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El 16 de diciembre se firmó el plan de Izar, que entre otras cosas contemplaba la prejubilación de 4.000 trabajadores. Pero la negociación de las condiciones de dicha prejubilación quedó, como otras muchas cosas, para después. El 16 de diciembre se firmó el plan de Izar, que entre otras cosas contemplaba la prejubilación de 4.000 trabajadores. Pero la negociación de las condiciones de dicha prejubilación quedó, como otras muchas cosas, para después. No es, por tanto, de extrañar que surjan complicaciones y que la SEPI maniobre para sacar ventaja de esta situación.

La fecha de entrada en vigor del expediente de regulación de empleo es el 1 de marzo. Como, para evitar el fraude empresarial de despedir a los trabajadores antes del inicio de las vacaciones de verano y volver a contratarlos después, ahora el INEM sólo paga la prestación por desempleo si las vacaciones pendientes están disfrutadas, esto situaba la fecha de salida, en el caso concreto de Izar-Ferrol, en el viernes 4 de febrero. La fecha se acercaba y nadie decía nada, ni empresa ni comité, con el lógico malestar de los prejubilables. El problema era que no había acuerdo con la SEPI en la fórmula para externalizar el complemento salarial de los prejubilables. A media mañana del viernes 4, cuando el comité ya da por hecho que no hay salida, la empresa saca un anuncio diciendo que tienen que empezar las vacaciones el lunes 7. La respuesta sindical fue llamar a los prejubilables a acudir al trabajo y convocarlos a una asamblea general a las 8 de la mañana.

La actuación de la SEPI es impresentable y responde a un intento de dejar en evidencia a los sindicatos, de dar una imagen de que la empresa es la que manda y que los sindicatos no pintan nada. Es un ataque contra todo el movimiento obrero. Pero no menos cierto es que si la SEPI puede hacer esto es por los errores de los propios dirigentes sindicales.

El primer error fue que el plan no lo negociasen los comités de empresa de Izar, sino los aparatos de las federaciones sindicales. Esto provoca que los comités no tengan en cada momento un conocimiento del estado real de la cuestión, lo que a su vez lleva a deficiencias en la información a los trabajadores. No se puede volver a repetir. Los asuntos de una empresa deben ser negociados por el comité, que es la única representación legal de los trabajadores de la empresa. Las federaciones sindicales no pueden suplantar al comité, de igual forma que una corporación municipal no puede ser suplantada por los partidos con representación en ella. ¿Qué ocurriría si el Congreso de los Diputados dejase de reunirse y fuese sustituido por reuniones de los portavoces de los distintos partidos que, en función del número de escaños de cada cual, tomasen todas las decisiones? Que habría un escándalo y se hablaría de la perversión de la democracia. Pues esto es justo lo que está ocurriendo en el movimiento obrero. Los aparatos sindicales están usurpando las funciones de los comités de empresa y concentrando en sus manos todas las decisiones, para hacer lo que les dé la gana sin consultar a los trabajadores, amparados en su lejanía de las fábricas.

El segundo error fue firmar el plan antes de haber negociado todos los aspectos involucrados. Esto coloca a la empresa en una situación de fuerza, como se está viendo. Las negociaciones de las condiciones de la prejubilación están siendo utilizadas como moneda de cambio por la SEPI con vistas a obtener réditos en otros frentes. No es la prejubilación lo que está en juego. El dinero nunca fue problema para destruir empleo fijo. La SEPI les está metiendo presión a los dirigentes sindicales para que hagan concesiones en lo tocante a los que seguiremos en activo: medidas de flexibilidad laboral, moderación salarial, etc. Con el tiempo nos enteraremos del contenido real de las negociaciones con la SEPI.

Xaquín Gª Sinde

Comisión Ejecutiva de CCOO Izar-Ferrol