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No cabe duda de que haber contado con la presencia de Gerry Ruddy, secretario político del Partido Socialista Republicano Irlandés (IRSP), ha sido un verdadero privilegio para todos los compañeros que desde Ezker Marxista, El Militante y el Sindicato No cabe duda de que haber contado con la presencia de Gerry Ruddy, secretario político del Partido Socialista Republicano Irlandés (IRSP), ha sido un verdadero privilegio para todos los compañeros que desde Ezker Marxista, El Militante y el Sindicato de Estudiantes organizamos su gira por Euskal Herria el pasado mes de mayo. Gerry nos ha aportado con gran humildad su experiencia de más de cuarenta años dentro del movimiento republicano irlandés, cuarenta años de lucha por la liberación nacional y el socialismo. Junto a Gerry pudimos contar con la presencia de Danny Hughes, también miembro del IRSP y ex prisionero político, que nos ofreció el punto de vista de los presos republicanos.

Esta gira no podía haber llegado en momento más oportuno, ante la perspectiva de que se abra un proceso de paz en Euskal Herria.

Desde el primer día enfocamos la campaña hacia la juventud vasca y la izquierda abertzale. Así, a lo largo de una semana de febril actividad, realizamos actos públicos en los campus de Leioa, San Sebastián, Vitoria y Pamplona por las mañanas. Y por las tardes en los gaztexes de Kukutza (Vizcaya), Ibarra (Guipúzcoa) y Burlada (Navarra), y en la sala Luis de Ajuria de Vitoria. En todos ellos mantuvimos un fecundo debate con decenas de jóvenes y trabajadores sobre multitud de temas, como fueron el movimiento sindical en Irlanda, el papel de la lengua y la religión, las similitudes entre el proceso irlandés y vasco, la cuestión de la lucha armada, el papel jugado por los presos en el proceso de paz...

Especialmente emotiva fue la reunión mantenida por los compañeros del IRSP con representantes de la asociación de familiares de presos vascos, Etxerat, de la zona de Tolosaldea. Esto sirvió para que los compañeros irlandeses conocieran de primera mano el drama de los familiares de presos vascos, obligados a recorrer centenares de kilómetros cada semana para poder ver a sus seres queridos, así como las innumerables trabas puestas por los estados español y francés a las visitas a los presos. No cabe duda de que esta campaña ha servido para fortalecer los lazos de fraternidad internacionalista que unen a los trabajadores de Irlanda, Euskal Herria y el resto del Estado español en una lucha común: el reconocimiento del derecho de autodeterminación para las nacionalidades oprimidas y la emancipación de la clase trabajadora en el socialismo.