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El gobierno de la Generalitat pretende dar una vuelta de tuerca más en la privatización de la sanidad. En vez de romper con la política de privatización emprendida por los anteriores gobiernos de CiU, pretenden aprobar para principios de 2006 una ley El gobierno de la Generalitat pretende dar una vuelta de tuerca más en la privatización de la sanidad. En vez de romper con la política de privatización emprendida por los anteriores gobiernos de CiU, pretenden aprobar para principios de 2006 una ley que convierte al Institut Català de la Salut (ICS) en una empresa pública de gestión privada. Es inadmisible que este gobierno, elegido con el voto de los trabajadores para hacer un cambio hacia la izquierda, plantee esta ley a espaldas y en contra de los usuarios y trabajadores de la sanidad.

La sanidad pública no es un regalo, sino que fue conquistada mediante un proceso de luchas del movimiento obrero. Ahora estamos a punto de perder esta conquista social con un proyecto de ley de la Conselleria de Sanitat con el que se pretende privatizar el ICS, que gestiona el 80% de la sanidad pública.

La empresa privada tiene como objetivo ganar dinero, si no es así cierra sus puertas. Hasta ahora el ICS se rige por el derecho público, el dinero de nuestros impuestos cubre el pago del personal, el desarrollo y mantenimiento de la sanidad pública. Las empresas privadas —introducidas como caballo de Troya en la sanidad pública— están demostrando cada día su inoperancia, el aumento de la precariedad laboral y el progresivo deterioro de los servicios gestionados por ellas.

En Catalunya, el Consorcio Sanitario que está detrás de esta privatización general lo forma una amalgama de empresas de toda índole, que tienen como objetivo el desmantelamiento de la sanidad pública.

Desde 1981, año en que fueron transferidas las competencias sanitarias a la Generalitat, se ha creado un agujero de más de 600 millones de euros. En los años noventa el PSC propuso en el Parlament una auditoría para averiguar cómo se había llegado a este endeudamiento. Finalmente hubo un pacto entre el PSC y CIU para silenciar el asunto. Ahora pretende echar esta deuda sobre los hombros de los usuarios y de los trabajadores. Desde la huelga de 43 días de 1990 hasta el encierro durante cinco meses en 2002, la CGT de Sanidad ha luchado contra la privatizaciones y la precariedad laboral, dos caras de la misma moneda.

Si la Generalitat no rectifica,

huelga de la Sanidad

Ahora, con esta reforma se profundiza en las privatizaciones y la precariedad laboral. Ahora como entonces es imprescindible la unidad de acción sindical y con los usuarios afectados por esta reforma que, entre otras cosas, supondrá:

· Más privatización encubierta.

· Aumento descontrolado de la deuda.

· Gestión sin participación social.

· Se mantendrá y aumentará la precariedad.

· Se producirá fragmentación de servicios.

· Movilidad geográfica del personal.

· División de los trabajadores en laborales, estatuarios y funcionarios con diferentes condiciones y representación sindical.

El 15 de octubre en la asamblea que convocó la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública se llegó a los siguientes acuerdos: organizar coordinadoras y extender la lucha de la sanidad pública, tanto en los centros sanitarios como en las asociaciones de vecinos (AA.VV.); difundir hojas informativas; recoger firmas entre los trabajadores y los usuarios para dirigirlas a la Consellería de Sanitat y a la mesa sectorial del ICS; concentraciones en los centros y colocación de pancartas.

Esta campaña tenemos que desarrollarla en el tiempo que nos queda hasta su aprobación en el Parlament y si durante esta campaña el gobierno de la Generalitat no da marcha atrás en sus propuestas privatizadoras y de ataques a los trabajadores de la sanidad, los marxistas de El Militante consideramos que sería necesario la convocatoria de una huelga en toda la sanidad de Catalunya.

Manuel Camacho Nucete

Delegado por CGT en la junta de personal

del Hospital Vall d´Hebron