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Los trabajadores de Sintel protagonizaron una de las luchas más emblemáticas de los últimos años, despertando con su Campamento de la Esperanza la solidaridad activa del movimiento obrero y una ola simpatía en amplios sectores de la sociedad.

El efecto Iguazú es un documental que refleja la vida cotidiana de estos trabajadores en el campamento. Trabajadores que dejaron sus familias, sus casas, su vida cotidiana y convivieron durante 187 días, luchando por su dignidad y su derecho a un puesto de trabajo, en condiciones extraordinariamente penosas.

Uno de los méritos del documental es que da la palabra a los trabajadores para que ellos expresen cómo se sienten y las razones que les ha llevado a participar en el Campamento de la Esperanza. Cuando ellos hablan es cuando se refleja de manera gráfica ese cambio de mentalidad, que es expresado vivamente por el presidente del Comité de Empresa, Adolfo Jiménez, describiendo “el efecto Iguazú” que da nombre a la película.

El otro mérito del documental es detallar la vida cotidiana en el Campamento y su funcionamiento. Es gratificante ver cómo los trabajadores, a base de iniciativa, organización y disciplina, hacen funcionar esa pequeña sociedad. Se organizan grupos que cubren todas las necesidades: los compañeros que por la noche recorren los contenedores de la zona para recuperar cualquier material utilizable; el grupo que a las 6 de mañana acude a Mercamadrid para hacer las compras; los encargados de hacer la comida... la vida diaria del campamento funciona como un reloj donde cada uno tiene su tarea para garantizar el buen funcionamiento y la convivencia de todos. Pero quizás lo más destacable, aunque el documental no incide lo suficiente, es ver cómo esta organización se da a través de las asambleas de los “barrios” del campamento, donde los grupos de trabajadores debaten y discuten las acciones a desarrollar. En esas mismas asambleas se debaten los problemas que surgen de la convivencia diaria y las medidas a tomar para solucionarlos.

No obstante el documental tiene una gran carencia. Aunque refleja parte de la solidaridad que despertó esta lucha, lo hace sólo entre los sectores de la cultura que visitaron el Campamento. Esto fue muy importante, pero también fueron muchos los comités de empresa, los trabajadores, los estudiantes, que se acercaron para demostrar su apoyo a la lucha. Fueron muchas las manifestaciones a las que acudieron los compañeros de Sintel y en todas ellas fueron recibidos con enormes muestras de solidaridad. No se refleja aquí la solidaridad del movimiento obrero, las colectas y el dinero recaudado para la Caja de Resistencia, ni la participación de otros trabajadores en las manifestaciones. Los trabajadores de Sintel desarrollaron una lucha ejemplar, pero también fue determinante para mantener el Campamento el apoyo que recibieron del resto la clase obrera.

El efecto Iguazú es una película que hay que ver y difundir. Es una buena oportunidad para organizar foros y debates sobre esta experiencia que cambió la vida y la mentalidad de cientos de trabajadores y sus familias.

Después de En construcción, llegó Los lunes al sol y ahora llega El efecto Iguazú. Aunque todavía son excepciones parece que algo está cambiando.