Corriente Marxista Internacional

Tras los salvajes atentados del 11 de septiembre, la administración Bush comenzó a aprobar medidas legislativas que suponían un drástico recorte de los derechos democráticos. Estas medidas eran justificadas en nombre de la “guerra contra el terrorism Tras los salvajes atentados del 11 de septiembre, la administración Bush comenzó a aprobar medidas legislativas que suponían un drástico recorte de los derechos democráticos. Estas medidas eran justificadas en nombre de la “guerra contra el terrorismo”.

Los imperialistas estadounidenses en el año 2001 iniciaron la invasión de Afganistán, bautizando dicha campaña militar como “Operación Libertad Duradera”. Pero resulta cómico que desde entonces todas las medidas que ha tomado el gobierno de EE.UU han sido un ataque a los derechos democráticos y han ido encaminadas a reforzar al aparato del estado con medidas cada vez más represivas y una legislación muy restrictiva.

Guantánamo: crueldad imperialista

El salvaje tratamiento con el que el imperialismo americano retiene a cientos de prisioneros en la base militar de Guantánamo sirve para conocer la crueldad y la brutalidad a la que es capaz de llegar la camarilla de la Casa Blanca. La humillación y el maltrato a los presos es idéntica o parecida a los métodos de torturas que han utilizado a lo largo de la historia las más sangrientas dictaduras. Hay pruebas de que los prisioneros son sometidos a privación sensorial y a torturas que se asemejan al salvajismo. Personas que han sido liberadas por ser inocentes han relatado al mundo como los militares americanos tratan a los presos: se les inyectan sustancias desconocidas, se les prohíbe hablar, se les obliga a tener los oídos tapados, la boca amordazada y a tener el cuerpo inmovilizado, son obligados a respirar gases paralizantes y tóxicos, únicamente pueden salir 10 minutos de su diminuta celda y siempre tienen una capucha en la cabeza que les impide tener contacto visual.

De los cerca de 460 prisioneros sólo a diez de ellos se les acusa de algún cargo. Ninguno de ellos tiene derecho a cuestiones tan elementales como saber de qué se les acusa o tener un abogado. La mayoría de los presos son personas que fueron capturadas por la reaccionaria guerrilla fundamentalista Liga del Norte y que fueron entregados al ejército norteamericano en algunos casos al precio de 2000 dólares por prisionero. Es muy probable que muchos de ellos fueran entregados y acusados por motivos personales y por temas relacionados por enfrentamientos entre caciques locales y tribus rivales. En otros casos, muchos de ellos, simplemente han sido detenidos “por error”, sin que hubieran tenido nada que ver con el terrorismo. Este es el caso de los británicos Ruhel Ahmed, Asif Iqbal y Shaquif Rasul, que fueron encerrados por error en la prisión de Guantánamo con unas edades que rondaban los 20 años, su delito fue según él ejército norteamericano: “estar en el lugar equivocado en un momento inapropiado”.

Estos tres jóvenes fueron detenidos en Afganistán, muy cerca de la frontera de Pakistán, se encontraban allí porque fueron a asistir a una boda. Tras ser liberados han contado su dramática experiencia, cuyos daños psicológicos quizás sean irreparables. Estas tres personas tras ser liberadas dijeron que Bush es “otro fundamentalista radical, pero cristiano”. La verdad es que les sobraban las razones, ya que su estancia allí fue atroz, han contado a varios medios de comunicación como eran apaleados frecuentemente y privados de cualquier comunicación oral o escrita.

No es el único caso de prisioneros inocentes en Guantánamo que han tenido que ser liberados tras haber sido maltratados y torturados. Un profesor de ingles pakistaní, que estuvo recluido en Guantánamo, cuenta como todos los presos llegaban con la nariz rota y que era común que los presos tuviesen roto algún hueso. Mohamed, un panadero pakistaní liberado tras descubrir que era inocente, ha contado como ante el brutal tratamiento recibido intentó suicidarse cuatro veces. En enero de 2006 fue liberado el francés Nizar Sarri, quien ha asegurado que allí hay mucha gente inocente.

