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Después de más de seis meses desde que se iniciaran las primeras agresiones fascistas contra los locales de la Fundación Federico Engels de Vitoria y el Sindicato de Estudiantes, el día 23 de marzo se celebró en el Juzgado nº 2 de Vitoria un juicio de faltas. Al iniciarse el acto fueron llamados como denunciantes el conocido neonazi José Viñas Álvarez y dos de sus amigos; Francisco Martínez Domínguez que golpeó repetidamente a un miembro de la FFE y afiliado a la UGT dentro de los locales de este sindicato y Enrique Cavayé Arozamena, que tiró una bola de papel con carteles arrancados dentro de los locales de la FFE, amenazó a los miembros de la Fundación intentando agredirles posteriormente. Paradójicamente, los denunciados al iniciarse el juicio eran miembros de la FFE y del SE.
A la puerta del Juzgado, desde las diez la mañana, se llevó a cabo una concentración con la participación de 70 personas, entre estudiantes y trabajadores de las 24 organizaciones sindicales y sociales de la Plataforma Antifascista de Vitoria que corearon consignas como "el rico señala, el nazi apuñala", "fuera fascistas de Vitoria" y "en defensa de las organizaciones de izquierda y progresistas", reiteradamente atacadas por las bandas fascistas durante los últimos meses. Dicha concentración era la culminación de una campaña informativa con el reparto de miles de hojas en las fábricas. Así mismo las fotografías de las bandas neo-nazis que trabajan en Vitoria han estado expuestas en las concentraciones y manifestaciones como la de la construcción el jueves día 22 para conocimiento de los activistas y delegados de fábrica y también en alguno de los institutos donde han sufrido agresiones fascistas.

Un fascista llama ‘basura' a un testigo en la propia sede del juzgado

Después de plegar la pancarta los presentes en la concentración se dirigieron a la sala donde se celebró el juicio, que estuvo llena en todo momento, en apoyo a los compañeros denunciados. Con la intervención de los dos abogados que defendían a los miembros de la FFE y el SE quedó demostrado, con todo tipo de pruebas, las agresiones directas de Francisco Martínez y Enrique Cavayé y que Jose Viñas actuó como colaborador necesario de la agresión contra Pedro Abellán como testificó J.D. presente en la sala.
Los acusadores pretendían que su imagen quedaba deteriorada por la exposición de la foto del archiconocido neonazi en el cartel de la Plataforma Antifascista. Como señaló muy bien la defensa, los que arrancaron los carteles y agredieron están intentando coartar el derecho de información y la libertad de expresión de más de 21 organizaciones entre las que se encuentran la abrumadora mayoría de los sindicatos obreros como CCOO, ELA, LAB, ESK, CGT, HIRU, CNT, las dos principales organizaciones estudiantiles como Ikasle Abertzaleak e Ikasle Sindikatua y otros muchos colectivos de gran presencia social como AEK, SOS RACISMO, etc. Además se da la circunstancia de que se utiliza el término fascistas con absoluta precisión ya que se pudo aportar la página web de los neo-nazis de Álava entre las que se puede ver la foto de uno de los acusadores repetidas veces junto a la esvástica y otros símbolos neonazis.
Al finalizar el juicio la situación parecía haber dado la vuelta completamente y la fiscal pidió multa por agresiones a uno de los denunciantes. Cuando salieron de la sala del juzgado la histeria llevó a uno de ellos a dirigirse a un testigo, militante de la UGT, llamándole "basura" y diciéndole que iba a ir a afiliarse a su sindicato. La UGT no lo puede permitir ni ningún sindicato obrero debe aceptar en sus filas la presencia de fascistas.

La magistrada-juez Cristina Rodríguez condena a los agredidos

Sorprendentemente la sentencia dictada, que advierte sobre "el pernicioso efecto que la intervención penal puede ocasionar sobre la libertad de expresión", condena a los miembros de la FFE agredidos a pagar la multa correspondiente en su grado máximo, que son 400 euros de multa cada uno, por "realizar y divulgar carteles, artículos impresos y en página web" basándose en que la "intención informativa se centra en denunciar una actividad contraria a las actividades y objetivos de la Fundación Engels, sin que la divulgación de la imagen y lugar de trabajo de José Viñas, ni el calificativo de "fascista" agregue nada interesante a la información". Para dicha juez, el hecho de que el fascismo tenga como objetivo la destrucción de las organizaciones de izquierda no debe ser una información relevante con lo cual se equiparan las actividades de una banda fascista ilegal como las Juventudes Nacional Socialistas de Álava con la Fundación Federico Engels. En la misma sentencia se condena a los agresores directos Francisco Martínez a pagar la pena en su grado mínimo, cerca de 1.171,2 euros, y a Enrique Cavayé a pagar también la mínima (300 euros) consideradas probadas sus agresiones.
Esta sentencia demuestra el retroceso brutal en los derechos democráticos sufridos en la última década con los gobiernos del PP y con el beneplácito de la dirección del PSOE que debería proceder, ahora que tiene la ocasión, a eliminar todas las leyes regresivas como la Ley de Partidos y proceder a la depuración inmediata del aparato del Estado.

El 16 de abril: nuevo juicio por lo mismo

Los compañeros de la FFE y el SE ya juzgados tendrán que volver nuevamente a sentarse en el banquillo de los acusados  el 16 de abril para defender la libertad de expresión delante de los mismos acusadores que han resultado condenados. Primero se ataca a las sedes, luego a los militantes y ahora estos se trata de hacer daño usando los juzgados. El objetivo del fascismo es destruir los derechos democráticos, no importa con qué métodos; es abecé salvo, al parecer, en las salas de los tribunales burgueses.
Una vez más vamos a denunciar ante toda la clase obrera y la juventud lo que representa el fascismo y el papel que está jugando el PP, que alienta y protege a la extrema derecha como vemos una y otra vez en sus manifestaciones. No nos van a amedrentar. Exigimos a la Ertzantza y al Ministerio de Interior que acabe de una vez con la impunidad de las bandas fascistas prohibiendo que posean permisos de armas o trabajen de guardas de seguridad en lugares públicos. Es una vergüenza que estos individuos posean permisos de armas y estén de guardas de seguridad en lugares públicos. Ellos son en sí mismos un peligro para la mayoría de la sociedad que somos la clase trabajadora.