Corriente Marxista Internacional

¿El fascismo es una amenaza en Europa? Después de las elecciones francesas y holandesas

¿El fascismo es una amenaza en Europa?

Alan Woods

Los acontecimientos en Holanda no se pueden ver aislados del resto de Europa. No debemos olvidar la victoria de Haider en Austria. También hay tendencias bonapartistas incipientes dentro de cada uno de los partidos burgueses de derechas: en los conservadores británicos, en Forza Italia, incluso en los republicanos estadounidenses. Pero esta no es la tendencia dominante en la actualidad. El equilibrio de fuerzas de clase no es comparable en ningún sentido con la situación previa a la Segunda Guerra Mundial, cuando existía un gran sector campesino en Italia y Alemania. Ahora en todas partes la clase obrera es una gran mayoría. Esto significa que, al menos por el momento, está descartado un movimiento inmediato en dirección a la reacción fascista o bonapartista en los países capitalistas desarrollados.

Sin embargo, la degeneración sin precedentes de la socialdemocracia y los antiguos partidos estalinistas provoca desilusión entre las masas y prepara el camino para la reacción. Esto se ha visto en las recientes elecciones en Francia, donde Le Pen derrotó al candidato socialista y pasó a la segunda vuelta. Esto provocó en la prensa una campaña ruidosa sobre el supuesto peligro del fascismo en Francia. En realidad, Le Pen no es un fascista, sino un racista reaccionario. Si hubiera resultado elegido, se habría comportado de la misma forma que Fini, el líder del partido neofascista italiano, Alianza Nacional, que se ha convertido en otro partido conservador burgués de derechas. Lo mismo habría ocurrido con Pim Fortuyn si hubiera vivido para resultar ser elegido.

Por supuesto debemos combatir a la reacción y al racismo en todo momento. Pero cometeríamos un serio error si hiciéramos sonar las campanas de alarma y comenzáramos a dar voces sobre el fascismo cada vez que un demagogo reaccionario consigue aumentar su número de votos. Este comportamiento desorientaría a la case obrera y la desarmaría cuando llegue el momento de unirse para una lucha real contra la reacción.

En este momento las organizaciones fascistas reales han quedado reducidas en todas partes a sectas violentas. Recurren principalmente a actividades terroristas, pero esto sólo expresa su impotencia. La razón de esto es obvia. La clase dominante no necesita en este momento a estos elementos. La victoria electoral de Le Pen en la primera vuelta de las elecciones francesas reveló inmediatamente la verdad situación de las cosas. Los trabajadores y los jóvenes salieron a las calles de las principales ciudades de Francia. Esto con toda seguridad encendió las luces de alarma en los pasillos del poder.

En esta etapa la burguesía no necesita a los fascistas. Sus provocaciones pueden desestabilizar la situación y provocar una reacción de masas por parte de la clase obrera, como ocurrió en Italia en 1960. Si van demasiado lejos con sus provocaciones, la burguesía rápidamente emprenderá la acción contra ellos, como un hombre que utiliza un palo para controlar a un perro furioso. Pero eso no significa que no exista el peligro serio de reacción en el futuro, más bien todo lo contrario.

Profunda crisis del sistema

La continuación del capitalismo inevitablemente provocará una crisis convulsiva tras otra: desempleo de masas, sin techo, ruina de los pequeños negocios, etc. En estas circunstancias, los partidos de extrema derecha (no fascistas, sino "respetables" democráticos conservadores) intentarán utilizar la carta racista para dividir a la clase obrera y desviar la atención de las masas de la verdadera causa de la crisis. En tiempos de auge económico, los empresarios dan la bienvenida a la afluencia de inmigrantes como una fuente de mano de obra barata para ser explotada. Pero en época de crisis, intentarán culpar de la falta de empleo y vivienda a la presencia de inmigrantes.

