Corriente Marxista Internacional

Ruego tengan a bien publicar este pequeño relato. El ser humano y el mono son genéticamente iguales en un 98%. Los humanoides, como Bush, Aznar y algún que otro dirigente sindical, se acercan al 99%. Un grupo de científicos colocó cinco monos en un Estimados camaradas:

Ruego tengan a bien publicar este pequeño relato. El ser humano y el mono son genéticamente iguales en un 98%. Los humanoides, como Bush, Aznar y algún que otro dirigente sindical, se acercan al 99%. Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula. En el centro colocaron una escalera. Sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban, no lo dejaban subir y le pegaban.

Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas. Entonces los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera. Un segundo mono fue sustituido y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fueron sustituidos.

Los científicos quedaron entonces con un grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquél que intentase llegar a las bananas.

Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería: “No sé, las cosas siempre se han hecho así, aquí...”.

Igual responden Bush, Aznar y Blair ante la pregunta de... ¿por qué la guerra preventiva contra Iraq? ¿Por qué pegáis a un pueblo inocente?

¿Te has preguntado alguna vez por qué la gente sigue la rutina que beneficia a la clase explotadora? ¿Por qué estamos haciendo las cosas de una manera, si a lo mejor las podemos hacer de otra? ¿Por qué, cuando debiéramos estar luchando por cambiar este podrido sistema de los capitales, las direcciones obreras nos dicen siempre que no se puede hacer nada? ¿No será su respuesta la misma que la de esos monos, tolerando que nos exploten porque piensan que las cosas siempre se han hecho así?

Si quieres que las cosas cambien, no seas borrego y comienza a razonar dialécticamente y dejemos de hacer el mono de una vez. Únete a la lucha por la transformación social, porque otro mundo es posible. “La juventud es la llama de la revolución proletaria”.

Cristóbal Aguilar Medina


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