Corriente Marxista Internacional

Tras anunciar un nuevo plan, la SEPI presentó el pasado 14 de octubre otro documento sobre Izar, que de novedoso tiene poco porque es esencialmente igual al anterior. Sigue siendo un plan de privatización, de destrucción de empleo fijo y de deterioro Xaquín García Sinde, José R. Rico y Arturo Llago

Miembros de la Comisión Ejecutiva de CCOO Izar-Ferrol

Tras anunciar un nuevo plan, la SEPI presentó el pasado 14 de octubre otro documento sobre Izar, que de novedoso tiene poco porque es esencialmente igual al anterior. Sigue siendo un plan de privatización, de destrucción de empleo fijo y de deterioro de las condiciones laborales de los trabajadores que permanezcan en activo. Sin embargo, el “nuevo” plan es visto con buenos ojos por los dirigentes sindicales.

Su contenido es el siguiente: Izar como tal sería liquidada, dividiéndose en dos nuevas empresas: una militar, que se mantendría como pública, y otra civil, que sería privada en al menos el 51% de su capital. Además habría un recorte de empleo, que no se cuantifica, aunque sí se dice que sería tanto en la nueva empresa militar como en la civil. Respecto a las condiciones laborales, el nuevo plan habla de traslados y de desarrollar la movilidad geográfica entre centros de distintas provincias, de la necesidad de aceptar la política de polivalencia y movilidad funcional y de un nuevo marco de relaciones laborales a partir del 1 de enero de 2005. Los cambios respecto al anterior plan se reducen a que la propuesta de privatizar o cerrar aisladamente algunas factorías se sustituye por una privatización conjunta, y a que la nueva empresa militar, en la que también se integrarían Fene-Carenas y Ferrol-Turbinas, podría tener una actividad civil complementaria de hasta el 20% de sus ingresos totales, pero evitando la competencia con las factorías privatizadas (no se trata de perjudicar a una empresa privada). Es más de lo mismo, otro plan de reconversión.

“Divide y vencerás”

La SEPI no renunció a ninguno de sus objetivos fundamentales, pero sí se ha visto obligada a introducir cambios, para así conseguir más fácilmente sus objetivos. El gobierno ha llegado a la conclusión de que el bocado que nos pretendía meter se le podía atragantar y ha optado por conformarse con un trozo más pequeño, y ya seguirá con la tarea más adelante. Para eso recurre a un viejo truco: el “divide y vencerás” es el trasfondo del nuevo plan.

El gobierno quiere desactivar el conflicto en las dos zonas clave (la bahía de Cádiz y la ría de Ferrol) y dejar aisladas a las factorías de Sestao, Gijón, Sevilla y Manises, más pequeñas o ubicadas en zonas donde el peso económico y social de Izar es menor. El primer paso en esta dirección fue la integración en la empresa pública militar de Fene-Carenas y Ferrol-Turbinas (500 trabajadores). En la primera reunión de negociación del nuevo plan (19 de octubre), la SEPI aceptó también la integración de San Fernando y ofreció la posibilidad de que se integrase Fene si renunciaba a la actividad civil. En la segunda reunión (28 de octubre), ya admitió integrar sin condiciones a Fene. Sin embargo, no hay ningún avance para las otras factorías.

Es indudable que los pasos atrás del gobierno, aunque insuficientes, son el producto de la movilización que los trabajadores de Izar protagonizamos en septiembre. Pero si la lucha está dando algún fruto, ¿por qué no continuarla hasta conseguir que la SEPI retire este plan de reconversión y presente un auténtico plan de futuro? ¿Por qué los aparatos sindicales la han frenado en seco?

Apología de la privatización

El problema es que los dirigentes sindicales aceptan la privatización parcial de la empresa y se están esforzando por convencer a los trabajadores de su bondad. Esto se hace de dos maneras: de forma indirecta, transmitiendo la idea de que la actual Izar es inviable y que no queda más remedio que amputar una parte para salvar el resto; y de forma directa, defendiendo la privatización. De hecho, en algún caso la defensa alcanza tal paroxismo, que si además de un delito sindical (que lo es) fuese también un delito penal, sin duda se llamaría “apología de la privatización”. Se está llegando a afirmar que el único grupo naval del mundo que está en crisis es Izar y que ello se debe a que es el único público. Esto refleja hasta qué punto algunos sindicalistas han asumido los puntos de vista de la burguesía y pone de manifiesto la necesidad de que los trabajadores nos organicemos para sustituirlos por otros dotados de una perspectiva de clase.

El gobierno quiere dividirnos. Y lamentablemente algunos dirigentes sindicales contribuyen a esa división: presentan a los trabajadores de otras factorías como los rivales, fomentan el egoísmo, la insolidaridad y la competencia entre nosotros por la carga de trabajo... La protesta de los comités de empresa de Ferrol y Fene porque el gemelo del Patiño se va a hacer en Puerto Real es suficientemente ilustrativa. Como si un barco fuese la solución para Ferrol o Fene, como si no hubiese temas mucho más importantes de los que ocuparse.

Hay que seguir luchando

Que nadie piense que privatizando Sestao, Gijón, Sevilla y Manises el resto de las factorías van a estar más seguras porque quedan menos para repartirse la carga de trabajo. Todo lo contrario. La reconversión naval es un proceso permanente cuya causa no es la falta de carga de trabajo, sino el interés de la burguesía por acabar con todo lo público y con el empleo fijo. Si se da una privatización parcial de Izar, cualquier factoría que ahora siga siendo pública estará en el futuro más amenazada porque habrá más probabilidades de que en la siguiente fase de la reconversión le toque a ella “sacrificarse por el bien de la empresa”. Aunque este plan de reconversión afectase exclusivamente a una sola factoría, habría que organizar una lucha conjunta en la que todas las factorías de Izar tendrían que participar en pie de igualdad porque lo que ocurra con una factoría marca el camino para las demás.

Sestao ya decidió continuar la movilización. Cualquier trabajador tiene que apoyar sus reivindicaciones: permanecer en el sector público y carga de trabajo. Gijón, Sevilla y Manises tienen que seguir su ejemplo, coordinándose y haciendo un llamamiento al resto de las factorías a continuar la lucha todos juntos. Los trabajadores de Izar de las factorías que seguirían (por ahora) siendo públicas no podemos dejar a nuestros compañeros abandonados a su suerte. Toda la historia del movimiento obrero demuestra que los trabajadores avanzamos o retrocedemos todos juntos, como clase. No hay salvaciones individuales. Ni para un trabajador respecto a sus compañeros de empresa, ni para una factoría respecto al resto de la empresa, ni para una autonomía respecto á las restantes. La conciencia de clase consiste precisamente en comprender esto.


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