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Si tenemos en cuenta el conjunto de las películas que aparecen en cartelera, la mayoría se caracterizan por tratar temas que poco o nada tienen que ver con los problemas y las inquietudes que tenemos, por ser ajenos a la realidad de la clase trabajad Si tenemos en cuenta el conjunto de las películas que aparecen en cartelera, la mayoría se caracterizan por tratar temas que poco o nada tienen que ver con los problemas y las inquietudes que tenemos, por ser ajenos a la realidad de la clase trabajadora. Una brillante excepción es la película Los lunes al sol del director Fernando León. Frente a las fantasías, los tópicos y las frivolidades que imperan en el séptimo arte esta película sí que muestra excelentemente y con una dosis muy importante de humor una de las lacras más importantes que sufre nuestra clase como es el paro.

Las reconversiones industriales, consecuencia lógica de la crisis de sobreproducción capitalista, provocan el cierre de un astillero, arrebatando a los trabajadores su única fuente de subsistencia. El drama subsiguiente, fruto de la necesidad de conseguir ingresos es el argumento y el hilo conductor de la película. Igual que en Barrio Fernando León nos muestra la vida cotidiana, cosas que nos pueden sonar porque forman parte de nuestra realidad: la humillación de las entrevistas de trabajo, la imposibilidad de conseguir un empleo, la brutalidad del trabajo nocturno o la ausencia de un ocio mas allá de la barra de un bar. Todas lacras propias de este sistema.

Por cierto que llama la atención las referencias que se hacen al conflicto de la empresa Naval-Gijón, en las imágenes de luchas obreras con que inicia la película y en referencias que a lo largo de esta hacen los protagonistas. Tampoco son casualidad. El director fue espectador directo de este conflicto, por lo que lo conoce con detalle, y en el que a su vez trata de influir por medio de esta película mostrando lo que puede pasar si se acepta separar a la plantilla y distinguir y dividir la lucha en eventuales y fijos. No se cita abiertamente la empresa ni la ciudad, en parte porque paradójicamente el principado de Asturias (del PSOE) se negó a apoyar el rodaje de la película y de un modo demagógico ha sido la Xunta de Galicia quien sí lo ha hecho.

En fin, que es de agradecer este remanso de cine inteligente y con contenido de clase.