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Los síntomas que está mostrando el capitalismo a escala mundial son de una desaceleración de la actividad económica que explica la decadencia que puede desembocar en una recesión e incluso en una depresión. Los síntomas que está mostrando el capitalismo a escala mundial son de una desaceleración de la actividad económica que explica la decadencia que puede desembocar en una recesión e incluso en una depresión.

El auge actual, que ha sido más bien aparente que real, ha estado basado en mecanismos artificiales con el objetivo de prolongar la llegada de la recesión. Los estrategas de la burguesía están aterrados de que esto acabe en un crash similar al de 1929.

La tónica del actual momento de la economía capitalista es el aumento de los créditos, el incremento del grado de explotación de las masas en todos los países, prolongación de las jornadas laborales, incrementos de los ritmos de producción, recortes sociales y empeoramiento de los niveles salariales.

Las tasas de crecimiento son raquíticas; por ejemplo en EEUU la tasa prevista para 2006 era del 3 %, pero debido al inicio de la crisis del sector inmobiliario, del automóvil y de las manufacturas, ha habido una revisión a la baja situándolo en el 2, 6 %. La Unión Europea está en una media de crecimiento del PIB del 1,8 %. Por otra parte, la competencia de China es fuerte, con crecimientos medios del 9 % durante 15 años y Venezuela crece del orden del 9,6 % anual.

El mundo se prepara para enfrentar la recesión, como lo demuestran los datos, las cifras, los argumentos y el ambiente que ya se respira en la prensa especializada, pues consultando Google News el día de hoy, ante la petición de información a la consulta de “recesión económica en EEUU”, aparecen 49 respuestas, cuyos primeros titulares dicen: Univisiòn.- Consumidores reducen gastos durante Agosto. Economía de EEUU y elecciones brasileñas en la mira de los mercados. ADN Mundo.- Nubes negras en el horizonte de los “commodities”. Precios de “commodities” (materias primas) podrían bajar en EEUU. Finanzas.com.- ¿Miedo ante el riesgo de recesión mundial?. El Economista.- El temor creciente a una recesión y Bin Laden marcarán la evolución de los mercados. Reuters.- Bonos del Tesoro suben por inquietud frente economía EEUU. Economía y Negocios.- EEUU : Índice manufacturero cae sorpresivamente un -0,4 % en septiembre. Esperaban un 14 % de incremento ya que agosto crecía al 18,5 %.

También en el periódico “El País” del 24-9-06 (Pág.81) podemos leer. “El boom inmobiliario pincha en EEUU”. “Estados unidos sufre una caída acelerada en el precio de la vivienda que desata el temor por los efectos sobre la economía.” Sandro Pozzi, desde Nueva Cork informa que “se acabó la efervescencia inmobiliaria en Estados Unidos. Lo dicen los economistas y los expertos, tras ver la caída de los datos de nuevas construcciones. El enfriamiento está siendo mucho más rápido de lo anticipado por Wall Street y la propia Reserva Federal. (…) El número de viviendas iniciadas se colocó en agosto a su nivel más bajo desde febrero de 2003, después de caer ese mes un 6 % p un 20 % en un año.”

El artículo continúa profundizando en el análisis y muestra varios cuadros donde podemos consultar uno muy significativo, como es la contribución de la construcción al crecimiento del empleo en EEUU. Vemos que en el cuadro de 2004, dicho crecimiento era del 14,1 %, en el del año 2005 era del 15,4 % mientras que en el del 2006, se ve una profunda caída a solamente el 4,6 %.

Algunos analistas resaltan que existe un 70% de probabilidad de que llegue la recesión. Con los excedentes de beneficios, los capitalistas se han embarcado en una orgía de fusiones, absorciones, opas y demás maniobras, que ha representado solamente concentración de capital y cierres de fábricas, pero no han desarrollado en concreto las fuerzas productivas con creación real de puestos de trabajo netos.

Esas enormes ganancias que han venido obteniendo no han servido en realidad para desarrollar las fuerzas productivas que permanecen más bien estancadas. El efecto aspiradora del capitalismo ha provocado una brutal concentración de Capital cada vez en menos manos, mientras en el otro polo de la ecuación se sigue viendo cómo la pobreza y las hambrunas se extienden por casi todo el planeta, con oleadas cada vez más abundante de inmigrantes, principalmente en la frontera de México con EEUU y también en la frontera de Europa con África y otros lugares del planeta, con dramas humanos cada vez más frecuentes, donde los pobres mueren tragados por la mar.

Para evitar la recesión, la burguesía americana se ha comportado de forma irresponsable, incluso mirándolo desde el punto de vista capitalista. El resultado ha sido un aumento del endeudamiento familiar y del Estado que ha afectado a los pequeños y medianos empresarios y a los trabajadores casi en su conjunto. Un aumento de la inflación, de los tipos de interés, caídas de las inversiones, del consumo y del estado del bienestar de la población.

