Corriente Marxista Internacional

Bolivia

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El referéndum revocatorio del 10 de agosto ha sido la enésima manifestación de fuerza y gran combatividad de las masas bolivianas. Ha demostrado que los trabajadores y campesinos de Bolivia no están dispuestos a perder lo que ganaron con su lucha a partir de la Guerra del Agua, más bien lo contrario, siguen alimentando grandes expectativas de cambio y una gran confianza en su fuerza que les viene de no haber sufrido hasta hoy, a lo largo de todo este proceso revolucionario, ninguna derrota decisiva.

El jueves 28 de agosto el presidente boliviano Evo Morales emitió dos decretos presidenciales convocando para el 7 de diciembre el referéndum sobre la nueva Constitución Política del Estado (CPE) y las elecciones a prefectos (gobernadores regionales) de Cochabamba y La Paz, y para los subprefectos y concejales departamentales de las nueve regiones del país.

Después de haber conseguido una mayoría de dos tercios en el referéndum revocatorio del 10 de agosto, el presidente boliviano Evo Morales hizo un llamamiento a la oligarquía para negociar y por la unidad nacional. Como era de esperar, la oligarquía respondió lanzando una nueva ofensiva contra el gobierno elegido democráticamente y utilizando todos los medios a su disposición: violencia en las calles, bandas fascistas, sabotaje económico, etc.,

Si uno creyera a los medios masivos de comunicación capitalistas, el referéndum revocatorio celebrado en Bolivia el 10 de agosto tuvo aparentemente un resultado contradictorio. El Presidente Evo Morales y el Vicepresidente García Linera fueron ratificados con un incremento en el número de los votos (los últimos resultados oficiales les daban el 67,5%, frente al 57,3% que originalmente recibieron en el 2005), y los dos prefectos del MAS (gobernadores) de Oruro y Potosí también fueron ratificados. Pero, al mismo tiempo, cuatro de los seis prefectos opositores también fueron ratificados. Entonces, ¿quién ganó? ¿quién perdió?

 

Con una mirada superficial, los resultados del referéndum revocatorio celebrado el domingo en Bolivia parecen bastante contradictorios y de difícil interpretación. Las encuestas a pie de urna dan una aplastante mayoría a Evo Morales, que había construido su campaña sobre la continuidad del cambio, y cuya aprobación se ha incrementado notablemente, aproximadamente unos 10 puntos porcentuales desde las históricas elecciones de diciembre de 2005. Al mismo tiempo son ratificados en el cargo los prefectos de Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando, mientras que son revocados los prefectos de Cochabamba, La Paz y Oruro, este último del MAS. El único Prefecto que incrementa su tasa de aprobación ciudadana sería el otro del MAS, el de Potosí, ciudad gobernada por René Joaquino Cabrera, para muchos la principal alternativa a Morales en las elecciones presidenciales.

 

Hasta hoy hemos estado viendo con claridad en Bolivia, lo que la historia de la humanidad nos ha enseñado: las clases privilegiadas: oligarquía, Burguesía y capitalistas no están dispuestos a perder sus privilegios de clase, no están dispuestos a dejar que la clase empobrecida y vilipendiada luche por sus reivindicaciones y construya una sociedad que responda a la igualdad económico-social.

El MAS y el gobierno de Evo Morales, a pesar de sus errores siguen siendo punto de referencia para amplios sectores de explotados en el país, tanto en el campo como en la ciudad. Las mismas elecciones en Sucre lo demuestran claramente. Sin tener siempre presente este vinculo entre amplias capas de la clase trabajadora y la mayoría del campesinado con el oficialismo y con el gobierno del MAS no se entenderían las nacionalizaciones recientes de ENTEL y TRANSREDES que pueden representar un cambio, una gira decisiva en la acción del gobierno.

El último pronunciamiento  del auto llamado Consejo Nacional Democrático que reúne en su seno a los prefectos de la media luna el día 23 del presente y después de haber concluido la última consulta ciudadana en la ciudad de Tarija, llamada por ellos "referéndum" y que auto engañados nuevamente dicen que triunfaron con una abrumadora mayoría  similar a las obtenidas en los anteriores departamentos, mentiras por demás demostradas tanto en la opinión pública nacional como internacional, pues en ninguna parte es mayoría ni siquiera relativa  obtener  "mayoría" de un cincuenta por ciento sobre una masa de votantes de cien por ciento y eso ha ocurrido en las pasadas consultas ciudadanas. Decir que triunfaron en los fraudulentos referéndums no deja de ser un insulto a la inteligencia humana.

El viernes 20 de junio Potosí fue teatro de una ofensiva violenta del empresariado minero. Unos 700 cooperativistas mineros - incitados por concesionarios de minas y dueños de ingenios mineros - destruyeron totalmente el edificio de Impuestos Nacionales, tomaron la Alcaldía y la Prefectura en la central Plaza 10 de Noviembre y bombardearon con dinamita la Corte Departamental Electoral y la Radio Kollasuyo. El aire en el centro ciudadano estaba impregnada de humo y olor a dinamita, fueron dinamitados palacios, calles y tiendas particulares que se encuentran en el casco antiguo de la Villa Imperial, patrimonio histórico de humanidad. Los cooperativistas involucrados en los sucesos, una pequeña minoría de la masa de cooperativistas mineros de la ciudad, buscaban provocar la policía y las organizaciones como la Federación Departamental de Trabajadores Campesinos que en los días anteriores les había amenazado con ocupar minas y bocaminas.


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