Corriente Marxista Internacional

De todos es sabido que la vivienda, algo más que básico para vivir, se está convirtiendo en un privilegio debido a su elevado coste; aproximadamente unos 3.000 euros el metro cuadrado. Recientemente en un periódico local vino una noticia en la que se De todos es sabido que la vivienda, algo más que básico para vivir, se está convirtiendo en un privilegio debido a su elevado coste; aproximadamente unos 3.000 euros el metro cuadrado. Recientemente en un periódico local vino una noticia en la que se decía que el 70% de la juventud vasca, entre 18 y 34 años, todavía vivía en casa con sus padres porque no se podía comprar una vivienda.

Por eso, la única salida que se le ofrece a la juventud para poder hacer su vida es acudir a los sorteos de Viviendas de Protección Oficial (VPO), para ver si les toca. El precio de estas VPO ronda los 120.000 euros frente a los 240.000 o más que vale un piso libre en Vitoria.

Los sorteos no arreglan

el problema

La consejería de Vivienda, encabezada por IU, nos dice que este sistema es el menos malo para resolver la emancipación de la juventud. ¡Qué vergüenza! En la lista hay 9.000 demandantes y para todos no llega. Claro, si llegase, las inmobiliarias dejarían de hacer su agosto particular.

Lo que se debería de hacer es abandonar el gobierno vasco de la derecha (PNV-EA) y denunciar la especulación, los abusivos alquileres, el fraude... y reivindicar un parque público de alquileres baratos, municipalizar el suelo urbano y combatir los abusos de los constructores. Eso, sería socialmente rentable pero bajo este sistema es incompatible con los intereses económicos de los capitalistas. Prima el máximo beneficio a costa de la explotación de la juventud obrera en este caso. Por eso están creando una irracionalidad más, que una persona no pueda realizar su proyecto de vida como hicieron sus progenitores.

¿Cómo va a pagar una persona con una sueldo de 700, 800 o 1.200 euros una hipoteca de cuarenta millones, además de comer, vestirse, vivir… encima con la incertidumbre laboral que tenemos (precariedad, temporalidad, posibles deslocalizaciones)?

La vivienda no es un privilegio sino un derecho que no se debe sortear, no puede depender la vida de los jóvenes de los sorteos, eso es intolerable.

Los sindicatos y la izquierda deben denunciar esta situación y pasar a la ofensiva, dotar a este problema como a otros de una perspectiva más amplia, una perspectiva socialista-revolucionaria, donde los recursos estén en manos de la mayoría social no de una minoría. De lo contrario seguiremos viendo situaciones irracionales como ésta y una detrás de la otra.


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