Corriente Marxista Internacional

México

Nahúm Pérez Monroy es un destacado estudiante que se ha mantenido en lucha constante por la defensa de los derechos de los jóvenes. El y el resto de compañeros miembros del CLEP-CEDEP han dado una lucha muy importante por el incremento de la matrícula en la educación pública. Esa lucha ha dado como resultado que muchos jóvenes hayan podido ingresar a escuelas como la UNAM y el IPN, a pesar de que el mañoso examen de admisión les haya negado su legítimo derecho a estudiar.

Culmina la toma de los recintos legislativos: ni un gramo de confianza el debate parlamentario. Marchemos hacia la huelga general

Tras dos semanas de haber sido tomadas las tribunas de las cámaras de diputados y senadores por los legisladores del Frente Amplio Progresista (FAP) integrado por el PRD, PT y Convergencia, éstas han sido devueltas para normalizar la vida del Congreso de la Unión. Dicha toma se dio como una medida para luchar al lado de las movilizaciones en las calles, en contra de la reaccionaria iniciativa de reforma para PEMEX presentada por Calderón el pasado 8 de abril.

El pueblo mexicano ha sido y es un pueblo expoliado. Precisamente por eso, la cuestión del petróleo es un tema tan sensible para la clase obrera. El petróleo de PEMEX no es patrimonio de los "mexicanos" en abstracto sino, muy particularmente, de la clase obrera, que gracias a su admirable lucha logró la nacionalización de la industria petrolera en 1938.

Felipe Calderón llegó a la presidencia de México (vía fraude electoral) una de las prioridades fundamentales de sus patrocinadores (trasnacionales norteamericanas y españolas principalmente) fue  la apertura energética, es decir  la participación privada en los beneficios de PEMEX y la CFE.

La nacionalización de la industria petrolera de 1938 a cargo del entonces presidente Lázaro Cárdenas, representó un gigantesco paso al frente por parte del pueblo trabajador en su lucha por sacudirse la opresión imperialista, en este caso la británica. El objetivo de esta medida fue totalmente claro: luchar para que la explotación del petróleo se trasformara en una fuente de beneficios para los trabajadores y campesinos pobres. No se trató de una tarea fácil, tras la iniciativa del presidente Cárdenas, México fue sometido a toda clase de presiones imperialistas y víctima de sabotajes a la industria recientemente expropiada.


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