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Recientemente se estrenaba en Asturias el documental Resistencia, basado en las movilizaciones de los trabajadores de Duro Felguera contra la intención de la empresa de despedir a 232 trabajadores. Aquella fue una lucha durísima que más de diez años después continúa siendo un ejemplo. El documental refleja, a través de testimonios de los propios trabajadores y sus mujeres y de imágenes de la época algunos de los momentos más importantes en el conflicto: la organización del colectivo de mujeres, la huelga de hambre de 52 días de cinco de sus trabajadores, el encierro de más de un año en la catedral de Oviedo. A través de estas imágenes, se percibe la solidaridad, la resistencia, la tenacidad y determinación de una plantilla que hizo honor a su principal consigna: "No llores, lucha", enfrentados a intereses económicos y políticos, a la manipulación de los medios de comunicación y a una burocracia sindical enfurecida y dispuesta a terminar a toda costa con un conflicto que amenazaba directamente su propia práctica sindical.
La asamblea de trabajadores de Duro Felguera rechazó por dos veces que su historia fuera llevada al cine en forma de película. Pensaban que sólo un documental, con material de época, y fiel a un guión que tenían firme en su memoria, permitiría a las imágenes hablar por sí solas e ir mostrando, en el desarrollo de los propios acontecimientos toda la complejidad de aquella lucha, de forma que sirviera no sólo como un mero homenaje sino como una herramienta de lucha que permitiera aprender de aquella experiencia a las futuras generaciones. Con aquella condición dieron su conformidad para el rodaje de Resistencia y suministraron la casi totalidad del material.
Sin embargo, el resultado final dista mucho de ser un reflejo fiel de aquello y el documental se estrenó en el Festival de Cine de Gijón con la oposición de buena parte de la plantilla. A la puerta del cine, pudieron verse grupos de trabajadores de Duro Felguera repartiendo un panfleto donde mostraban su disconformidad con la proyección. Y es que pese a la emotividad que sin duda despierta el documental, hay una presentación del conflicto que suaviza algunos momentos de la lucha, encubre la responsabilidad política del gobierno del PSOE en aquel momento, omite la represión brutal de las fuerzas de seguridad hacia los trabajadores y el propio pueblo de Langreo y pasa de puntillas sobre las reiteradas puñaladas de las direcciones sindicales y consecuentemente, ignora todos los pasos que los trabajadores se vieron obligados a realizar para ir superando las dificultades. Es decir, existe, por omisión, una manipulación de los hechos que despoja a aquella histórica lucha de los elementos que la hicieron diferente a las decenas de conflictos surgidos en los años áridos de la reconversión (que aún continúa), comenzando por la lucidez y la integridad de una dirección que no se permitió un momento de desaliento, siguiendo por la incorporación de las familias de los trabajadores a las asambleas donde se toman las decisiones vinculantes para el desarrollo del conflicto, enfrentados al modelo sindical imperante, hasta la violencia legítima con la que hicieron frente al aparato del estado y atacaron los intereses más sensibles de la empresa.
Si el conflicto de Duro Felguera pudo saldarse con una victoria histórica de los trabajadores en medio de un panorama de derrotas generalizado, no fue fruto de la casualidad, sino de una estrategia consciente, que debieron ir reelaborando a medida que la ingenuidad y las ilusiones del principio fueron quedando por el camino, convirtiendo cada ataque en un arma arrojadiza hacia sus enemigos, a la vez que despertaron la solidaridad de quienes veían en aquella lucha incansable el orgullo y la dignidad del movimiento obrero en su conjunto. Para ello, no renunciaron a nada: ni a las movilizaciones masivas, ni a las marchas pacíficas, ni a la destrucción de material e instalaciones vinculados a la empresa, ni a los cortes de carretera, quema de trenes y cualquier acción que permitiera convertir su conflicto en el principal motor desestabilizador de la vida sindical y política en Asturias.
Celebramos la recuperación de esta parte de la historia, en la medida que muestra la vigencia y la necesidad de la lucha y, mucho más importante hoy en día, la posibilidad de la victoria, pero lamentamos que su directora, Lucinda Torre haya sacrificado la objetividad de los hechos a los intereses comerciales y políticos que sin duda permitirán que Resistencia se proyecte con más facilidad en los circuitos oficiales. Como Lenin decía: "La verdad siempre es revolucionaria". Los trabajadores de Duro Felguera, empeñados en preservar esta verdad para el conjunto de su clase continúan haciendo honor, con su terquedad, a otro de los lemas emblemáticos de aquella lucha: "Aquí dieron en Duro".