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El 30 de diciembre del 2004 el Parlamento Vasco aprobó el Plan Ibarretxe por 39 votos a favor —los del PNV, EA e IU, que integran el Gobierno tripartito junto a tres votos favorables de la izquierda abertzale— y 35 votos en contra que corresponden al El 30 de diciembre del 2004 el Parlamento Vasco aprobó el Plan Ibarretxe por 39 votos a favor —los del PNV, EA e IU, que integran el Gobierno tripartito junto a tres votos favorables de la izquierda abertzale— y 35 votos en contra que corresponden al PSOE y al Partido Popular—. Las reacciones en todos los medios ha sido de sorpresa y de una alarma desmesurada, promovida, como era de esperar, por el Partido Popular, que no ha dudado en utilizar las frases más gruesas posibles afirmando que peligra la "unidad de España", que es el reto más serio a la democracia desde la transición, etc. Fraga apunta a la suspensión de la autonomía vasca y la utilización del Ejército para defender la “unidad patria”.

Fin de entradilla

Las máximas presiones de la burguesía española han ido dirigidas al PSOE para que haga un frente común con el Partido Popular y dé una imagen “de firmeza” e incluso se niegue a recibir a Ibarretxe. Los populares exigen que el PSOE frene la anulación de la reforma legal promovida por el PP que penaliza la convocatoria de del referéndum que promete Ibarretxe —como si meter a la cárcel al Presidente del Gobierno Vasco fuese a convencer a los independentistas vascos a considerarse parte de España— que recurra al Tribunal Constitucional, a pesar de que asociaciones judiciales como Jueces para la Democracia y Francisco de Vitoria consideran “irrecurrible” una propuesta que no tiene carácter de ley y de que antes será sometida al Parlamento estatal, que puede tranquilamente modificarla o rechazarla.

El PP exige en definitiva liderar una nueva cruzada contra el separatismo vasco, como si 40 años de franquismo y represión de los derechos democráticos no hubiesen sido suficientes.

Las contradicciones del PSOE

El PSOE se mueve en un magma de corrientes internas que apuntan en todas direcciones, desde quienes se alinean con el PP hasta quienes miran al PNV y piden una actitud más sensible con la cuestión nacional como Odón Elorza y Genma Zabaleta.

Izquierda Unida hace gala de su crisis interna nuevamente, al votar el Plan en el Parlamento Vasco y rechazarlo a nivel estatal.

Las organizaciones de la izquierda en el Estado español y esto incluye al PSOE defendieron durante la dictadura el derecho de autodeterminación de las nacionalidades históricas: Euskal Herria, Galiza y Catalunya. El abandono de la única postura política que, vinculada a la lucha unida de la clase obrera por una sociedad socialista, podía solucionar la cuestión nacional en el Estado español, ha dejado el problema sin resolver.

Los primeros Gobiernos del PSOE, apoyándose en el aparato represivo del Estado con los GAL, y los gobiernos del PP recortando con ahínco el Estatuto de Guernika que ahora dicen defender e incrementando la represión y los ataques al euskara, sobre todo en Navarra, han exacerbado el problema mucho más.

¿A quien le interesa la polarización en líneas nacionales?

La polarización en líneas nacionales es promovida por las organizaciones de la derecha, tanto el PP como el PNV, porque son los que salen ganando al provocar la división en las organizaciones de izquierda. A la clase trabajadora nos interesa enfatizar en la unidad de clase como la única forma de resolver nuestros problemas, pero debe ser una unidad voluntaria, no impuesta y eso solo es posible, como explicó Lenin, defendiendo el derecho a la independencia de las nacionalidades oprimidas unido a la lucha revolucionaria contra el sistema capitalista, que es la base de todos los problemas.

Los marxistas estamos en contra del Plan Ibarretxe porque no defiende consecuentemente los derechos democráticos del pueblo vasco. Este plan se presentó en septiembre del 2002 en pleno proceso de ilegalización de la izquierda abertzale y su objetivo era debilitar a ésta asumiendo parte de sus planteamientos con el fin de quedarse con sus votos en las sucesivas citas electorales y principalmente en las autonómicas de mayo del 2005.

