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La lectura de los resultados electorales del 13-J en Catalunya no varían sustancialmente en relación a los del conjunto del Estado y de toda la UE: la enorme abstención, un 59,7%, que revela como la UE no genera precisamente entusiasmo entre los jóve La lectura de los resultados electorales del 13-J en Catalunya no varían sustancialmente en relación a los del conjunto del Estado y de toda la UE: la enorme abstención, un 59,7%, que revela como la UE no genera precisamente entusiasmo entre los jóvenes y los trabajadores.

Pero en Catalunya también hemos asistido a un nuevo capítulo del descenso continuado de la derecha, con el PP perdiendo 110.000 votos, el 25% respecto a las anteriores elecciones europeas y sobretodo de CiU, el partido que defiende los intereses de la burguesía catalana, después de perder la Generalitat en el mes de noviembre y de perder 140.000 votos y 5 de los 15 escaños que tenían en las generales del pasado 14 de marzo. El 13 de junio se presentaban a las elecciones europeas en una coalición, Galeusca, junto con el PNV y BNG. Pasan de 840.000 votos en las elecciones europeas de 1999 a 365.000 votos en las del 13 de junio. Es decir, que pierden el 57% de los votos de las anteriores elecciones: 485.000 votos, y se sitúan como tercera fuerza electoral, por detrás del PSC y del PP. Es decir, un retroceso histórico.

Las razones que dan Artur Mas, Duran Lleida, Ignasi Guardans y compañía son excusas evasivas: la alta abstención, la “fuerte bipolarización” de los comicios, la “españolización de la campaña”, etc. Es verdad que la abstención ha aumentado un 15% respecto a 1999 y que en Catalunya ha sido más elevada que en el conjunto del Estado, pero eso no justifica el retroceso electoral. En el fondo el verdadero causante del resultado ha sido el desgaste electoral por la política que han venido aplicando desde la Generalitat y el apoyo a la política del PP a nivel estatal, que ha consistido en lo mismo, beneficiar a las grandes multinacionales, privatizar la educación, la sanidad, etc. y empeorar las condiciones de vida y de trabajo de la mayoría de la población.

La misma noche electoral en la sede de CiU todo eran caras largas. Duran Lleida recordó que son la primera fuerza en el Parlament de Catalunya (gracias al tongo que significa la ley electoral a través de la cual tienen más escaños que el PSC cuando éste tiene más votos) y que tienen más concejales y alcaldes que nadie (los cuales, por cierto, tampoco representan a las poblaciones más numerosas). Al mal tiempo buena cara. Pero con esto no van a tener suficiente. Durante la campaña electoral han estado reclamando demagógicamente, senyera en mano, los derechos para Catalunya y en el futuro seguirán con la misma cantinela. Pero después de 23 años de CiU en la Generalitat hemos comprobado como el nacionalismo de la burguesía catalana acaba donde empiezan sus negocios y beneficios, es decir, que su supuesta defensa de los intereses de Catalunya es en realidad la defensa de sus intereses de clase, la de los grandes empresarios y banqueros.

Aniol Santo Anglés

Barcelona