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La Ley de Educación Catalana (LEC) se ha encontrado desde hace más de un año la oposición frontal de los profesores y estudiantes. Después de tres huelgas de trabajadores de la enseñanza, la última el 19 de marzo que supuso un auténtico éxito con un seguimiento del 70%, el Departament d'Educació ha intensificado los ataques a la educación pública.

La Ley de Educación Catalana (LEC) se ha encontrado desde hace más de un año la oposición frontal de los profesores y estudiantes. Después de tres huelgas de trabajadores de la enseñanza, la última el 19 de marzo que supuso un auténtico éxito con un seguimiento del 70%, el Departament d'Educació ha intensificado los ataques a la educación pública.

A principios de mayo, el PSC y ERC consensuaron el proyecto de ley de la LEC con CIU, poniendo de manifiesto que la LEC no es más que la legalización y la ampliación de la política educativa que beneficia a la escuela privada concertada y religiosa, que durante 23 años llevó adelante CIU. Con esta ley se han frustrado las esperanzas de cambio que tras la derrota de CIU y la victoria de los socialistas hace unos años. ICV-EUiA, que forman parte del gobierno tripartito, se ha opuesto a algunos de los artículos de la ley.
La nueva ley generaliza los conciertos educativos a etapas no obligatorias (etapa de 0 a 3 años, Bachillerato y Formación Profesional), permite subvencionar a centros que tienen aulas separadas para niños y niñas, y amplía el dinero destinado a la patronal de la enseñanza privada concertada.
Mientras se regala más dinero a la privada-concertada y se aumentan sus privilegios, el Departament cínicamente se escuda en la crisis para plantear recortes. Como el año anterior, pretenden eliminar el bachillerato nocturno. Además, pretenden quitar las horas de coordinación y tutoría como una medida para reducir plantilla. Además han planteado que los profesores aumenten de manera voluntaria tres horas la docencia directa con los alumnos. Por cada seis profesores que hagan horas extras un compañero interino se irá a la calle. Se calcula que esta medida podría llegar a afectar a miles de interinos. De hecho, se trata del mayor ERE de Catalunya.

¿Cómo derrotar la LEC?

Después del éxito de la huelga del 19 de marzo los sindicatos (USTEC, CCOO, UGT, CGT y ASPEC) propusieron una concentración para el 12 de mayo y la posibilidad de una huelga en junio. Después de tres huelgas contra la LEC, esta concentración no fue vista por los trabajadores de la enseñanza como un paso adelante. De hecho, la concentración reunió a unas mil personas.
Ahora proponen huelga de tres horas de 12h. a 15h. el 10 de junio. Los marxistas participaremos e impulsaremos la convocatoria para tratar de que sea un éxito, pero también debemos señalar que esta convocatoria no supone un paso adelante, sino más bien un paso atrás y no se corresponde con la predisposición a la lucha que han demostrado los profesores en las tres huelgas anteriores. Una vez más vemos cómo las ganas de luchar existen, pero lo más importante es cómo utilizamos nuestra fuerza para derrotar la LEC.
Los dirigentes de los sindicatos han tardado demasiado en dar una alternativa de lucha, después del 19 de marzo se podía haber convocado huelga en abril o mayo.
Los dirigentes sindicales deberían impulsar asambleas donde los trabajadores de la enseñanza podamos escoger un representante de cada centro para decidir los siguientes pasos en la lucha. La tradición del movimiento sindical en la enseñanza es muy rica y hasta hace pocos años estos comités con representantes de cada centro existían. Debemos recuperarlos. Además todas estas medidas no sólo afectan a los profesores, también afectan a los estudiantes y padres (trabajadores en general). Debemos involucrarlos en la movilización porque juntos somos más fuertes.
Nos tenemos que preparar para continuar la movilización el próximo curso contra los efectos de las medidas de ataque a la educación pública del conseller Maragall. Frente a todos los ataques que se están produciendo en todo el Estado (ha habido huelgas en Asturias, Madrid y Valencia) la respuesta tiene que ser unitaria. Los dirigentes sindicales deberían coordinar las luchas de las diferentes zonas y así podríamos dar una respuesta unitaria y contundente.