Corriente Marxista Internacional

Centroamérica

Las elecciones convocadas por el régimen golpista hondureño el 29 de noviembre vieron un aumento significativo de la abstención, a pesar de la dura represión del ejército y la policía. Pero el régimen no ha sido capaz de aplastar el movimiento de trabajadores, campesinos y jóvenes. Todo lo contrario, ahora son políticamente más conscientes, están mejor organizados y dispuestos a luchar contra la oligarquía.

La gran ofensiva guerrillera "hasta el tope" del 11 de Noviembre de 1989 fue la más grande acción militar del FMLN durante la guerra civil, concentró el 70% de sus fuerzas militares en la capital y sus alrededores. Aun se siente el miedo y el odio de clase cuando la burguesía y sus representantes se refieren a ella, dando la imagen de una acción asesina por parte del frente y ocultando cuál fue el actuar de ellos contra los barrios obreros. Unos meses antes pensaron que el FMLN estaba acabado y su derrota vendría en poco tiempo, les duele en el alma haberse equivocado y haberse visto obligados a ceder en una serie de aspectos para llegar a los acuerdos de paz de enero de 1992.

Como explicamos en un artículo anterior, el Acuerdo de Tegucigalpa/San José firmado el 30 de Octubre por representantes del presidente legítimo de Honduras, Mel Zelaya, y por los golpistas del régimen de Micheletti, era en realidad una farsa.

Publicamos para información de nuestros lectores dos documentos que nos han llegado desde Honduras. Uno es un análisis del "Acuerdo de Tegucigalpa" escrito por Tomás Andino que consideramos muy interesante, tanto en su análisis como en sus conclusiones. El segundo es un llamamiento de la Autentica Junta Directiva Nacional del Partido Unificación Democrática, llamando al partido a boicotear las elecciones del 29 de noviembre.

Se ha armado mucho ruido ante la supuesta "reinstauración de Zelaya", ¿pero qué  está sucediendo realmente? Ha habido todo tipo de maniobras e intrigas pero no se han dado pasos concretos para reinstalar a Zelaya como legítimo presidente. En los próximos días veremos cual es el contenido real de este "acuerdo".

Como previmos claramente (1), el llamado "diálogo" nació muerto. Incluso en presencia de las delegaciones de la OEA el 7 de octubre, los golpistas reprimieron brutalmente al pueblo con centenares de bombas lacrimógenas. El papel de la OEA siempre fue buscar una salida negociada para impedir un derrocamiento revolucionario del golpe por parte de las masas, su actuación ha sido simplemente patética, no sólo no ha contribuido en nada favorable, sino que en la práctica, le ha hecho el juego al imperialismo al seguir prolongando, prolongando y prolongando la restitución de Zelaya que originalmente se planteó para el 15 de octubre.

Cuatro meses después del golpe de estado contra el presidente democráticamente elegido Mel Zelaya en Honduras, una combinación de represión brutal y tácticas dilatorias en la mesa de negociación ha logrado desactivar temporalmente el movimiento de resistencia, pero no ha disminuido la oposición de masas al régimen de Micheletti.

El 19 de julio de 1979 los jóvenes, trabajadores y campesinos nicaragüenses derrocaban la odiada dictadura de la familia Somoza y llevaban al poder al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Nicaragua, un pequeño país de 3 millones de habitantes, se convertía en punto de referencia para millones de oprimidos en todo el mundo. Hoy, mientras celebramos el treinta aniversario de aquella victoria (y cuando, en pocos meses: febrero de 2010, deberemos recordar los 20 años de su derrota) resulta imprescindible analizar tanto los aciertos como los errores cometidos. Sólo así podremos sacar lecciones útiles para revoluciones actualmente en marcha como las de Venezuela, Ecuador, Bolivia u Honduras, así como para los propios  militantes sandinistas, ahora que el FSLN vuelve a gobernar.

 

¡El movimiento tiene la fuerza para derribar a la dictadura mediante la insurrección!

