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El 30 de noviembre de 2008, tres meses después de salir de la cárcel, Otegi ofrecía una entrevista al diario Gara. Había mucho interés en lo que pudiera decir, pues durante meses los rumores acerca de sus posiciones políticas se habían extendido. A pesar de que el PNV pareció no ver ninguna novedad en las declaraciones, no fue esa la conclusión de la mayoría de la burguesía y de otros muchos sectores de la sociedad.

El 30 de noviembre de 2008, tres meses después de salir de la cárcel, Otegi ofrecía una entrevista al diario Gara. Había mucho interés en lo que pudiera decir, pues durante meses los rumores acerca de sus posiciones políticas se habían extendido. A pesar de que el PNV pareció no ver ninguna novedad en las declaraciones, no fue esa la conclusión de la mayoría de la burguesía y de otros muchos sectores de la sociedad.

Mientras el PNV afirmó que "el interviú no encierra grandes novedades (...) que a nadie sorprenden después de leer el último comunicado de ETA", el periódico Gara replicaba, dos días más tarde, diciendo que "tanto las preguntas como las respuestas podrán ser criticables, pero parece difícil sostener que fueran un calco mimético del último comunicado de ETA o que en las palabras de Otegi no hubiera novedades".
Hasta la patronal vasca, Confebask, incluyó la entrevista de Otegi en su boletín interno de prensa. El periódico de derechas El Diario Vasco destacaba de las palabras que había lanzado Otegi "un mensaje significativo, que hay que leer entre líneas y lleno de sobreentendidos". Según Gara, hasta el periódico monárquico Abc tenía una exclusiva preparada en la que se afirmaba que "Otegi y Usabiaga critican a los duros de ETA por bloquear la reorganización de Batasuna".

¿Qué es entonces lo que dijo Otegi?

En la entrevista a Gara, Otegui dijo que desde que salió de la cárcel había estado hablando con mucha gente con el fin de tener "una radiografía de la situación, de cómo estaba la izquierda abertzale y otros sectores sociales". También dijo haber "percibido indicadores de frustración y escepticismo ante una situación en la que el movimiento abertzale parece estar gripado políticamente", aunque a la vez recalcaba: "al mismo tiempo he observado que muchos sectores populares están esperando a la izquierda abertzale, porque consideran que sólo ella -aunque no en solitario- tiene capacidad para mover el escenario político". Frases como "aceptando que todos hemos cometido errores" y "la izquierda aber-tzale tiene que hacer una profunda reflexión" también dejaban claro que la entrevista sí reflejaba algunos cambios y movimientos. 
Otegi habló de la necesidad de "articular un bloque independentista a la izquierda del PNV que modifique la correlación de fuerzas en el espacio abertzale". Es evidente, y cada día lo es más, que el PNV, como instrumento directo de la burguesía vasca, ha utilizado su posición para reprimir duramente a la izquierda abertzale, defendiendo los intereses de los capitalistas vascos y españoles. Las declaraciones de Otegi reflejan que en la base social de la izquierda aber-tzale ha aumentado el rechazo al PNV.
El problema es que los dirigentes de la izquierda abertzale han llamado a EA para formar un bloque independentista, un Frente Democrático. Aunque EA salga diciendo cosas "radicales", como que "el proyecto de la mayoría política de Euskal Herria no cabe en la Constitución", lo que es necesario ver es su política del día a día, cuando queda clara cuál es la verdadera cara de este partido burgués. En las cuestiones importantes EA siempre ha estado y estará al lado del PNV y, donde su voto sea necesario para machacar a la izquierda abertzale, así lo hará (como en la disolución de los ayuntamientos de ANV).

