Corriente Marxista Internacional

México

"¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de EEUU!" Las famosas palabras de Porfirio Díaz son más verdaderas hoy que en cualquier otro momento de la tempestuosa historia de este país. La crisis del capitalismo mundial ha golpeado duro a México. Y su extrema dependencia de EEUU, que previamente se presentaba como algo beneficioso para la economía mexicana, se ha convertido en un problema colosal.

11 de noviembre de 2009, un acontecimiento no visto desde hace décadas sacude a la República Mexicana. Es el Paro Nacional convocado por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) al que se suman diversos sindicatos, organizaciones políticas, campesinas y estudiantiles de distintos lugares de México.  El ataque del gobierno federal ha reanimado lo que ya desde 2006 habíamos visto en la lucha contra el fraude electoral. Miles de personas han salido nuevamente a las calles a demostrarle al espurio Felipe Calderón y su séquito de parásitos que en este país no fueron, no son y no serán bienvenidas nunca sus propuestas antiobreras y de ataques a la clase trabajadora y la juventud. 

El paro cívico nacional  de este 11 de noviembre convocado por el Sindicato Mexicano de electricistas ha significado un gran paso adelante en las luchas de los trabajadores por construir una fuerza unificada para enfrentar los ataques del gobierno. Constituye la acción más unificada de las organizaciones de los trabajadores, campesinos y jóvenes por una lucha sindical desde los años treinta. Sin duda como dice la consigna "así se construye el movimiento obrero"

El 11 de octubre, el gobierno de Calderón, elegido mediante un fraude masivo en 2006, decretó la disolución de la empresa pública de electricidad Luz y Fuerza dejando en la calle ipso facto a 40.000 trabajadores y a otros 22.000 jubilados sin pensión. Horas antes, los batallones de la policía federal acordonaron la empresa, por sorpresa, para evitar que los trabajadores impidieran el cierre tomando las instalaciones.

El sabadazo ha marcado un nuevo punto de inflexión en la lucha de clases en México. La incursión de Calderón con la policía federal sobre las instalaciones de Luz y fuerza del Centro (LyFC) para liquidar a sus más de 42 mil trabajadores sindicalizados, no puede ser interpretado más que como un puñetazo sobre la mesa de parte de la burguesía exigiendo acción, dada la postergación por ya varios años de las contrarreformas mas añoradas por esta: la privatización plena y total del sector energético (la electricidad y el petróleo), la pulverización de los derechos laborales aún existentes en la Ley Federal de Trabajo (LFT), la privatización de las educación pública, así como una reforma hacendaria -que les dé a los empresarios y banqueros más privilegios de los que ya tienen a costa de recargárselo a las masas desposeídas-, que tase con IVA a medicamentos y alimentos, entre otras.


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