El propio Bush en la cumbre de la UE el pasado 21 de junio respondió a la prensa ante las críticas de la prisión de Guantánamo que allí “algunos son asesinos”. Las innumerables irregularidades obligan a admitir que sólo “algunos” son terroristas, aun así todos son tratados salvajemente.

Esto no nos puede sorprender, en EE.UU hay multitud de casos en los que se ha ejecutado a inocentes o se ha condenado a personas a largas condenas por error. Si esto pasa en la justicia ordinaria, ¡qué vamos a esperar de Guantánamo!

Con todos estos hechos resulta bochornoso que EE.UU haya acusado a Sadam Husein en su juicio de violar la convención de Ginebra. La hipocresía del imperialismo no tiene límites. La última muestra de cinismo la encontramos en los tres presos que se suicidaron. Este es un hecho que no nos sorprende. Cualquier persona puede llegar a suicidarse si lleva encerrada 5 años sin poder pasear, hablar, observar la luz del día, leer y que, a su vez, sea sometido a torturas brutales. Pero, los generales estadounidense no lo llegan a comprender y han reaccionado diciendo que los suicidios son un “acto de guerra”. Dicha mentalidad salvaje se asemeja a la de cualquier miembro de las SS o de la GESTAPO en los años 30. Si un suicidio es un acto de guerra, ¿cómo calificamos las atrocidades que cometen el ejercito británico en Basora, los bombardeos masivos a Faluya, la masacre de civiles en Hadita o las torturas en Abu Ghraib?. Los hechos demuestran que Chávez tiene razón: “Mr. Danger es el mayor terrorista del mundo”.

Vuelos secretos de la CIA y la hipocresía de los gobiernos europeos

Pero Guantánamo sólo es la punta del iceberg. La conducta gangsteril y mafiosa de la administración Bush parece no conocer límites. Hace tiempo estalló el escándalo de los aviones de la CIA. Algunos periódicos comenzaron a publicar hace algo más de un año que los servicios secretos norteamericanos secuestran a “sospechosos terroristas” por todo el mundo y que son enviados a cárceles secretas que tiene la CIA en Rumanía, Polonia, Marruecos, Jordania, Egipto o Afganistán. Europa no se libra del escándalo, pese a que la burguesía europea y la socialdemocracia se empeñen en hacernos creer que en Europa los derechos democráticos están garantizados, los hechos hablan por sí solos. Varios gobiernos europeos no han puesto ningún obstáculo a la CIA, entre ellos el español, para que realizase sus operaciones secretas y extrajudiciales.

El informe de la eurocámara sobre los vuelos de la CIA contiene 17 testimonios de personas que aseguran haber sido secuestrados y torturados posteriormente en cárceles secretas.

Los detenidos se encuentran sin garantías judiciales, sin una acusación formal, sin abogado y sufriendo torturas, algo que viola los derechos que desde Europa aseguran que están garantizados. Nos podemos hacer una idea de cómo son tratadas las personas en las cárceles secretas, con los métodos utilizados por los militares norteamericanos en las cárceles iraquíes como Abu Ghraib. Según informes del propio Pentágono, los presos iraquíes eran golpeados diareamiente, atacados por perros salvajes, eran obligados a beber la orina de otras personas e incluso a tener relaciones sexuales con sus familiares directos. ¿Qué le puede importar esto a Bush, Rumsfeld, Cheney o la propia UE?. Está claro que absolutamente nada.

En el año 2003 a plena luz del día en Milán, fue secuestrado por agentes de la CIA un ciudadano egipcio que estaba siendo vigilado por la policía italiana. Este no es un caso aislado.

Es muy difícil creer que la CIA haya podido realizar sus trabajos sin algún grado de complicidad por parte de los varios estados europeos. El propio responsable de investigar este asunto en el Consejo de Europa ha dicho que “Resulta inconcebible que algunas operaciones ejecutadas por los servicios secretos estadounidenses hayan tenido lugar sin la participación activa, o al menos la connivencia de los servicios de espionaje nacionales”.

