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Barcelona

Con motivo de la celebración de la cumbre de jefes de Estado en Barcelona los días 15 y 16 de marzo, se han llevado a cabo dos movilizaciones espectacularmente grandes de rechazo a la política de los políticos burgueses y capitalistas de toda Europa y contra la globalización capitalista.

El jueves 14 de marzo por la mañana hubo una manifestación de delegados sindicales de toda Europa. A pesar de que los dirigentes sindicales la convocaron entre semana por la mañana, lo cual impidió que muchos trabajadores pudieran ir por razones obvias, la participación fue desbordante. La asistencia fue de entre 150.000 y 200.000 personas. Cuando la cabecera de la manifestación llegó al final del recorrido aún quedaban miles de personas en el principio. Los últimos cortejos salieron hora y media después de la cita. Todo el centro de Barcelona colapsado por un tumulto de gente gritando consignas contra los ataques a las condiciones laborales perpetrados en los últimos años, contra la derecha, contra los despidos y por el pleno empleo y de calidad. El ambiente que se respiraba en esa manifestación era muy combativo. La sensación de fuerza que se percibía era espectacular. Miraras donde miraras había manifestantes.

Es evidente lo que demuestra esta manifestación. Hay una clara disposición a la lucha por parte de miles de trabajadores. En el Estado español, y en toda Europa, la clase obrera y la juventud está harta de hacer esfuerzos a cambio de nada.

Pero la manifestación del jueves sólo era el preludio de la movilización de masas del sábado por la tarde. De 400.000 a 500.000 personas acudieron a la convocatoria, la asistencia más grande en una manifestación contra la globalización capitalista en todo el mundo. Acudieron centenares de miles de jóvenes, estudiantes, trabajadores, pensionistas, pequeños comerciantes..., había de todo, y todo contra la Europa de los capitalistas. Las últimas cien mil personas empezaron a marchar pasadas dos horas de la cita. Casi cualquiera que pasaba por ahí, ante el ambiente de euforia y fortaleza imperante, se veía obligado a unirse a ella. Hacía décadas que no había una manifestación tan grande en Barcelona, ni en el resto del Estado español, con un carácter anticapitalista tan marcado.

En los últimos años, ha habido toda una serie de acontecimientos que demuestran que hay un cambio claro en la situación de la lucha de clases en todo el mundo, también en Europa. Dos huelgas generales el año pasado en Grecia contra la política del gobierno, la huelga general en Galicia del pasado 15 de junio, las movilizaciones de Génova, las luchas estudiantiles en el Estado español contra la LOU, el aumento de los trabajadores implicados en luchas, y ahora las movilizaciones de Barcelona y la huelga general del 5 de abril en Italia contra el gobierno de la derecha de Berlusconi.

A los jóvenes y los trabajadores, el capitalismo sólo nos puede ofrecer paro, trabajo precario y pobreza. La única alternativa que nos queda es luchar para parar los ataques de la burguesía. A esta conclusión están llegando cada vez sectores más amplios de las masas.

Despliegue policial y represión

La clase dominante lo sabe y está preparándose para el futuro. Para la cumbre europea desplazaron a casi 10.000 policías a Barcelona. Una parte de la ciudad estaba sitiada por policías y militares hasta con tanques y aviones. En el Palacio Real, donde se celebró la cumbre, se suspendió el acceso en metro, autobús y coche. Cerraron las entradas por carretera a la ciudad que se acercaban a esa zona. La Universidad de Barcelona, delante del Palacio Real, suspendió las clases y fue cerrada.

Toda Barcelona estaba llena de policías uniformados o de paisano. El sábado la policía registraba las bolsas de todo joven que salía del Metro en Plaça Catalunya, donde empezó la manifestación. Esto, lejos de hacer desistir, estimuló la participación de miles de personas.

Durante la manifestación, ante la enorme afluencia de gente y el servicio de orden organizado que agrupaba a centenares de personas, no hubo cargas policiales ni provocaciones y fue totalmente pacífica.

Al final de la manifestación, la policía antidisturbios se empleó a fondo para disolverla a porrazos y balas de goma. Hubo varias cargas policiales brutales. Hasta se persiguió a manifestantes por calles que no formaban parte del recorrido de la manifestación, y hubo detenciones en bares. Hacía años que no se reprimía con tanta fuerza contra una manifestación tan grande. El objetivo perseguido era claro, amedrentar a los manifestantes y criminalizar a cualquiera que luche. Lo único que han conseguido es que se vea aún más claro el talante represivo y dictatorial de la derecha española y cabrear aún más a los jóvenes y los trabajadores.

Los marxistas también debemos prepararnos para un futuro de aumento de las luchas obreras. No es suficiente luchar contra el capitalismo, debemos dotarnos de una alternativa revolucionaria. Sólo armándonos con las ideas del marxismo revolucionario para intervenir en los acontecimientos con una alternativa clara, uniendo las necesidades de las masas a la lucha por el socialismo, será posible acabar con las lacras del capitalismo y construir una sociedad sin clases.