El colapso de la burbuja inmobiliaria puede tener consecuencias serias. Podría ser el inicio de una recesión, que ahora ya todos ven como inevitable. Se ha iniciado en el mercado de la vivienda, pero debido a su peso en la economía podría arrastrar a otros sectores. Lo más probable es que se extienda a China y la India ya que esos dos países representan el 27 % del PIB mundial y tienen un 42 % de los habitantes del planeta dependiendo sus economías sobre todo de las exportaciones.

Los estrategas de la burguesía ven también claros síntomas de sobreproducción en las industrias del automóvil, telefonía, computadoras y algunas más, que empiezan a anunciar despidos en masas, con la intención de descargar la crisis sobre las espaldas de los trabajadores, porque están desolados ante la perspectiva que se avecina de cuando el consumidor, tanto en EEUU como en Europa, dejen de gastar al ritmo actual, ¿dónde venderá China sus productos? La guerra comercial estallará y no solamente la “comercial”, pues como siempre vemos la lucha virulenta por la conquista de los mercados y de las materias primas es llevada por el imperialismo a extremos de ataques bélicos virulentos contra otros estados, como hemos podido ver una vez tras otra, como ejemplo más claro, la guerra de IRAK.

Como informa la prensa especializada en asuntos económicos, la propia FED (Reserva Federal de EEUU) utiliza como indicador para evaluar la probabilidad de una recesión la pendiente de la curva de las tasas de interés, es decir, la distancia entre las tasas de interés a largo plazo y las de corto plazo. Este modelo da una probabilidad de 44% de tener una recesión en Estados Unidos. Si la pendiente de la curva es inversa, es decir, si las tasas largas son inferiores a las cortas, significa que los mercados esperan una baja de las tasas a corto plazo. Y si bajan las tasas cortas es porque, con una recesión, la inflación disminuye y la FED baja sus tasas de interés. Esta señal es un muy buen barómetro de la recesión.

Las ventas de vehículos también son un buen indicador del ciclo económico. Ellas están a la baja, lo que no está desligado de la desaceleración inmobiliaria. Una parte de la declinación del mercado automotriz proviene de la baja en las ventas de utilitarios, utilizados por los empresarios de la construcción.

La recesión en Estados Unidos afectará directamente a Europa, por varias vías y especialmente por la divisa. Con una baja del dólar (corolario de la recesión), el euro va a subir y ello frenará el crecimiento europeo, como en 2005, pesando sobre sus exportaciones. Durante el vacío económico de 2001, Europa, Japón y Estados Unidos bajaron rápidamente sus tasas de interés y flexibilizaron sus políticas fiscales. Pero ahora es diferente: los bancos centrales de la zona del euro y del Japón aumentan sus tasas y, sobre todo en Europa, ya no hay mucho margen de maniobra para aplicar si es necesario una política de relanzamiento.

Sin embargo, si hubiese un desplome del precio del petróleo fortalece las previsiones de crecimiento y Wall Street olvida sus expectativas de recesión. Europa también sale más fuerte. A pesar de la baja de la inflación, la deuda reacciona con más nerviosismo tras una primera reacción alcista. Los tipos a largo suben y la curva de rendimientos empieza a volver a la normalidad. Sería una victoria para Bernanke y la Reserva federal, probablemente bien recibida por Wall Street pese a la corrección de los tipos.

Los economistas han mencionado que las curvas de inversión precedieron las seis recesiones que experimentó Estados Unidos desde 1968. De todas formas, no hay consenso sobre si las inversiones intermitentes ocurridas este año entre los bonos a 2 años y los bonos de referencia a 10 años señalan una desaceleración de la actividad económica. Los vencimientos más confiables utilizados para pronosticar una recesión son las letras del Tesoro a 3 meses y los bonos a 10 años, a diferencia de los títulos a 2 y 10 años que prefieren para esta medición algunos operadores.

La crisis del sector inmobiliario en Estados Unidos, se ha convertido en el lugar común de los mercados. Stephen Roach, de Morgan Stanley, cifra en al menos dos puntos la pérdida de crecimiento de Estados Unidos en 2007. Pero cuanto más se ensombrecen las previsiones, mayor es la posibilidad de verse sorprendido por un comportamiento de la economía peor del previsto. La subida de los tipos hipotecarios y del precio del petróleo son malas noticias para las familias.

En cuanto a la marcha de la economía en el Estado Español, después de cerca de dos años y medios desde que el PSOE. ganó las elecciones, hasta ahora, el gobierno dirigido por el compañero Rodríguez Zapatero no ha emprendido un ataque frontal a los intereses de los trabajadores lo que todavía le otorgan un cierto margen de confianza.