Represión contra ayuntamientos de ANV

Una vez mas ha quedado claro que los atentados de ETA perjudican al conjunto de la izquierda abertzale. El atentado, en Azpeitia, contra el empresario Inazio Uria, dueño de una empresa que está construyendo el Tren de Alta Velocidad (TAV), ha sido una excusa inmejorable para el lanzamiento de una ofensiva contra los ayuntamientos de ANV. Gerardo Díaz Ferrán, el presidente de la patronal española, aprovechó la oportunidad para pedir a los grupos del Congreso que se comprometieran a desalojar a la izquierda abertzale de los ayuntamientos que gobierna. El PP hizo suya la iniciativa y presentó una propuesta en el Congreso y el Senado para que se disuelvan esas corporaciones y sean sustituidas por la gestión directa de las diputaciones. Finalmente, lo único que ha hecho el Gobierno de Zapatero, es subirse al carro lanzado por la patronal.
Aunque los concejales y el alcalde de Azpeitia no utilizaron la palabra "condena" contra el atentado, afirmaron en un comunicado que su "aflicción y tristeza es verdadero" y que "en estos duros días, hemos tenido presente en todo momento lo que los familiares de Inazio Uria han sufrido y están sufriendo". Según Gara, el alcalde de ANV estuvo con la familia del empresario expresándoles su dolor. Decía este mismo periódico que para los seis ediles independentistas de Azpeitia, "son ya demasiados los años en los que nuestro pueblo, Euskal Herria, lleva inmerso en el sufrimiento", en un "loco torbellino que no nos lleva a ninguna parte". Estas palabras, importantísimas, reflejan que los métodos de ETA pierden apoyo dentro de la misma izquierda abertzale. En este sentido, también fue noticia importante que la plataforma AHT Gelditu! (¡Parar el TAV!, el movimiento contra el Tren de Alta Velocidad), en la que participa la izquierda abertzale, dijera que "nos desmarcamos del atentado de Azpeitia y queda claro que el camino que empleamos busca la participación social más amplia posible, por vías meramente pacíficas".
Etxerat, la organización de familiares de presos, había organizado desde hacía meses una manifestación para el 3 de enero en Bilbo a favor de los derechos de los presos, sobre todo de aquellos que aun estando enfermos o habiendo cumplido sus condenas no les dejan salir. ¿Cómo es posible que ante este acontecimiento que podría mover a decenas de miles de personas ETA ponga una bomba en la EITB (televisión pública vasca) de Bilbo tres días antes? En la izquierda conocemos bien el papel mentiroso y reaccionario de los grandes medios de comunicación, pero, ¿a quién le hicieron un regalo de reyes? Desde luego no a los presos ni a sus derechos. En cambio sí lo es para el PNV que sale en todas las pantallas escupiendo lágrimas de cocodrilo.
Y hay que volver a decir que la represión salvaje, las brutales torturas de las últimas semanas (a pesar del nuevo protocolo antitortura), los secuestros policiales y la persecución policial no van a acabar con el conflicto nacional de Euskal Herria. El pasado mes de diciembre, un grupo de diez personas que habían estado participando en la izquierda abertzale en diferentes movimientos sociales, tras la persecución a la que estaban sometidos, tras la posibilidad de ser declarados terroristas y verse en la cárcel durante años sin haber pertenecido a ETA, declararon públicamente su decisión de ingresar en ETA. La represión lejos de solucionar nada, empuja a algunos sectores a entrar en ETA.

Reformismo o socialismo

Aprovechando el 30º aniversario de la Constitución, los dirigentes de la izquierda abertzale plantearon abordar, entre todos los sectores independentistas y socialistas, una reflexión y un debate para abrir un nuevo ciclo político, con el objetivo de "construir una estrategia eficaz para alcanzar un escenario democrático, que abra las puertas a la posibilidad de materialización de todas las opciones políticas, y para reforzar el proyecto independentista y socialista" y "entendiendo que sólo desde la negociación y el diálogo será posible superar en términos democráticos el conflicto político".
Pero hablar de la democracia de Euskal Herria es insuficiente, hablar de la democracia en general oculta la diferencia entre la democracia burguesa y la democracia obrera. Los dirigentes de la izquierda abertzale deberían de defender un programa revolucionario, deberían defender la expropiación de los capitalistas, deberían de aprovechar el gran potencial de su base social para unir, organizar y movilizar al conjunto de la clase obrera vasca en la lucha contra la burguesía y sus representantes. Esto quiere decir que PNV y EA están en el bando de los enemigos, no en el de posibles aliados. Y no será la negociación, tal y como la plantean también los dirigentes de CCOO y UGT para conseguir la paz social, el camino para acabar con la opresión nacional. El único camino es la lucha revolucionaria de los trabadores y la juventud, la lucha unida de los oprimidos por encima de las naciones, razas y religiones.