Es un plan concebido para no llevarse nunca a la práctica ya que no puede ser aplicado sin el amable acuerdo del Parlamento español, del Ejército español y de la monarquía. Y no hay más que ver las reacciones actuales para comprender lo lejos que están de aceptar la autodeterminación de Euskal Herria. El Plan Ibarretxe es poco más que una declaración de intenciones, ya que la burguesía vasca, que hace suculentos negocios en el marco del Estado y de Europa no tiene ningún interés en ver mermar sus cuentas de resultados en la defensa de conceptos como patria o soberanía. La patronal vasca Confebask se ha pronunciado repetidamente en esta dirección. Necesitan sosiego y tranquilidad para seguir haciendo negocio, que para ellos es lo fundamental.

La postura de la dirección de la izquierda abertzale

Esa es la razón por la que la izquierda abertzale se ha negado una y otra vez a aceptar el Plan Ibarretxe. Ellos comprenden que el PNV se conformará con algunos avances en competencias y representación en Europa. ¿Porqué lo han apoyado entonces?.

La dirección de la izquierda abertzale se ha movido en el marco de la búsqueda del “mal menor”: “Es mejor apoyarlo porque sería peor rechazarlo junto al PP y al PSOE, el bando del no”. “Porque eso es lo que buscaba el PNV para captar los votos de la izquierda abertzale”.

En la carta dirigida a su militancia la dirección de Batasuna dice: “La izquierda abertzale ha definido una línea política para iniciar la ofensiva política y ganar la centralidad en el escenario político”. Tratan con ello de “buscar puntos de encuentro entre los agentes de Euskal Herria, basados en la autodeterminación, en dar la palabra al pueblo y en busca del reconocimiento de Euskal Herria”. En definitiva buscan una y otra vez puntos de encuentro con la burguesía vasca a pesar de que el PNV en todo el debate parlamentario del Plan Ibarretxe no les ha hecho ni la más mínima concesión. El mismo día de su aprobación un grupo de militantes abertzales se concentró frente al Parlamento contra el Plan y fueron duramente reprimidos por la Ertzantza mientras sus dirigentes dentro hacían posible su aprobación.

El PNV ha ganado la primera partida y ya tiene prevista la segunda: Habrá consulta en un marco de no violencia. Esto es: ETA debe dejar las armas si quiere que se consulte al pueblo vasco. La izquierda abertzale ha aceptado entrar en el juego. O lo abandona ahora o tendrá que seguir jugando. En este mus el PNV juega a la grande, las elecciones son en mayo, la izquierda abertzale no podrá presentar candidaturas legales, dos diputados más en Guipúzcoa por ejemplo darían al tripartito la mayoría absoluta. La izquierda abertzale va perdiendo progresivamente elementos de presión. Paradójicamente el PP es el mayor obstáculo de la burguesía vasca para llevar a cabo sus planes y el mayor aliado de quienes desean que en Euskal Herria nada cambie.

Para los marxistas el terrorismo individual es un tremendo obstáculo en la lucha por el reconocimiento de los derechos democráticos del pueblo vasco y por transformar la sociedad. Pero es tan inverosímil creer que la izquierda abertzale pueda lograr un acuerdo con la burguesía vasca para alcanzar la soberanía como que bajo el marco del capitalismo en crisis se pueda acabar con el terrorismo individual , por muchas maniobras que se le ocurran al PNV como es el Plan Ibarretxe.

Solo la clase trabajadora defendiendo consecuentemente los derechos democráticos como el derecho de autodeterminación para las nacionalidades históricas del Estado español vinculándolo a la unidad de todos los trabajadores por encima de fronteras nacionales para luchar juntos por una sociedad socialista sin clases y sin explotación puede resolver los problemas que se derivan de la cuestión nacional.