La marcha de la economía, relativamente estable e incluso al alza con relación a otros países vecinos de Europa, ha permitido cierta tolerancia de la burguesía y del PP en temas económicos, enzarzándose en una crítica feroz, histérica e incluso perjudicial para sus propios intereses, contra la política en cierto modo progresista aplicada por el gobierno.

Pero la contradicción fundamental entre los intereses de la clase trabajadora y los del capital, saltarán cuando la crisis obligue a atacar los intereses de los más desfavorecidos, que será una de las exigencias del PP y de sus amos burgueses, en cuanto que la crisis se empieza a notar en la economía del Estado español, pues el peligro de la situación en la llamada “burbuja inmobiliaria”, cuyos precios de las viviendas están sobre valoradas en torno a un 35 % según algunos economistas, es también una realidad, que podría desencadenar un frenazo fuerte que arrastre igualmente a otros sectores a la crisis.

Nosotros, como militantes socialistas, como defensores de un programa alternativo en el seno de izquierda socialista, corriente de opinión del ala izquierda del PSOE, hemos de reconocer que en realidad, Rodríguez Zapatero no ha hecho gran cosa por un cambio radical de las estructuras del capitalismo que nos permitan caminar hacia una transformación de la sociedad, hacia el verdadero socialismo democrático. Todas las medidas realizadas son progresistas, las saludamos como positivas porque afectan a los ciudadanos que las estaban reclamando y necesitando pero entran en el campo del avance en las conquistas democrático-burguesas, pues es obvio reconocer que la revolución burguesa nunca tuvo lugar anteriormente en este país.

Por otra parte, la burguesía española está ganando enormes cantidades de beneficios. Los pactos sociales están agotados y están sirviendo para una contención salarial que perjudica a los trabajadores, a la vez que benefician la obtención de plusvalías por parte del sector patronal, no cumpliéndose la premisa que nos intentaban colocar, que primero habría que crear riqueza para luego repartirla. La primera parte se ha cumplido, pero la segunda no. Ni es posible que se cumpla bajo el capitalismo, máxime ahora, que nos encaminamos hacia una próxima recesión. Como indicaba el otro día un columnista burgués, “el ladrillo” está comprando ahora a “la bombilla”, refiriéndose a la lucha por tomar posiciones en el sector de la Electricidad por parte de los tiburones del sector Construcción.

Está descartado que el gobierno de Rodríguez Zapatero vaya a gozar de una larga estabilidad de 13 años como la tuvo Felipe, pues el contexto político, social y económico tanto en el estado español como a escala internacional es totalmente distinto.

Los procesos de profunda radicalización que estamos observando, la crisis profunda que se avecina, la tendencia a un cierre de mercados, así como una inevitable caída del consumo, con la crisis de sobreproducción que estallará, llevará a los trabajadores a un incremento en las luchas con un aumento por tanto de la conflictividad social y una búsqueda desesperada por un cambio de sociedad.

Eso hará que el margen estrecho que permite el sistema para aplicar una política económica de carácter socialdemócrata con reformas positivas para la clase trabajadora sea imposible, por lo que la burguesía exigirá al gobierno que pase de inmediato a ejecutar una política de ajuste duro, es decir, más recortes sociales y ataques a las conquistas de la clase trabajadora, por lo que la lucha de clases llamará incluso a la puerta de la Moncloa.

No hay terceras vías posibles en una situación de recesión. Habrá llegado la hora de luchar de forma decidida y firme por la transformación socialista de la sociedad. La mejor garantía para defender los intereses del movimiento obrero, de las capas más desfavorecidas, de los pobres, es haciendo un llamamiento a la movilización a la lucha y ofreciendo un auténtico programa socialista, porque los millones de personas que votaron al PSOE, los cientos de miles que gritaban “zapatero no nos falles” el día de la celebración del triunfo en las elecciones, aspiraban al socialismo que es la aspiración legítima de las masas, lo que puede satisfacer las necesidades y resolver los problemas de la población en su conjunto.

Así pues, como dijo Pablo Iglesias, la disyuntiva es clara: O con los trabajadores y su capacidad de lucha para acometer decididamente la transformación socialista de la sociedad o ceder ante las presiones de los capitalistas poniendo en práctica su política, lo que será igual que preparar el terreno para el ascenso de la derecha; dependerá de la dirección del partido, de sus aciertos o de sus errores, el transitar por un camino u otro; la situación actual nos indica que la defensa de los trabajadores necesita un giro a la izquierda que ponga las bases para llevar a la práctica un programa auténtica socialista.