La verdadera causa de estos problemas es el propio sistema capitalista. En las anteriores elecciones la clase obrera de Francia votó masivamente para cambiar la sociedad. Miraban a los socialistas y comunistas como una solución a sus problemas. Pero los dirigentes del PC y el PS intentaron basarse en el capitalismo y el "mercado". Como consecuencia, consiguieron desencantar y desmoralizar a sus seguidores de la clase obrera. Por lo tanto ellos prepararon el camino para la reacción.

El último período fue muy similar al período del Bloque de Izquierdas en Europa en los años veinte. Después de haber traicionado la revolución en Francia, Alemania y otros países, la socialdemocracia tomó el poder, pero, sobre las bases del capitalismo, se encontró impotente para resolver los problemas de la clase obrera. El auge temporal en EEUU (que fue muy similar al auge económico de la década de los noventa) finalizó con el gran crash de 1929. De la noche a la mañana, millones de personas de clase media se quedaron en la ruina y millones de trabajadores sin trabajo. En Alemania el desempleo alcanzó los cuatro millones (ahora, por primera vez desde los años treinta, el desempleo en Alemania ha alcanzando la misma cifra).

La política de los dirigentes reformistas en Alemania, Austria y España en los años treinta llevó directamente al fascismo. En ese momento, los dirigentes del PC y el PS dijeron que existía el peligro del fascismo (lo cual era verdad) y que la forma de luchar era el frente popular, o la unidad con la burguesía "democrática" (lo cual era falso). En cada caso, la negativa de los dirigentes obreros a llevar adelante la transformación socialista de la sociedad finalmente llevó a la más terrible de las derrotas.

Esta es una lección importante para los trabajadores de Europa. La forma más importante de bloquear el movimiento hacia la reacción es luchar por una genuina política socialista. Los dirigentes del PS y el PC deben romper con la burguesía y defender los intereses de los trabajadores, los campesinos, los pequeños comerciantes, ¡no sólo de palabra, también en los hechos! ¡Nacionalizar los bancos y los grandes monopolios! Proporcionar empleo y vivienda para quien lo necesita. Dar créditos baratos a los pequeños comerciantes y campesinos. Este es el único camino.

La lucha contra el racismo y la reacción

La única forma de luchar contra la reacción es con la unidad de la clase obrera bajo una verdadera política socialista. El racismo es un veneno que acaba con el arma más importante del movimiento obrero: la unidad de clase. Lucharemos contra el racismo en todas sus formas y manifestaciones, abiertas o enmascaradas. Sin embargo, no se puede acabar con el racismo con llamamientos sentimentales o la demagogia moralista de los políticos burgueses "liberales". Sólo se puede erradicar eliminando sus raíces sociales, es decir, la ausencia de empleos, viviendas, escuelas y hospitales. Sobre bases capitalistas, esto es una proposición completamente utópica.

La crisis del capitalismo crea las condiciones en las que estas ideas racistas y reaccionarias pueden encontrar eco en sectores de la población. Donde el movimiento obrero no ofrece una alternativa, la gente no comprende la verdadera razón por la que no hay vivienda y empleo, entonces pueden ser convencidos por los demagogos reaccionarios para buscar chivos expiatorios. Según se profundiza la crisis, sectores de la "respetable" clase media enloquecen y buscan una salvación en la extrema derecha. Los elementos de esto ya se pueden ver, aunque débilmente. Los acontecimientos en Francia y Holanda no son el verdadero drama sino sólo un acto desharrapado y patético. En el futuro las cosas serán más serias.

Durante los últimos doscientos años la clase obrera de Europa ha luchado consistentemente por los derechos democráticos. En todo momento, los banqueros, los capitalistas y los terratenientes se han opuesto fuertemente a cada avance democrático. En cierta medida si la democracia existe hoy en Gran Bretaña, Francia y Holanda, ha sido por la clase obrera y el movimiento obrero que ha superado la resistencia de las clases poseedoras.

