Corriente Marxista Internacional

La ruptura de las negociaciones el miércoles de la semana pasada no es de extrañar. El plan inicial de la SEPI era (es) un plan de reconversión brutal, que provocó una importante respuesta obrera. La movilización dio sus frutos. Los cambios introduci La ruptura de las negociaciones el miércoles de la semana pasada no es de extrañar. El plan inicial de la SEPI era (es) un plan de reconversión brutal, que provocó una importante respuesta obrera. La movilización dio sus frutos. Los cambios introducidos por la SEPI, aunque insuficientes, no dejaron de representar pasos atrás del Gobierno y, por tanto, de demostrar la utilidad de la lucha.

Pero los dirigentes sindicales, obsesionados con la paz social, frenaron en seco las movilizaciones. El resultado de su actuación tan “responsable” está a la vista: los sectores más pro-capitalistas del Gobierno, con Pedro Solbes a la cabeza, recuperaron la iniciativa y han conseguido que el plan vuelva a estar en el punto de partida, con la ayuda de la Comisión Europea, cuya actuación parcial es tan descarada que sus indicaciones coinciden totalmente con el plan inicial de la SEPI. Como los marxistas venimos explicando, “Europa” es un fraude. Los trabajadores no debemos dejarnos condicionar por ella a la hora de defender nuestros intereses de clase.

El binomio negociación-movilización

La actual situación del plan de Izar no es producto del fracaso de la movilización, sino de todo lo contrario: del fracaso de la desmovilización. Una vez más se demuestra que la negociación, por sí sola, no sirve para nada. Lo que se obtiene en una mesa de negociación sólo depende del nivel de lucha de los trabajadores. Las negociaciones sólo avanzan cuando hay movilización. Y si la movilización se para, la negociación retrocede. Un sindicalista que no entienda esto no entenderá nada.

La única salida de este atolladero es reanudar la movilización, y por varias razones: 1) El plan es un plan de privatización o cierre, de recorte de empleo fijo y de deterioro de las condiciones laborales. Además, también hay que considerar los graves problemas de los trabajadores de las auxiliares. 2) La SEPI es un organismo gubernamental que sigue las directrices del Ministerio de Economía. Que las cosas se inclinen a nuestro favor dependerá de si damos una respuesta obrera de masas en la calle. 3) En septiembre se demostró que tenemos fuerza para hacer retroceder al Gobierno. Y dado que las circunstancias políticas son las mismas —o incluso más favorables, por la convocatoria del referéndum de la Constitución Europea el próximo 20 de febrero—, la reanudación de la lucha ofrecerá resultados positivos para nuestros intereses de clase, a condición de que se aprenda de la experiencia y no se repitan los errores de estrategia sindical.

Hay que organizar bien la lucha

Todo el mundo puede equivocarse. El problema es que los dirigentes sindicales no parecen aprender de sus errores, como demuestra su propuesta de responder a la ruptura de las negociaciones —y decimos ruptura porque no hay ninguna fecha prevista para continuarlas— con un paro de dos horas hoy, ocho días más tarde. Y se vuelve a repetir lo de septiembre: la descoordinación de las movilizaciones de las distintas factorías, producto de la insuficiencia de las movilizaciones de ámbito estatal propuestas por las federaciones sindicales.

Hay que elevar el nivel de la movilización, y esto requiere una estrategia diferente, una estrategia de extensión de la lucha y de movilización unificada a nivel estatal. Pero también requiere que los dirigentes sindicales organicen las cosas bien y resuelvan las contradicciones en que están cayendo. ¿Cómo pueden no haber celebrado una asamblea general antes, para lo que no hay justificación posible? ¿Cómo pueden aceptar el nivel actual de horas extras, incluso dedicándose a convencer a sus afiliados después de que en asamblea las hubiesen rechazado, como fue el caso de la CIG y CCOO en Turbinas? ¿Cómo es que han tardado una semana en dar una primera respuesta? ¿Pero no nos decían que había el límite, supuestamente infranqueable, del 31 de diciembre? Si tenemos en cuenta las fechas en que estamos, que el mes que viene es Navidad y que hay una semana de puente, ese supuesto límite no parece ahora preocuparles mucho, dada la calma con que se están tomando la cosa.

La situación exige volver a la lucha porque es mucho lo que está en juego. Es verdad que se están cometiendo muchos errores de dirección sindical, pero esto no puede servir como justificación para la pasividad. Todo lo contrario. Los sindicatos son una herramienta fundamental para la defensa de nuestros intereses. Por eso la auténtica alternativa es que los trabajadores participemos activamente en ellos y que con el esfuerzo común contribuyamos a enderezar el rumbo torcido.

¡POR UNA MOVILIZACIÓN BIEN ORGANIZADA!

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(Hoja de El Militante distribuida en Ferrol)

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