. No debemos olvidar que parte de dicho aparato obtiene grandes sumas de dinero y privilegios como consecuencia de la existencia de ETA. Así mismo, la persistencia de la organización armada vasca les sirve de excusa para el recorte de los derechos democráticos y la aplicación de toda una serie de leyes represivas que más tarde son utilizadas contra el conjunto de la clase trabajadora y la juventud y particularmente contra sus sectores más combativos como vemos hoy día con la represión al SOC. Igualmente los atentados les permiten desviar la atención de la sangrante situación de centenares de miles de familias que buscan desesperadamente una salida a la actual situación de crisis del capitalismo.
Las presiones del PP al PSOE para que investigue al sindicato LAB ponen en evidencia que la espiral represiva de los herederos del franquismo no tiene límites. La polarización en líneas nacionales beneficia a la derecha. Por eso, cada vez echan más leña al fuego. Para ellos sigue siendo "la guerra del Norte" y su programa se puede resumir en: "madera, más madera".
La ilegalización de la izquierda abertzale ha distorsionado antidemocráticamente la representación en el Parlamento Vasco. Ello ha permitido la conformación de un gobierno del PSE-EE con los apoyos del PP. Ambas organizaciones ya están calculando la posible extensión de dicho pacto a Ayuntamientos y Diputaciones. El PP no tiene nada que perder con esta política ya que en el pasado tuvo una fuerza absolutamente residual. Sin embargo, el PSOE, que fue la fuerza mayoritaria en la Transición puede pagar un precio muy caro de cara al futuro si no cambia radicalmente de rumbo. El PSOE debería recordar que la subida electoral que experimentó en las elecciones generales del 2008 y en las autonómicas del 2009 estaban relacionadas con la defensa, frente al Partido Popular, de una salida negociada al conflicto vasco. Su apuesta por el diálogo y la negociación tan salvajemente criticada por el PP, y el descrédito del PP y del PNV, que aplicaron, cuando estaban en el gobierno central y autonómico respectivamente, políticas salvajes contra los trabajadores, aupó al PSE-EE. Éste se siente ahora bastante cómodo en la cuestión de las alianzas parlamentarias, ya que puede negociar con un partido de derechas español o con un partido de derechas vasco. Pero lo que es imposible en base a estas alianzas, es que el PSE-EE haga una política de izquierdas. Lo único que logrará será socavar su propia base social y dilapidar el apoyo obtenido en las elecciones pasadas.

La situación social

El paro ha subido en el tercer trimestre en la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) más que en el resto del Estado. Han prometido crear 7.000 empleos, pero el paro se ha doblado en un año. Ya hay en la CAV 130.000 parados y de ellos uno de cada tres no cobra prestaciones, lo que está hinchando las cifras de pobreza. En cuanto a las cuentas públicas vascas, donde Patxi López creyó encontrar superávit, se ha alcanzado ya un déficit de 400 millones de euros, lo que recorta el margen del gobierno vasco. Respecto al blindaje del Concierto son acertadas las palabras del portavoz de ELA: "Es una cortina de humo para que no se hable de cómo se ha utilizado. La CAPV tiene 6,1 puntos menos de presión fiscal que la media de la UE (5.300 millones de pérdida de recaudación) y 3,4 respecto a la del Estado (3.100 millones). En Navarra, por su parte, son 7,3 puntos menos que la UE y 4,6 con el Estado". Es lógico pues que PNV y el PP vasco hayan defendido este blindaje con ahínco. Si el PSE-EE no obtiene más recursos de quienes más tienen se verá obligado a recaudar de las familias obreras, recortando prestaciones sociales.
Otro aspecto destacado de la situación política es el aumento significativo de pintadas y agresiones de grupos fascistas, ahora envalentonados, que han provocado un debate y una resolución del parlamento, por primera vez en muchos años y algunas detenciones en Navarra. Sin embargo, éstas han puesto de relieve la diferencia de trato que reciben los fascistas respecto a los jóvenes militantes de izquierdas, que son detenidos por cualquier cosa, por pegar carteles, por poner una pancarta, por manifestarse... Las detenciones de fascistas, que  actúan impunemente, son una excepción motivada por el escándalo de sus agresiones y la presión social.

Contra la división de la clase obrera en líneas nacionales

Esta situación polariza la sociedad vasca en líneas nacionales en beneficio del PP y del PNV y divide a los trabajadores. Que la división afecte al campo sindical con UGT y CCOO, apoyando acríticamente a Patxi López y haciéndose eco del nacionalismo español, mientras ELA y LAB impulsan un marco propio de relaciones laborales vasco, no puede sino profundizar dicha división, que será en un momento determinado contrarrestada por el ascenso de la lucha de clases.
La represión nunca puede ser la solución a un problema político como es la cuestión nacional vasca. La única alternativa realista es la lucha de masas por el Socialismo; esa es la única defensa consecuente de los derechos democráticos, incluido el derecho a la autodeterminación, y de una mejora real y duradera de las condiciones de vida de la clase obrera. Esta lucha sólo puede tener éxito con una defensa firme de la unidad de la clase obrera por encima de las diferencias nacionales y con una labor sistemática de defensa de las ideas del marxismo en el movimiento obrero y de la juventud. Esa es la tarea de los marxistas en Euskal Herria.

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