A largo plazo, habrá escisiones en todos los partidos burgueses, provocando la formación de partidos abiertamente bonapartistas, y la polarización de la sociedad a derecha e izquierda, preparando el camino para todo tipo de conspiraciones derechistas como la conspiración Gladio en los años setenta. Pero debido a la fortaleza de la clase obrera y sus organizaciones, esto puede preparar el camino para una explosión de la lucha de clases e incluso una guerra civil abierta.

La ruidosa propaganda sobre el "riesgo del fascismo" en Europa es completamente falsa. La burguesía en Europa se quemó los dedos con el fascismo en el pasado y no le gustaría ver en el poder de nuevo a un loco como Hitler o Mussolini. Cuando llegue el momento en que la clase dominante en Gran Bretaña, Francia u Holanda decidan que la democracia ya no les es útil, utilizarán otros métodos, como delegar el poder en los militares. Las pandillas fascistas serán utilizadas para asesinar y aterrorizar a la clase obrera, como Patria y Libertad en Chile. Es decir, pueden jugar el papel de auxiliar de la reacción bonapartista, pero no les permitirán tomar el poder.

Pero la burguesía no recurrirá a la reacción abierta hasta que no haya agotado otras posibilidades. Antes de que lleguemos a esa etapa, los trabajadores tendrán muchas oportunidades de tomar el poder en un país tras otro. Sólo después de una serie de derrotas decisivas de la clase obrera llegará el peligro de la dictadura bonapartista.

Lucharemos para defender todos los derechos democráticos básicos conquistados por la clase obrera en la lucha de varias generaciones. Defenderemos la libertad de expresión, de prensa, de asamblea. Sobre todo, defenderemos el derecho de huelga y manifestación, el derecho a formar y pertenecer a un sindicato. Nos opondremos a todas las leyes antisindicales y a todos los intentos de atrapar a los sindicatos con el Estado.

Sin embargo, en última instancia, reconocemos que la democracia no es la única forma por la cual la burguesía ejerce su dominio de clase. Bajo el capitalismo, incluso la república burguesa más libre, la democracia sólo tiene un carácter parcial y restrictivo, es más formal que real para el noventa y nueve por ciento de la sociedad. En la democracia burguesa, cualquiera puede decir más o menos lo que quiera, mientras que los grandes bancos y monopolios deciden lo que ocurre. Es otra forma de expresar la dictadura de las grandes empresas.

Mientras luchan por los derechos democráticos y hacen uso de cada una de las posibilidades de defender la causa de la clase obrera y cambiar la sociedad, incluida la participación en las elecciones, comprendemos que la clase dominante nunca ha abandonado su poder y privilegios sin luchar.

La clase dominante no apoya la democracia por una razón sentimental, sino porque es la forma más económica de dominar la sociedad, mientras engañan a las masas para que piensen que pueden decidir. En última instancia, cuando vea amenazados sus intereses fundamentales, la burguesía no dudará en recurrir a la reacción desnuda, dejando a un lado la máscara de la democracia y la ley, para revelar su verdadero rostro.

El movimiento hacia la transformación socialista de la sociedad no seguirá una línea recta. Habrá alzas y bajas inevitables. Períodos de avance tormentoso seguidos por períodos de cansancio, calma, derrotas, incluso períodos de reacción. Habría giros violentos a la izquierda y la derecha. Pero cada movimiento hacia la reacción preparará el camino para giros más grandes a la izquierda. En la actualidad no hay peligro de fascismo ni reacción bonapartista en ningún país capitalista desarrollado. Pero eso puede cambiar en el período que se nos abre.

Al final, la elección ante la sociedad no es "democracia o dictadura" sino la dictadura del capital o un régimen de democracia obrera.

·¡Abajo con el fascismo y el racismo!

·¡Luchar contra la reacción con métodos de clase!

·Movilizar a las organizaciones obreras para luchar contra el fascismo.

·Plenos derechos políticos y sociales para los inmigrantes.

·¡Trabajadores del mundo uníos!

Nota: este texto es un extracto, en nuestra web (www.elmilitante.org) se puede leer el artículo íntegro.


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