Corriente Marxista Internacional

Crítica de Libros

La Fundación Federico Engels editará a finales del mes de diciembre de 2009 los manifiestos tesis y resoluciones aprobadas por los Cuatro Primeros Congresos de la Internacional Comunista entre 1929 y 1923. Se trata de un auténtico tesoro del marxismo revolucionario que compendia toda la teoría, organización, táctica y estrategia del bolchevismo ruso y de los pioneros del comunismo internacional.

rev_perm.jpg(edición de la Fundación Federico Engels)

Dentro de su colección Pensamiento Crítico, el diario Público ha editado una de las  obras más destacadas de León Trotsky, La Revolución Permanente. La edición publicada ha sido cedida por la Fundación Federico Engels que ha colaborado activamente en este proyecto. 

 

 

Publicamos a continuación la introducción escrita por Alan Woods a la edición española de El Programa de Transición de León Trotsky publicado por la Fundación Federico Engels.

Año 1918. Mientras el mundo se hundía por culpa de las contradicciones e intereses capitalistas, la revolución rusa abría una esperanza a los oprimidos del mundo. Lenin y los bolcheviques lideraban la defensa del primer Estado proletario de la historia, una defensa total, en todos los frentes.


Guadalajara. 12 de febrero a las 19 h. en el Salón de Actos del Palacio del Infantado

 

Los historiadores burgueses, así como todos los propagandistas de la burguesía, resaltan, a la hora de explicar la historia, la buena (o mala) actuación de los líderes de la humanidad, caudillos, reyes, emperadores o generales. De esta manera, la actual crisis económica es culpa de Greenspan (o de Zapatero según el PP), o la guerra de Iraq es producto de las ambiciones de George Bush (o de Sadam Hussein). Desde este punto de vista, si algún iluminado hubiera lanzado no un zapatazo, sino un balazo a Bush, no ahora, sino al principio de su mandato, nos hubiéramos ahorrado unos cuantos años de locuras, guerras y crisis.

En la historia del movimiento obrero no ha existido un dirigente revolucionario tan perseguido como León Trotsky. Encarcelado y deportado por el Estado zarista en su juventud, dirigente de la gran revolución de 1905, Trotsky fue, junto a Lenin, uno de los grandes protagonistas de la revolución de octubre, fundador de la Internacional Comunista y jefe militar del Ejército Rojo.

"No hay práctica revolucionaria sin teoría revolucionaria y viceversa". Reflejando la misma idea que la contenida en esta conocida frase de Lenin, Trotsky afirmaba lo siguiente: "La fuerza del marxismo reside en la unidad de la teoría científica y de la lucha revolucionaria. Sobre estos dos raíles debería avanzar la educación de la juventud comunista. El estudio del marxismo fuera de la lucha revolucionaria puede hacer ratas de biblioteca, no revolucionarios. La participación en la lucha revolucionaria sin el estudio del marxismo conlleva inevitablemente riesgo, incertidumbre y semiceguera. Estudiar el marxismo como marxista no es posible sino participando en la vida y en la lucha de la clase; la teoría revolucionaria es verificada por la práctica, y la práctica es verificada por la teoría. Sólo las verdades del marxismo que han sido adquiridas en la lucha penetran en el alma y la sangre"1 (‘Unir teoría y práctica | a los editores del periódico para los jóvenes de la oposición de izquierda española', el subrayado es nuestro).

Cualquier persona sensible, y todavía más un revolucionario consciente, sentirá una honda impresión al leer esta obra de Kautsky. Muy probablemente establecerá un antes y un después en su pugna ardua y particular -que los marxistas debemos imponernos-, por conquistar la teoría, la compresión del desarrollo de la humanidad y de la lucha histórica de los oprimidos por su emancipación.

El ascenso de Hitler al poder, en enero de 1933, supuso la mayor derrota que el proletariado haya sufrido en la historia. Las consecuencias para la humanidad de la victoria nazi en Alemania son de sobra conocidas. Sin embargo, las condiciones para el aplastamiento de Hitler y sus secuaces y el establecimiento de un Estado obrero en el país más industrializado de Europa, existían sobradamente. Una vez más, la ausencia de una dirección revolucionaria o, más exactamente, la existencia de una dirección traidora -como la del SPD- y otra sectaria y claudicante -como la del KPD- que paralizaron y maniataron a la clase obrera más poderosa del continente europeo, impidieron el triunfo de la revolución socialista y abrieron de par en par las puertas a la contrarrevolución fascista.

de Sebastian Haffner
Vasili Grossman en el Ejército Rojo (1941-145)

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