Tras el ingreso de Zelaya a Honduras, el 21 de septiembre, y su asilo en la embajada brasileña, la revolución ha adquirido una intensidad inconmensurable. Los acontecimientos se desarrollan como un torbellino. La fuerza del movimiento de masas ha llevado la situación hasta dónde está. Ni el imperialismo, ni la oligarquía imaginaron jamás que se destaparía tal cantidad de energía contenida en siglos de opresión.

Ayer por la mañana, la policía y las fuerzas armadas atacaron violentamente a miles de seguidores del presidente hondureño Mel Zelaya y les echaron de manera violenta de los alrededores de la embajada brasileña en la capital Tegucigalpa. Sin embargo, esta brutal represión no aplastó la decisión de la clase obrera hondureña de resistir contra el golpe de estado. Siguiendo la instrucción dada por el Frente Nacional de Resistencia, hubo manifestaciones de masas y barricadas en todos los barrios de la clase obrera de la capital y en las principales ciudades de todo el país.

El lunes 21 de septiembre a las 11 de la mañana se confirmó que Mel Zelaya, el presidente legítimo de Honduras, estaba en la capital Tegucigalpa, alojado en la embajada brasileña. El presidente Zelaya hizo un llamamiento a la población para que saliera a protegerle y decenas de miles han respondido. Fue derrocado por un golpe de estado militar y perpetrado por la oligarquía el 28 de junio y durante 86 días los trabajadores, campesinos y jóvenes, el pueblo de Honduras, han mantenido una lucha heroica contra el golpe enfrentándose a la represión, a los asesinatos selectivos, a las detenciones masivas y al bloqueo de los medios de comunicación. Sólo la resistencia de las masas, dirigidas por el Frente Nacional de Resistencia Contra el Golpe, hizo posible el regreso de Zelaya al país el 21 de septiembre. Ni las maniobras diplomáticas, ni la presión de los distintos organismos internacionales (que en el mejor de los casos ha sido tímida) sobre el régimen.

El ingreso de Zelaya a Honduras es un triunfo histórico de las masas hondureñas, tras 86 días de lucha ininterrumpida, se ha dado un punto de inflexión determinante. El detalle de cómo se dieron las cosas no es por ahora lo importante, el ambiente y el escenario están llenos de confusión y los rumores corren como pólvora; no hay que perderse en los detalles circunstanciales. Es vital tener claridad en la brújula política, que la dirección no se deje perturbar por los contratiempos que inevitablemente interfieren.

Han pasado ochenta días desde el golpe de estado en Honduras y no hay signos de que la resistencia se debilite. Todo lo contrario, sigue en aumento y cada vez es más combativa. Existen las condiciones para el derrocamiento del régimen golpista, pero se requiere una acción decidida en forma de una huelga general total.

Se cumplen 69 días de lucha, cantidad equivalente a los días que duró la histórica huelga de 1954, de los trabajadores de las compañías bananeras. Sin duda este movimiento ha superado en magnitud y masividad al movimiento de 1954, del que se consiguieron mejoras en las condiciones de trabajo para el pueblo hondureño.

volante-homduras-cmi.jpgEsta es una octivalla que la Corriente Marxista Internacional (CMI) ha elaborado especialmente para su distribución entre los jóvenes y trabajadores hondureños que se han entregado a la causa de la revolución y a la lucha por el derrocamiento del gobierno golpista de Micheletti.

Cuando se cumplen ya siete semanas desde el golpe de estado contra el presidente hondureño Mel Zelaya, la resistencia nacional continua movilizando a decenas de miles de trabajadores, jóvenes y campesinos en un movimiento que la represión no ha podido aplastar. Mientras tanto continúan las maniobras diplomáticas de todo tipo para tratar de buscar una “salida negociada” que frene la posibilidad del derrocamiento del golpe de estado mediante una insurrección popular.

Han pasado 35 días desde que estallara intempestivamente una revolución social en Honduras. Los acontecimientos se desarrollan a velocidad de relámpago. Las masas se han mantenido en las calles con una energía revolucionaria impresionante. La represión ha actuado como látigo de la contra revolución y lejos de atemorizar al movimiento, lo ha llevado hacia adelante, ha enardecido a más y más sectores de la población, la salvaje represión del jueves 30 de julio fue respondida el 31 de julio con una enorme manifestación en todo el país.


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