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La participación electoral ha sido una de las claves de estas elecciones. El PP era consciente de ello, y trató de incentivar la abstención del voto de izquierdas, tratando de basarse en la decepción de amplias capas de trabajadores y jóvenes hacia el gobierno. En Catalunya las elecciones municipales de mayo de 2007 fueron un serio aviso en este sentido, con una abstención récord del 44% (56% de participación). La participación el 9 de marzo ha sido del 71,2%, por debajo de la media estatal (75,3%), y a medio camino entre la enorme abstención del año 2000 (64% participación) y la enorme movilización del 2004 (77%). En estas elecciones el PSC ha agrupado el voto anti PP, cuando en las anteriores elecciones generales estuvo más repartido entre el PSC, ERC e ICV-EUiA.

La participación electoral ha sido una de las claves de estas elecciones. El PP era consciente de ello, y trató de incentivar la abstención del voto de izquierdas, tratando de basarse en la decepción de amplias capas de trabajadores y jóvenes hacia el gobierno. En Catalunya las elecciones municipales de mayo de 2007 fueron un serio aviso en este sentido, con una abstención récord del 44% (56% de participación). La participación el 9 de marzo ha sido del 71,2%, por debajo de la media estatal (75,3%), y a medio camino entre la enorme abstención del año 2000 (64% participación) y la enorme movilización del 2004 (77%). En estas elecciones el PSC ha agrupado el voto anti PP, cuando en las anteriores elecciones generales estuvo más repartido entre el PSC, ERC e ICV-EUiA.

La campaña de CiU ha consistido, por un lado, en lanzar el más tradicional lenguaje de la derecha (contra la inmigración, defensa de la familia, la ley y el orden, etc.), y por otro, como ya es tradicional, ha sido el tratar de igualar PSOE y PP, para decir que sólo ellos defienden Catalunya. Pero para la gran mayoría de la población, los jóvenes y los trabajadores, el dilema central de estas elecciones era la disyuntiva izquierda - derecha. Esto en Catalunya es especialmente relevante, donde la campaña del se "rompe España" del PP, del anticatalanismo rancio y los ataques del PP, como el cuento de la persecución del castellano, son vistos con auténtica repulsión.
Así, a pesar de desastres como el caos de cercanías en Barcelona, los socavones y apagones, a pesar de la decepción por la política laboral del tripartit (aceptando los cierres y despidos), a pesar de la política educativa, que provocó la mayor huelga de estudiantes y profesores en años en defensa de la educación pública,... A pesar de todo, la mayoría de la población en Catalunya, la clase obrera y la juventud, ha optado por frenar el paso a la derecha. El PSC ha incrementado el número de votos (de 1.586.748 en el 2004 a 1.672.777) y la diferencia con el PP, que era de 15 escaños, se amplía a 18.
La agrupación del voto contra el PP en el apoyo a la lista del PSC se ve claramente en los datos por distritos en Barcelona ciudad. En los distritos obreros como Sant Andreu, Sant Martí, Sants, el PSC ha pasado de un 40-43% a un 48-49%; Nou Barris de 50,9 a 55,5%. En el cinturón industrial de Barcelona esta tendencia se acentúa.
El PP sigue sin conseguir representación en Girona (y ya es la segunda legislatura consecutiva) y los 7 diputados que ha obtenido están lejos de los 12 que consiguió en el 2000, cuando la mayoría absoluta de Aznar. Por su parte, CiU pierde unos 60.000 votos. En porcentaje, obtiene un 20,9% de los votos, lejos del 30% que había obtenido en legislativas anteriores a las de 2004 (entre 15 y 18 diputados). Así, los 11 escaños obtenidos ahora (uno más que en 2004) no pueden ocultar la caída en conjunto del voto a la derecha (CiU más PP pierden 84.000 votos con respecto a las elecciones del 2004).
La caída de ERC es especialmente pronunciada, perdiendo cinco de los ocho diputados que logró en 2004. Ha perdido más de la mitad de los votos, pasando de 638.902 votos a 289.927. El voto anti-PP que ERC obtuvo cuando el gobierno de José María Aznar venía de la mayoría absoluta. Ahora, en gran parte, se ha ido al PSC. Otra parte se ha ido a la abstención. Los jóvenes y trabajadores que en 2004 pensaron que ERC defendería una política diferente a la del PSC han comprobado en la práctica que esto no ha sido así. Además, durante la campaña electoral han defendido un programa y un discurso que poco les diferenciaba de CiU. Estos resultados han reabierto las tensiones en el aparato de ERC. El secretario general, Puigcercós, ya ha anunciado que deja la conselleria que ocupa para prepararse para la próxima asamblea del partido (congreso), que se anuncia agitada, con diferentes corrientes contrapuestas. Esto a su vez añade incógnitas sobre la continuidad del tripartit.
ICV-EUiA ha perdido casi una cuarta parte de los votos de 2004, pasando de 234.790 a 181.753. La caída de ICV-EUiA se debe a que no son vistos como algo sustancialmente diferente o más a la izquierda que el PSC. A pesar de que tanto la política del gobierno Zapatero como la del tripartit ha dejado un enorme espacio a la izquierda para poder ofrecer una alternativa de izquierdas consistente, desde la política educativa, los planes de vivienda, los conflictos laborales... una tras otra los dirigentes de ICV - EUiA, en vez de ofrecer una política claramente de izquierdas, con un llamamiento a los jóvenes y trabajadores a la movilización para impulsar y exigir ese giro a la izquierda, han apoyado la política del tripartit.
La clase obrera y la juventud en Catalunya han votado masivamente contra la derecha. Pero sería un error pensar que esto supone entregar un cheque en blanco a los dirigentes del PSC, ni un aval a la política del tripartit durante los últimos años. Como mostró en el terreno de la calle la movilización del 14 de febrero, lo que reclaman y necesitan los trabajadores y jóvenes es un gobierno de izquierdas con una política verdaderamente de izquierdas.