La secretaria de Estado norteamericana, Condoleeza Rice, hace pocas semanas se defendía dando a entender que su país no es el único que se reserva el derecho a realizar operaciones de ese calibre. Decía que “otros estados europeos también han expresado su derecho a detener a un sospechoso de terrorismo en un territorio extranjero”. De hecho tiene razón, seguramente cualquier otro Estado europeo no tendría reparos en hacer lo mismo si lo creyese necesario.

Resultaría cómico, si no fuera trágico, creer que EE.UU con este expediente tan oscuro vaya a democratizar algún país del mundo como dice pretender. También sería una falsedad admitir que en Europa sí se defienden y garantizan los derechos democráticos (algo que aseguran los reformistas). Si algo ha quedado claro es que ningún gobierno europeo ha puesto pegas a que los servicios secretos norteamericanos utilicen suelo y espacio aéreo europeo para secuestrar a personas y llevarlas a cárceles secretas de países con crueles expedientes en lo que se refiere a violación de derechos humanos.

Si la CIA detiene y tortura en el país que quiere y a quien quiere no es posible solamente gracias a la complicidad de países como Marruecos, Jordania o Afganistán, sino con el amparo y consentimiento de estados occidentales supuestamente garantes del Estado de derecho.

Pese a que el parlamento europeo ha pedido el cierre de la prisión de Guantánamo, a la hora de la verdad, todo se queda en palabras. Además, solamente piden el cierre de Guantánamo, parece que sólo les preocupa cuando ese tipo de cárceles no son secretas.

Actitud del gobierno español

Al menos 14 gobiernos europeos han consentido a la CIA realizar estas operaciones, entre ellos el español, que ha prestado su suelo y espacio aéreo para estas oscuras operaciones que realizan los servicios secretos estadounidenses. Tras los atentados del 11 de septiembre, el Cesid fue el primer servicio de inteligencia del mundo en mostrar su apoyo y ponerse en contacto con la CIA y la Agencia Nacional de Seguridad (NSA).

Según el registro de la organización europea de control aéreo (Eurocontrol), se produce la primera escala de un avión de la CIA en suelo español el 11 de diciembre de 2001. En el año 2002 se producen 6 escalas más otras 16 en el año 2003. Palma de Mallorca y Tenerife con los destinos más frecuentados en suelo español. De los 2600 movimientos aéreos orquestados por la ICA en Europa, 125 de ellos tuvieron lugar en el espacio aéreo español, llegando incluso a utilizar 10 aeropuertos españoles distintos.

El escándalo surgió cuando el libanés Khaled El-Masri fue detenido en secreto, el 23 de enero de 2004 en Macedonia y enviado a Kabul, donde fue torturado. Mas tarde fue liberado cuando las autoridades estadounidenses reconocieron confundirle con un terrorista. Curiosamente el avión en el cual fue transportado Khaled El-Masri utilizó el aeropuerto de Mallorca.

El gobierno de Zapatero da por buenas las explicaciones de EE.UU. Conscientemente intentan ocultar información, guardar silencio y restar importancia al asunto. No quieren que se esclarezcan los hechos porque quedaría al descubierto la falsedad e hipocresía con la que defienden “al estado de derecho”. Es evidente que no hay tanta diferencia entre Europa y EE.UU en lo que se refiere a derechos democráticos.

El pasado 18 de junio un ex responsable de seguridad del CESID dijo para El País que “Si en vez de ser estadounidenses hubieran sido rusos o cubanos, la cosa hubiera sido distinta”.

Es una vergüenza que un gobierno supuestamente de izquierdas y que retiró las tropas de Iraq, ahora se niegue a dar explicaciones y encubra al imperialismo estadounidense.

Hay que luchar en defensa de los derechos democráticos

Las guerras imperialistas, las torturas, los secuestros, las leyes represivas y operaciones como los vuelos secretos de la CIA solamente interesan a los grandes capitalistas y a los imperialistas que hay detrás de la camarilla de la Casa Blanca. Los mismos métodos que utiliza el aparato del estado norteamericano contra “sospechosos de terrorismo” mañana serán utilizados contra los trabajadores y sus organizaciones.

Queda en evidencia que ningún derecho democrático en el planeta está a salvo mientras la banca, la tierra y las multinacionales estén en manos de un puñado de capitalistas.


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