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La victoria del PSOE, con un ascenso en porcentaje de votos que oscila entre el 10% y el 12% en la mayoría de las circunscripciones del País Vasco, se ha traducido en una victoria en los tres territorios de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV), en las tres capitales de provincia y en prácticamente todos los núcleos más importantes de población. Incluso en muchos de los municipios más pequeños, donde el PNV ganaba tradicionalmente, también se ha impuesto el partido socialista.

La victoria del PSOE, con un ascenso en porcentaje de votos que oscila entre el 10% y el 12% en la mayoría de las circunscripciones del País Vasco, se ha traducido en una victoria en los tres territorios de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV), en las tres capitales de provincia y en prácticamente todos los núcleos más importantes de población. Incluso en muchos de los municipios más pequeños, donde el PNV ganaba tradicionalmente, también se ha impuesto el partido socialista.

En conjunto, el porcentaje de voto del PSOE aumenta, pasando del 27,22% en las elecciones del 2004, al 38,09% en éstas, lo que le sitúa con una ventaja sobre el PP de casi 20 puntos. Y más significativo aún, superando en más de 10 puntos al PNV, que hace cuatro años era el partido más votado.
En Gipúzcoa sube del 26,31% al 38,9%. En Arrasate-Mondragón, donde ETA asesinó al ex concejal socialista Isaías Carrasco, el PSE-EE ganó con un 39,96%, pero también ha ganado en sitios tan emblemáticos como Hernani con un 42,1% de los votos, en Rentería con el 53,46%, en Zarautz con el 29,79% o en Zizurkil con el 40,87%.
En Álava el PSOE saca el 40,76% de los votos, a notable distancia del PP que obtiene un 26,48%  y del PNV que saca un 18,76%. En Bizkaia el PSE-EE sube con fuerza 45.000 votos hasta el 36,95% cinco puntos más que el PNV que queda en segundo lugar y el doble de porcentaje que el PP. En Bilbao el PSE-EE obtiene un 36,78% de los votos y en el tradicional granero socialista de la margen izquierda obtiene mayorías absolutas como en Sestao, donde gana con un 52,13%.
En Navarra el PSN sube en 2000 votos con el 34,58% mientras UPN-PP sube 4000 votos y se alza con la victoria con un 39,29%. En este caso Nafarroa Bai mantiene su representación parlamentaria subiendo 1000 votos hasta el 18,53% y IUN-NEB se pega un gran batacazo de 9000 votos que alcanza casi a la mitad de su electorado.

Fuertes caídas del PP, PNV, EA, EB y Aralar

El fuerte ascenso del PSE-EE, que ha pasado de obtener 339.751 votos hace cuatro años  a 425.567 votos  ahora, va acompañado de una caída importante del resto de partidos. El descenso más fuerte lo experimenta el PNV con una pérdida de 120.000 votos,  seguido del PP que pierde casi 30.000 votos y un diputado. EA pierde igualmente su diputado y otros 30.000 votos. En total la derecha pierde 180.000 votos. Por su parte, Aralar pierde 9.000 votos y Ezker Batua (EB-B) pierde 52.000 votos que es una caída superior al 50%.
Como se ve en estas cifras, el ascenso del PSOE en 85.000 votos es menor que el descenso de sus contrincantes de 240.000 votos. Hay, al menos, 140.780 votos que se han abstenido, a lo que habría que sumarle los votos nulos que obtuvo la izquierda abertzale en las pasadas elecciones generales.
De esta manera los resultados electorales reflejan en primer lugar un voto útil al PSE-EE para frenar al Partido Popular, que se ha visto como primer objetivo, al igual que ha ocurrido con Cataluña y Galicia.
La prensa burguesa española está sacando la conclusión interesada de que la pérdida de votos del PNV es un rechazo a la consulta que éste quiere plantear para finales de este año. Es absurdo pensar que en Euskal Herria se desean menos derechos democráticos en lugar de más derechos democráticos. Efectivamente, están muy interesados en quitarle hierro a la verdadera razón que explica esta seria caída de la derecha nacionalista, y que no es más que una razón de clase.
Lo que demuestran estos resultados es que hay una crítica muy fuerte a PNV-EA, después de décadas de políticas de derechas que han privatizado la sanidad, la educación pública vasca y han llevado a la Comunidad Autónoma Vasca a estar en la cola de Europa en protección social, por debajo de la media del propio Estado español. Igualmente hay un rechazo a un PNV por su disposición a pactar con el PP si era el partido más votado, como declararon abiertamente.
Los malos resultados de EB, más allá del voto útil concentrado en el PSE, se explican también por su participación en el tripartito vasco con el PNV.

Fracasa la ‘fagocitación' de la izquierda abertzale

Una vez más, las elecciones en Euskadi han estado marcadas por la ilegalización de la izquierda abertzale, impidiendo a decenas de miles de votantes elegir esta opción. Este hecho explica en gran medida la alta abstención, que se incrementa en 10 puntos (del 74,97% en 2004 al 64,9% de participación en 2008).
En este resultado se observa una crítica seria a la ilegalización de la izquierda abertzale, así como el rechazo contundente a la tesis de Garzón de que toda la izquierda abertzale es ETA. También hay un rechazo al papel que han jugado el resto de organizaciones políticas que pretendían fagocitar sus votos y que han fracasado rotundamente. Especialmente afecta al PNV cuya política del palo y la zanahoria empieza a resentirse. Si en anteriores comicios arrastró parte del electorado de la ilegalizada Izquierda Abertzale, lo que están demostrando los hechos es que esa política tiene un límite. Y también es un reflejo de que cada vez entre capas más amplias de la IA, se ha comprendido que la salida a la cuestión nacional vasca no puede ir de la mano de la burguesía vasca.
El apoyo del PSOE en Euskal Herria es un espaldarazo para que rompa con el Partido Popular, defienda los derechos democráticos y busque una salida política a la cuestión nacional como parte de la lucha por el socialismo, única forma de defender los intereses de los que menos tienen en la sociedad para los que Zapatero dijo en la noche electoral que quería gobernar y que no somos otros que la clase trabajadora.