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Reproducimos un e-mail enviado a la redacción, dirigido a la compañera que escribió la crítica de cine del periódico de febrero, en el que se incluía un artículo sobre un libro escrito por el remitente; por cuestiones de espacio sólo publicamos la pa Hola Emilia. Leo tu acertada crítica de “El Efecto Iguazú” y tu análisis del caso Síntel en su relación con el movimiento obrero. Aquí te mando un artículo al que he dado salida a través de la red y que espero te sea de utilidad. También te recomiendo la lectura de mi libro Sintel. El Callejero de la Esperanza.

La odisea que padecen los trabajadores de Síntel para recuperar sus puestos de trabajo ha sido lo más revolucionario que ha sucedido en este país desde la muerte de Franco. De eso nos daremos cuenta dentro de algunos años. No tanto porque montaran un Campamento de la Esperanza en el paseo de la Castellana de Madrid, con todo lo que esa aventura de 187 días y noches supuso. Ni siquiera porque fueran capaces cuestionar la honestidad de un par de presidentes, como González o Aznar, o al mismísimo Parlamento Español. Tampoco, por poner contra las cuerdas —ya se verá en los tribunales— a los jerifaltes de la poderosísima Telefónica. Ni muchísimo menos, por desestabilizar la consensuada trayectoria de los sindicatos mayoritarios de este país. No.

Las olas que trajeron y traen los trabajadores —con toda seguridad sin ser conscientes de su altura—, que turban la calma chicha de esta sociedad y que amenazan en convertirse en tempestades, se hacen presentes y calan en nuestro pensamiento cuando menos te lo esperas. Al nombrar Síntel en una conversación en un bar. Al escribir un artículo periodístico por puro interés informativo que nos recuerde que estos perjudicados de la sociedad vuelven a la carga. Al auto-publicar y auto-distribuir un libro como el mío, con el vacío de los grandes medios de comunicación. Al producir un documental improducible de Sintel, “El efecto Iguazú”, y ganar (¿?) con él un merecido Goya. En la palabra Sintel: Sin-tel.

El peligro para los que “defienden” nuestra Libertad está en que, a pesar de toda la batería de rompeolas, todavía sigan existiendo y resistiendo “los de Sintel”. Y que haya artículos como este que los relacionen con la censura y con la ausencia de Libertad.

Grita Sintel. Gritarás Libertad.